POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS
NOTABLES MOTIVADORES
Con gran sentido de oportunidad, en 1940, personalidades como el médico Daniel Becerra Ocampo, que simultáneamente era director del centenario Colegio Nacional de La Libertad, presidente del Club Social Moquegua y del Rotary Club de nuestra ciudad; el distinguido intelectual, periodista y profesor Attilio R. Minuto, que también había desempeñado diversos cargos importantes en la localidad; el farmacéutico Jesús H. Cosío, entonces alcalde de la ciudad y con igual protagonismo social; los destacados profesores Luis E. Pinto Sotomayor y Amaro Alaiza Tapia, unidos al exitoso comerciante Norberto Villegas Talavera, ahora afincado en la ciudad y convertido en el más importante productor de vinos y aguardientes del sur del país, entre otros dirigentes emprendedores caracterizados por su entusiasmo motivador y que mantenían una permanente y comprometida preocupación por el progreso de la ciudad, supieron transmitir sus inquietudes a nuestras principales instituciones, las mismas que ellos presidían, hasta convertirlas en verdaderas promotoras del desarrollo regional.
COMISIÓN IV CENTENARIO
En el mes de agosto de 1940, el alcalde Jesús H. Cosío, con su reconocido dinamismo, recogió la iniciativa e invitó a una reunión a los presidentes de las principales instituciones locales, con el objeto de intercambiar ideas sobre el cuarto centenario de la fundación española de la ciudad “que se cumple el 25 de noviembre de 1941”, como ya empezaba a precisarse.
Tuvieron el tino de plantear la reivindicación departamental en el momento oportuno.
Se decidió formar un Comité Central que debía estar presidido por el alcalde. Del mismo modo, los moqueguanos residentes en la ciudad de Lima debían formar otro, para que colaborara y coordinara con el de Moquegua las gestiones que era necesario realizar ante los organismos correspondientes.
Es así como el Municipio, el Colegio Nacional de La Libertad, la Sociedad de Artesanos Luz y Progreso, el Club Social Moquegua, la Sociedad de Beneficencia, la Inspección de Educación, el Comité de Deportes, la Sociedad Agropecuaria, la Cámara de Comercio, el Rotary Club, el Touring Automóvil Club e, inclusive, la parroquia, todos de consuno, por medio de sus directores y presidentes, elevaron un memorial al Supremo Gobierno reclamando y sustentando la compensación histórica que merecía Moquegua y que era impostergable, dado el abandono en que se encontraba postrada la ciudad.
Por sus propios méritos y sacrificios, Moquegua fue declarada benemérita a la patria y con ella se mantenía una secular deuda impaga desde que fuera saqueada en las crueles guerras por la independencia, así como por los padecimientos ocasionados por las guerras civiles que siguieron después, desarrolladas a las puertas de la ciudad, no obstante los ofrecimientos que nunca fueron cumplidos.
Para lograr la atención tantas veces postergada, se argumentaba que la ciudad conmemoraba el cuarto centenario de su fundación española. Por tal razón, merecía un homenaje especial por parte del Gobierno, como se hacía con Arequipa por el mismo motivo.
METAS Y ACUERDOS
Se acordó que los jefes de las respectivas instituciones presentaran las propuestas de las obras consideradas más importantes y urgentes para el departamento, para luego solicitarlas al Congreso y al Ejecutivo.
Igualmente, se aprobó el memorial que debía elevarse al Supremo Gobierno y a los congresistas por el departamento.
COMISIÓN EN LIMA
En Lima se conformó una comisión que debía entrevistarse con el presidente de la República, integrada por el doctor Manuel G. Abastos, eminente abogado penalista de prestigio internacional, catedrático en San Marcos y figura intelectual de primer orden; el doctor Enrique Pastor Machego Herrera, notable médico urólogo que lucía estudios de alta especialización en Europa y posteriormente diplomático; el coronel de la Guardia Civil Arturo Zapata Vélez; J. Augusto Barrios Mendoza; Alejandro Barrios Espinoza; el capitán de fragata Víctor Samuel Barrios Ordóñez, que pocos años después sería contralmirante; integrantes de una conocida familia muy influyente de conspicuos políticos y benefactores de la ciudad; Ernesto Flores y José Carlos Pomareda, distinguidos por sus notorios vínculos en las más altas esferas políticas, que facilitarían las gestiones que se esperaban en beneficio de la tierra que los vio nacer.
DIFUSIÓN LOCAL
En la prensa local se ensayaban y difundían argumentos que fundamentaban la fecha, así como se daba cuenta de la celebración del IV Centenario de la fundación española de Arequipa y de los beneficios que recibió del Gobierno por esta especial ocasión, los mismos que se reclamaban para Moquegua.

