POR: RODRIGO LLOSA
En el Perú todo está recorrido hace 10 mil años. Distinto es que cada investigador enfatice las rutas adonde quiere llegar. Los siglos tienen núcleos diferentes; el poder y la atención también se mueven. Mario Arenas Figueroa, geólogo que consolidó la historia de Tambo, se centró en senderos de ese valle. Lo mismo hicieron estudiosos de Mollendo con la quebrada de Guerreros, aunque exploradores locales como Luis Muñoz Motta están hallando rastros de otros paralelos.
EL TRAMO DEL TREN
En contraposición a la ruta tradicional del valle de Tambo, que tomaba la quebrada de Linga en la zona de El Toro, Valle Arriba, Arenas Figueroa escribió en la revista La Punta, en 1992 y 2000, que para llegar al puerto de Chule se bajaba por Cahuintala rumbo a la Ensenada. Es decir, un tramo similar al que tuvo el ferrocarril en la quebrada de Posco. Sector que contiene una serie de corrales prehispánicos señalados por el Ministerio de Cultura. Cachi ─endo, lugar de los corrales en puquina. El topónimo amplía la descripción geográfica si añadimos el sentido quechua de cachi, sal, que también hay.
CUESTA DE CACHENDO, SIGLO XIX
Al ingeniero investigador le hubiera gustado saber que en diciembre de 1860 llegaron al puerto de Islay (hoy muelle F de Matarani) las máquinas francesas compradas por los Garmendia y Nadal para la fábrica textil de Lucre, en Cusco. Se transportaron 800 cajas sobre lomos de 4 a 6 mulas en tándem, con travesaños de madera.
Emplearon barreteros para ensanchar la “cuesta de Cachendo”. ¿Por qué fueron por esa zona y no por Guerreros? Nos preguntamos con el investigador de Lucre, Miguel Eduardo Velarde Oliart. Pensemos que el fondo de las quebradas era diferente de como las conocemos, ya ampliadas con pólvora y maquinaria.
RUTA HABITUAL A CHULE, SIGLO XVI
Mapas del virreinato, inclusive el de 1819 en que aparece Mejía, señalan dos caminos principales a Arequipa: el de Guerreros y el de Chule-Tambo. Son dibujos referenciales, sin exactitud. Tras varios años explorando rutas, buscando rastros arqueológicos, documentos y testimonios, pienso que el camino usual a Chule no seguía Cahuintala-Posco, donde existía minería en 1863 cuando pasó Raimondi.
Puede que las cargas pesadas fueran incluso por Cocachacra rumbo a El Toro, para intentar aminorar la pendiente, pero las cargas usuales que se repartían entre llamas y mulas zigzagueaban las empinadas lomas de Chule por una ruta que seguía la cresta del cerro San Cristóbal.
CAMINO REAL
Hay restos del camino prehispánico y virreinal que no se deben confundir con el que hizo Cordea (Corporación de Desarrollo de Arequipa), encabezada por Carlos Meneses Cornejo, en la década de 1980. Se abrió con maquinaria para facilitar el paso a camiones ganaderos.
El trazo original no es claro en algunos puntos en que se pliegan las lomas. Sobre todo en la zona alta de Challascapa, que empalma con el sector denominado Tres Linderos, donde convergen tres propiedades distintas: Linares, Challascapa y Yarando.
SAN CRISTÓBAL, PATRONO DE LOS ARRIEROS
Tampoco se deben confundir los caminos hacia las estancias con la ruta principal. No por nada lleva el nombre San Cristóbal el cerro que pasa entre las estancias de Villalobos y Carmona, topónimos que provienen de los siglos XVI y XVII. En las lomas de Chule fue usual ver bosques de olivos y frutales en quebradas que abastecieron a los viajeros.
EL ÚLTIMO ARRIERO
Hemos conversado innumerables veces con Marco Huayapa Arapa, nacido en 1945, uno de los últimos arrieros vivos, si no el último, que recorrió de manera profusa las lomas de Mejía y vivió temporadas en ellas llevando ganado de las serranías de Arequipa.
