POR: EDGARD NORBERTO “BETO” LAJO PAREDES
Cuando Alberto Fujimori postuló a la Presidencia de la República en las Elecciones Generales de 1990, lo hizo por primera vez con Cambio 90, un partido político de reciente creación. Sorprendentemente, obtuvo una importante votación y pasó a la segunda vuelta electoral, desplazando al APRA al tercer lugar.
Para el balotaje, Alberto carecía de un plan de gobierno. En el primer debate presidencial ante Mario Vargas Llosa, se limitó a decir “no al shock ni al despido de trabajadores”, mientras su contendiente proponía aplicar el shock y despedir empleados públicos.
En el mensaje del 28 de julio de 1990 agradeció a Dios, invocó a la fe y dijo: “Heredamos, pues, un desastre”. Días después, aplicó el shock, la privatización de empresas públicas y la racionalización de personal; es decir, el despido de empleados públicos.
Keiko Fujimori postuló a la Presidencia de la República en las Elecciones Generales de 2011, 2016, 2021 y 2026. Forjó el partido Fuerza Popular, contó con una bancada con capacidad de presión y negociación, y tuvo mayoría absoluta entre 2016 y 2020. Fue elegida en los últimos comicios y cuenta con un plan de gobierno propio. En su primer mensaje, pronunciado el 28 de julio de 2026, dio gracias a Dios, manifestó tener un “corazón lleno de fe” y dijo: “La situación en que recibimos el Estado es tan catastrófica”, palabras similares a las pronunciadas el 28 de julio de 1990.
Alberto suprimió el bicameralismo e impuso el unicameralismo. Fuerza Popular, bajo el liderazgo de Keiko, coadyuvó al retorno de la bicameralidad, poniendo fin al sistema unicameral. Alberto cerró el Congreso de la República porque no tenía mayoría. Luego gobernó con bancadas mayoritarias en los congresos de los periodos 1993-1995, 1995-2000 y 2000-2001. En este último se produjo el escándalo por la compra de congresistas mediante el pago de fajos de dólares por parte de Vladimiro Montesinos, hecho puesto al descubierto con la difusión de los “vladivideos”.
Keiko sufrió la irregular disolución del Congreso dispuesta por Martín Vizcarra, precisamente cuando tenía mayoría absoluta. Alberto gozó del fujimorismo; Keiko ha padecido el antifujimorismo.
Alberto pretendió perpetuarse en el poder. Keiko, en su mensaje, señaló: “Desde este 28 de julio de 2026 empezaremos a escribir nuestro futuro por los próximos cinco años. Ni un día más”. Alberto, mediante el Congreso, destituyó en 1997 a tres magistrados del Tribunal Constitucional porque cuestionaron su reelección para un tercer mandato consecutivo.
Keiko, hábilmente, se entendió con la bancada de Perú Libre y sus satélites de Vladimir Cerrón, logrando elegir a magistrados cercanos a sus tendencias políticas e intereses partidarios.
Alberto asumió la Presidencia del Perú en una situación macroeconómica muy difícil: con hiperinflación, sin reservas internacionales y fuera de la comunidad financiera, al haber sido declarado inelegible.
En cambio, Keiko encuentra un país en una buena situación macroeconómica: inflación de un dígito, US$ 100 mil millones en reservas internacionales y una buena consideración por parte de los organismos financieros multilaterales.
Alberto fue elegido en 1990 con votos apristas y de grupos marxistas. Keiko fue elegida en 2026 con votos de conservadores promotores del mercado. Alberto fue la salvación de la derecha peruana. Keiko ha constituido un partido político de derecha y, al igual que Fernando Belaunde promovió la alianza de Acción Popular con el Partido Popular Cristiano de Luis Bedoya Reyes, ha formado una coalición de Fuerza Popular con Renovación Popular, de Rafael López Aliaga.
Con ello rectifica el grave error cometido en 2016 al confrontar al presidente Pedro Pablo Kuczynski, dando lugar a la inestabilidad política, con renuncias, vacancias y designaciones de nueve presidentes en diez años.
Por último, las dictaduras y autocracias de nuestro país no lograron constituirse, después de sus gobiernos, en colectividades políticas capaces de volver al Poder Ejecutivo.
Luis M. Sánchez Cerro, con Unión Revolucionaria; Manuel A. Odría, con la Unión Nacional Odriísta; y Juan Velasco Alvarado, con el Partido Socialista Revolucionario, se erigieron en organizaciones políticas y, a lo mucho, llegaron al Parlamento, pero no volvieron a ocupar el Poder Ejecutivo.
El fujimorismo, con Keiko, sí lo ha conseguido después de treinta y seis años.
La derecha tiene dos partidos políticos organizados, con liderazgos visibles, presencia nacional y representación en el Senado y la Cámara de Diputados. La izquierda marxista carece de organización; ni siquiera tiene la estructura de un frente político y no cuenta con líderes del nivel de Alfonso Barrantes o Javier Diez Canseco.
El espacio político del aprismo está vacío. Existe la necesidad de restablecerlo en aras del multipartidismo, sustento de la democracia peruana.

