El esperanto de los colores: tono de piel y regularización

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POR: OMAHAR TORRES

El arcoíris tiene siete colores, pero cuando los mezclamos la variedad de tonos es infinita como la diversidad de razas y matiz de piel que muchos no valoran por creer que son superiores, los motivos: a veces tan irracionales e insensatos ponen de manifiesto que como sociedad estamos involucionando, atrofiando la convivencia entre las personas.

A fines de junio ha terminado el plazo establecido por el gobierno español para facilitar la formalidad y legalidad de los cientos de miles de inmigrantes que han visto como opción de futuro el país ibérico a través de la denominada Regularización Extraordinaria, una iniciativa más humanista que política, pero como no todo es perfecto, los detractores salieron a la palestra a generar temor infundado con la formalización de los posibles nuevos documentados.

Y como en la vida hay que decidir, no muchas organizaciones y gremios hicieron suyo el compromiso de apoyar el Real Decreto 316/2026 que modificó el reglamento de extranjería para que personas migrantes puedan obtener un permiso de trabajo y residencia con solo tener como mínimo seis meses de estadía en España, la tarea ha sido enorme, más aún cuando los grandes estamentos sociales privados voltearon la mirada hacia otro lado.

Pero fueron pocos los que ayudaron sin percibir ninguna remuneración o cobro, solo la voluntad de construir una sociedad más justa y equitativa en la ciudad donde radico: La Confederación General del Trabajo Vigo (CGT), la asociación SOS Racismo hicieron lo invalorable que era guiar, tramitar y asistir a quien lo requirió y continúa con los siguientes pasos administrativos, porque el color de piel o de ojos no importa cuando se quiere forjar un mejor entorno social.

Si masificamos el esperanto (idioma de gramática simple) como los sentimientos de igualdad las cosas irían mejor, los colores son vida, sin ellos todo se manifiesta como inerte, pero como nada es perfecto al igual que en el viejo mundo: la discriminación persiste; en el nuevo continente es latente la animadversión hacia los pueblos de la sierra, Amazonia, comunidades afro peruanas, en el orden interpersonal e institucional.

A pesar de tener normativa legal que quiere evitar la exclusión por el origen étnico, color de piel o de idioma, en vez de disminuir, se está incrementando en forma alarmante, al utilizar términos procaces muy hirientes, olvidando que, al ser un país multicultural, «Quien no tiene de inga, tiene de mandinga», originado por el mestizaje y mezcla de etnias y culturas, frase convertida en expresión de identidad nacional.

Ya lo manifestamos anteriormente, que, la política y los equivocados chauvinismos están originando la polarización, y nuestra provincia no es la excepción, en donde ciudadanos impersecutos actúan o hablan sin darse cuenta de sus propias características, ocurre que Sudamérica trata a sus coterráneos como las grandes potencias tratan a Sudamérica, olvidando que somos solo una raza humana y todos somos parte de ella.

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