POR: PH.D. ING. AVID ROMAN-GONZALEZ
Una investigación publicada en una revista científica internacional analiza una técnica no invasiva que mide cómo reacciona la pupila ante un estímulo luminoso. El estudio, realizado con niños de 2 a 5 años, abre nuevas posibilidades para desarrollar herramientas complementarias de detección temprana del trastorno del espectro autista.
La investigación publicada en la revista internacional Journal of Autism and Developmental Disorders estudia el potencial de la pupilometría como herramienta complementaria para el tamizaje del trastorno del espectro autista (TEA).
El trabajo, titulado “Analysis of the Pupillary Light Reflex Response Against Light Stimuli for Autism Screening in Children”, analiza la respuesta pupilar a estímulos luminosos en niños de entre 2 y 5 años. Sus resultados sugieren que determinados parámetros de esa respuesta podrían ayudar a diferenciar, en un entorno de investigación, a niños con diagnóstico de autismo de aquellos con desarrollo típico.
La investigación cobra relevancia porque la identificación temprana del TEA puede facilitar el acceso oportuno a evaluaciones especializadas y a intervenciones individualizadas que favorezcan el desarrollo de la comunicación, las habilidades sociales y la autonomía de cada niño.
EL REFLEJO PUPILAR Y SU MEDICIÓN
Cuando una luz ilumina los ojos, las pupilas normalmente se contraen para regular la cantidad de luz que ingresa. Después, vuelven progresivamente a su tamaño anterior. Este mecanismo, conocido como reflejo fotomotor o reflejo pupilar a la luz, depende de circuitos neurológicos y de la regulación del sistema nervioso autónomo.
Aunque esta respuesta ocurre de manera automática, sus características pueden medirse con precisión. La pupilometría permite cuantificar cuánto se contrae la pupila, cuánto tarda en comenzar la respuesta y cuánto tiempo necesita para alcanzar su máxima contracción.
La hipótesis científica es que algunas diferencias en esta respuesta podrían reflejar variaciones en el funcionamiento de los sistemas neurológicos que regulan la respuesta pupilar y la activación fisiológica.
En el caso del autismo, investigaciones anteriores han descrito respuestas pupilares atípicas en algunos grupos de niños. Sin embargo, estas diferencias no son exclusivas del TEA y también pueden estar relacionadas con otros factores. Por eso, el objetivo no es diagnosticar el autismo observando simplemente los ojos, sino estudiar si las mediciones objetivas de la pupila pueden aportar información adicional a las evaluaciones clínicas existentes.
EL ESTUDIO Y SUS RESULTADOS
La investigación incluyó inicialmente a 42 niños de entre 2 y 5 años evaluados en cuatro centros educativos de Lima, entre 2016 y 2018. Después de excluir los registros que no pudieron analizarse adecuadamente por problemas técnicos, como imágenes desenfocadas, parpadeos excesivos o dificultades para detectar la pupila, el análisis final comprendió a 30 participantes.
De ellos, 14 tenían un diagnóstico de trastorno del espectro autista y 16 pertenecían al grupo de niños con desarrollo típico. La caracterización clínica incluyó instrumentos reconocidos, como el Autism Diagnostic Observation Schedule, Second Edition (ADOS-2), y el cuestionario Modified Checklist for Autism in Toddlers (M-CHAT), junto con la información proporcionada por los padres o tutores.
Para registrar la respuesta pupilar, los investigadores utilizaron una cámara sensible a la luz infrarroja. Se grabaron videos breves de los ojos mientras se aplicaba un estímulo luminoso y, posteriormente, se procesaron las imágenes mediante técnicas computacionales para seguir los cambios en el tamaño de la pupila.
El procedimiento de adquisición duró, en términos generales, menos de 15 minutos. Este enfoque resulta interesante porque requiere una cooperación relativamente limitada por parte del niño, una característica importante cuando se desarrollan herramientas para evaluar a población infantil. Uno de los resultados principales fue que los niños del grupo con autismo presentaron, en promedio, una mayor magnitud de contracción pupilar frente al estímulo luminoso que los niños del grupo con desarrollo típico.
También se observaron tendencias en algunas medidas relacionadas con el tiempo de respuesta, aunque estas diferencias no alcanzaron el mismo nivel de evidencia estadística que la magnitud de contracción. Los autores exploraron además un modelo estadístico para evaluar si una combinación de parámetros pupilares podía diferenciar a los dos grupos. En la muestra analizada, el modelo alcanzó una sensibilidad del 93 %, una especificidad del 86 % y un área bajo la curva ROC de 0,93. Estas cifras son prometedoras, pero deben interpretarse con precaución. Se obtuvieron en una muestra pequeña y en el mismo conjunto de datos utilizado para desarrollar el modelo, sin validación cruzada ni evaluación externa independiente. Por tanto, no representan todavía el rendimiento que tendría esta técnica al aplicarse de manera rutinaria a la población infantil.
El trastorno del espectro autista es una condición del neurodesarrollo que se identifica mediante una evaluación integral de la comunicación social, la interacción y los patrones de comportamiento, junto con la historia del desarrollo del niño.
En ese contexto, la pupilometría podría llegar a utilizarse como una herramienta complementaria de tamizaje, es decir, como un recurso para identificar a niños que podrían beneficiarse de una evaluación especializada más detallada. Es importante distinguir entre tamizaje y diagnóstico. Un resultado de pupilometría no confirma ni descarta por sí solo el autismo. Además, una respuesta pupilar diferente puede tener distintas explicaciones y debe interpretarse teniendo en cuenta otros factores clínicos y fisiológicos.
TECNOLOGÍA ACCESIBLE PARA AMPLIAR LAS OPORTUNIDADES DE DETECCIÓN
Una de las motivaciones de esta línea de investigación es explorar métodos que puedan ser relativamente económicos, rápidos y fáciles de implementar, especialmente en lugares donde el acceso a especialistas y evaluaciones especializadas es limitado. La combinación de cámaras, procesamiento digital de imágenes y análisis cuantitativo de señales fisiológicas ofrece posibilidades para desarrollar herramientas de apoyo que complementen los procedimientos tradicionales.
El desarrollo de soluciones tecnológicas para la salud requiere precisamente esta articulación entre investigación científica, ingeniería, evaluación clínica y validación en escenarios reales.
El artículo fue publicado en Journal of Autism and Developmental Disorders, revista internacional especializada en investigación sobre autismo y trastornos del desarrollo. Entre sus autores se encuentran investigadores vinculados con instituciones peruanas y equipos internacionales, en una colaboración que integra conocimientos de ingeniería, procesamiento de imágenes, salud pública y neurodesarrollo.
La investigación demuestra cómo una señal fisiológica aparentemente sencilla puede convertirse en objeto de análisis científico mediante la aplicación de tecnologías de adquisición de imágenes y métodos computacionales.
Aunque todavía se encuentra en una etapa inicial, este trabajo contribuye a explorar nuevas vías para estudiar el funcionamiento del sistema nervioso y desarrollar herramientas de apoyo a la evaluación infantil. La meta no es sustituir la evaluación especializada por una cámara, sino investigar si la tecnología puede aportar información adicional para que más niños reciban, cuando lo necesiten, una evaluación oportuna y adecuada.

