¿Ricos en canon, pobres en futuro? Moquegua y los jóvenes “ninis”

Enfrentamos una profunda paradoja regional: una Moquegua rica en canon, pero con un sector significativo de jóvenes atrapados en el limbo del desempleo.

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POR: BYRON RODRIGO CHIRINOS ALANOCA

Moquegua, la “tierra del sol” y capital del canon minero. Esa es la postal de bonanza que las autoridades presentan año tras año. Sin embargo, ¿esa riqueza todavía no soluciona la problemática de la juventud moqueguana.

Enfrentamos una profunda paradoja regional: una Moquegua rica en canon, pero con un sector significativo de jóvenes atrapados en el limbo del desempleo; una realidad dolorosa que contrasta abiertamente con el discurso oficial de éxito de una región que dice ocupar el primer lugar en 2025 y el segundo lugar en 2026 en el Índice de Competitividad Regional (INCORE) del Instituto Peruano de Economía (IPE).

El dato más reciente sobre los ninis que se tiene es el de los resultados del INCORE 2025, que nos dicen que Moquegua tenía un 16 % de jóvenes ninis. Pero este dato fue del 18 % en 2024, según la Secretaría Nacional de la Juventud (Senaju), cuando el 17,9 % de nuestros jóvenes eran ninis. En 2022 se hizo una encuesta del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) sobre los ninis y nos daba la cifra de 8 328 jóvenes ninis. La tendencia es clara: se ha agudizado el problema, sigue subiendo poco a poco, demostrando que el crecimiento económico regional no se traduce en oportunidades para la juventud.

ACORRALADOS: ENTRE HACER MALETAS O SER NINI

Y es que la raíz del problema no es la falta de ambición juvenil, sino una educación atrapada en el pasado y alimentada por la miopía del gasto público. Mientras la industria regional exige expertos en minería de alta tecnología, gestión hídrica, automatización, inteligencia artificial y programación, nuestras universidades e institutos insisten en ofertar carreras saturadas. El resultado es devastador: jóvenes que invierten años de vida y presupuesto en un título que el sector productivo simplemente descarta.

Según datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del INEI y registros de empleabilidad del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), de la población ocupada nacida en Moquegua, en el sector formal se ubican alrededor de 43 000 personas, pero solo entre 9 500 y 10 000 logran insertarse en puestos de trabajo acordes a su nivel de formación universitaria. El resto es desplazado al subempleo o la subocupación, mientras plazas clave en instituciones educativas, empresas e instituciones jurídicas locales terminan siendo ocupadas por profesionales llegados de otras regiones, como Arequipa, Tacna o Lima, bajo el pretexto fácil de que “aquí no hay nivel”.

¿DÓNDE ESTÁN LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS?

En los procesos de admisión de este 2026, cerca de 1 900 postulantes compitieron por unas 550 vacantes disponibles en la Universidad Nacional de Moquegua. Esto significa que más del 70 % de los aspirantes son rebotados, no por falta de capacidad o intelecto, sino porque la universidad pública sencillamente no tiene la capacidad física ni institucional para albergarlos.

¿Y qué ocurre con esos más de 1 300 jóvenes dejados fuera en cada examen de admisión? El sistema los lleva directamente al desamparo. Es el propio Estado el que condena a su juventud a convertirse en ninis. La escuela actual los abandona ante el abrumador “no sé qué hacer con mi vida” o “estoy fluyendo nomás, viendo qué sale”.

SALUD MENTAL FRACTURADA Y VIDAS EN PAUSA DE LOS NINIS

Hay una tragedia silenciosa que no figura en los discursos oficiales ni en los informes presupuestales: la salud mental de la juventud moqueguana. Detrás de la cifra de jóvenes inactivos hay seres humanos atravesando cuadros severos de ansiedad, depresión y una aplastante pérdida del sentido de vida. El rechazo continuo en la universidad, la humillación de no encontrar trabajo en su propia tierra y la frustración de sentirse una “carga” para sus familias van minando la autoestima de cualquier joven de veinte años.

A pesar de que el Ministerio de Salud cuenta con Centros de Salud Mental Comunitaria en Moquegua, Samegua, Ilo y Omate, la falta de articulación preventiva e integral dirigida a la juventud desocupada hace que los esfuerzos resulten insuficientes para evitar que sus jóvenes caigan en el aislamiento. Las autoridades no solo están ahogando las oportunidades profesionales de la juventud; estarían quebrando emocionalmente a toda una generación.

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