POR: NICOLÁS VALDEZ CASO
CIUDAD NO CONSIGNADA
En pocos días de gestión, la presidenta Keiko Fujimori ha demostrado un liderazgo renovado, caracterizado por un gobierno ágil, eficiente y con un estilo fresco que inspira nueva confianza en la ciudadanía.
Su enfoque pragmático y decidido ha permitido tomar acciones rápidas para enfrentar desafíos como el fenómeno El Niño y limpiar la casa desde adentro, frente a un Estado que antes se mostraba totalmente ineficiente y lento.
Si bien es cierto que aún es muy temprano para definir resultados, se percibe un fuerte deseo de hacer y cambiar lo que está mal, lo cual genera esperanza en la población.
Keiko Fujimori ya ha realizado algunos viajes y más pueblos reclaman su presencia. Las necesidades son múltiples y la ciudadanía exige soluciones rápidas.
MINISTROS FUERA DEL ESCRITORIO
Este trabajo incansable también corresponde a sus ministros, quienes están comprometidos con su gestión y se esfuerzan por identificar los problemas para que esta maquinaria llamada Estado funcione adecuadamente.
Los problemas son múltiples: educación, salud, turismo, infraestructura y trabajo, entre otros.
Como ha ordenado la presidenta, “no quiere ministros de escritorio, sino de campo”, y esta determinación se está cumpliendo mediante la identificación de los problemas en el lugar para encontrar soluciones más efectivas.
La comunicación que mantienen con la prensa y mediante las redes sociales también es importante.
DEFICIENCIAS DENTRO DEL ESTADO
Lo preocupante es que, durante estas visitas de inspección a diferentes instituciones, los ministros están encontrando numerosas deficiencias de gestión: materiales y equipos que no fueron entregados a los colegios, medicinas vencidas, equipos de laboratorio que deberían estar en los hospitales y teletrabajos injustificados, entre otras.
Todo ello revela un Estado lleno de burocracia, lento, con directivas deficientes, compras excesivas y posiblemente corrupción.
Por ello, quien siempre ha resultado perjudicada es la población.
Este nuevo Gobierno parece querer limpiar todo para luego desarrollar una gestión más ágil y lograr que el Estado llegue mejor a los peruanos.
TODAVÍA FALTA MUCHO POR AVANZAR
Falta mucho por avanzar y aún no se ha resuelto nada, pero se observa que los retos están claros y que existe voluntad para hacer un buen gobierno y, en cinco años, dejar una sólida base para las futuras gestiones.
Como ella misma dijo: “Gobernaré no pensando en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones”.
Solo se espera que el dinamismo que está implantando la nueva presidenta sea compartido por los gobernadores regionales, los alcaldes, el Congreso, el Ministerio Público, los fiscales, los directores, los funcionarios y cada trabajador del Estado que brinda algún tipo de servicio.
La población necesita volver a creer en sus políticos y servidores públicos. Para eso pagamos nuestros impuestos.
Este nuevo estilo y ritmo de gestión puede dar esperanza. Pero, si Keiko y sus colaboradores gobiernan con limpieza, empatía y sensibilidad, sin soberbia ni corrupción, podrán forjar una gran historia. Es mi opinión.