RESTOS ARQUEOLÓGICOS
En los alrededores del cerro San Cristóbal se tienen cercos de adobes. Algunos pudieron ser ranchos de animales de pastoreo; otros, de carga. También pudieron ser cercos de cultivos para que los animales no los arruinen o no se desvíen, como piensa Marco Huayapa, quien vio de joven una especie de tienda o tambo del que solo quedan cimientos.
TRAMO CACHENDO – MEJÍA
En 1935, el agrimensor Manuel Jesús Medina levantó un plano para la propiedad llamada Lomas de Los Linares, que corresponde a más de la mitad de la superficie del distrito de Mejía hasta la pampa de Cachendo. La partida registral 04001321 apunta en la zona del cerro San Cristóbal y Challascapa: “camino público por medio de Cachendo a Mejía”.
TRAMO YARABAMBA – CACHENDO
Huayapa solía hacer el tramo entre Yarabamba, la aguada de Jagüey, la quebrada de Linga, un desvío hacia la pampa de Cachendo y las lomas entre Carmona y Challascapa. Linga, en algunos planos, aparece como quebrada Del Inga. Jagüey es la denominación taína que los españoles generalizaron para aguadas principales, y los peruanos hemos distorsionado en Jaguay (otras veces Hawái).
RAMIFICACIONES
Al inicio y fin de rutas es usual que los caminos se bifurquen hacia distintas estancias o ranchos. Lo mismo sucedió en las lomas de Chule para que las recuas de diferentes propietarios no se mezclen entre sí. Luego de dejar los bienes podían pastar en las laderas y descansar en pequeñas zonas planas que los pastores llaman majadas.
GANADEROS DE LOMAS
Solo dos familias en Mejía continúan la tradición de tener ganado vacuno en las lomas. La encabezada por Félix Arenas Bedregal y su hijo Héctor Arenas Aspilcueta, y la de Luis Chávez Bueno (alias Pilas). Este último y Marco Arenas Aspilcueta, director en Serfor, suelen realizar la ruta a Chapi en caballo que confirma el camino señalado por Huayapa.
La mayoría de caballos “silvestres” son de ellos y de otros ganaderos de La Curva. Suelen ser del Boquerón los pastores de ovejas y chivos que frecuentan Lagunas de Mejía y que aún visitan las lomas en temporadas de buenos pastos. Hemos recopilado y ordenado nombres antiguos de quebradas y cerros por conversaciones con todos ellos, en contraste con documentos de archivo.
PUMAS, GUANACOS Y SIGLOS DE PASTOREO
Las estrías en todas las lomas entre Matarani, Cocachacra y las lomas rumbo a Ilo delatan siglos de pastoreo de ganado vacuno, equino y ovino. Auquénidos silvestres y felinos depredadores llegaban a las lomas inercialmente. Ahora es más complicado que suceda desde que parte de la quebrada de Linga fue inundada con el segundo relave de la minera Cerro Verde.
INSISTO: EL CAMINO LITORAL
Para ir de Arequipa a Ilo se bajaba por Linga, se cruzaba el río en la zona de Valle Arriba, como anotó el investigador Julio Valdivia, y a la espalda de Chucarapi se llegaba a Amoquinto y Yerba Buena, empalmando con el camino prehispánico del litoral que podía conectar también Quilca con el puerto desaparecido en alguna parte entre Mollendo y Mejía. Hacerlo aparecer es otro ensayo.
MENSAJE RURAL
Decirle a la gran minería que tenga cuidado con los restos arqueológicos que están hallando y que hallarán. Publíquenlo como hizo Cerro Verde cuando mudó las rocas con petroglifos de Linga. La historia no solo se trata de saber sobre ciudades como Arequipa, sino del esfuerzo que nosotros, en otros tiempos, hicimos caminando, cabalgando y navegando para poderlas consolidar.

