POR: FERNANDO VALDIVIA CORREA
Desde esta columna hemos escrito sobre este peculiar personaje de nuestra variopinta política. Lo hemos descrito como el “tío bacán”. Primero, por su lenguaje “florido”; es decir, aparentemente locuaz, bien acomodado a como sople el viento, intentando quedar como el líder que el país requiere, aunque casi de inmediato nos damos cuenta de que el mensaje transmitido no tiene contenido alguno. Esa verborrea inconsistente quedó de manifiesto cuando, a escasos dos días de la segunda vuelta electoral, indicó que viciaría su voto, toda vez que ambos contrincantes no lo convencían, provocando la virulenta reacción del controvertido José Domingo Pérez, a la sazón abogado de Juntos por el Perú, quien le lanzó la frase “más Nieto y menos Montesinos”, en alusión directa a su tío, el “Doc”. Y segundo, la irrefutable amistad con Susana Villarán, exalcaldesa metropolitana, amén de confesa coimera por recibir ilegalmente cerca de US$ 11 millones de Odebrecht y OAS. Fue específicamente en esta misma investigación que el Ministerio Público sostiene que Jorge Nieto recepcionó US$ 120 mil de Odebrecht por asesorar a su entrañable en la campaña del No a la revocatoria.
Días previos al inicio del presente mandato presidencial, Nieto decidió pasar al lado de la oposición. El último miércoles, la Cámara de Senadores aprobó por mayoría otorgar facultades al Ejecutivo para que legisle sobre 27 puntos, entre ellos, los relacionados con seguridad ciudadana y el fenómeno El Niño (FEN). A la mañana siguiente, y de manera iracunda, el sobrino del preciado inquilino de la Base Naval arremetió contra Jorge Gavidia y Juver Flores por contravenir la disciplina del Partido del Buen Gobierno, que había rechazado apoyar a Keiko Fujimori. Más lejos llegó Fernando García, diputado de la citada agrupación política, al sostener que ambos parlamentarios podrían ser separados de la bancada. En respuesta, Gavidia confirmó lo dicho por Nieto, agregando no temer la expulsión, pues “nunca me sentí totalmente consolidado”.
Pero aquí ocurren dos situaciones, curiosas por cierto. Los votos que inclinaron la balanza a favor del gabinete Galarreta fueron —además de los mencionados Gavidia y Flores— los de Roger Astucuri, Daniel Barragán y Walter Gago, de OBRAS. De esto, Nieto no ha opinado, y menos ha criticado, directa (o indirectamente), a Ricardo Belmont, socio de la coalición antifujimorista. Y lo otro es que, como ministro de Defensa, en febrero de 2017 fue designado como coordinador del Comando de Operaciones de Emergencia Nacional para hacer frente al fenómeno El Niño Costero; es decir, conoce de primera mano el desastre humanitario que padecieron distintas regiones en esos momentos. Más aún, Radio Programas del Perú informó un mes después que “el Congreso destinó S/ 83 millones para los damnificados por las inundaciones”, enfatizando, en palabras de su entonces titular, Luz Salgado, que “se ha tomado la decisión de renunciar a incorporar en su presupuesto los saldos de recursos ordinarios de partidas distintas a proyecto de inversión asignados para el 2016 no devengados al 31 de diciembre”. Y, en adición, en febrero pasado, entrevistado en la referida emisora a propósito de las intensas lluvias en el sur, Nieto declaró que “es muy importante la presencia de las autoridades para que la gente sienta que están actuando allí en favor de resolver los problemas que hoy día la aquejan”.
Mientras que el Gobierno (encabezado por la jefa de Estado) afronta decididamente las tareas de prevención ante eventuales desastres naturales por la llegada del FEN, curiosamente don Jorge pretende seguir negándole colaboración, cuando varios funcionarios públicos que actualmente forman parte del Ejecutivo, y que en su momento eran de oposición, se la brindaron sin cuestionamiento.

