POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS
Juan Antonio Montenegro y Ubaldi, considerado sin discusión como nuestro primer y gran historiador, desarrolla el tema de la fundación española de Moquegua tomando como fuente principal los escritos que le alcanzó Juan de Dios Rospigliosi y Gracia, como lo indiqué en artículos anteriores, información que nuestro historiador complementa con lo que investigó en los repositorios locales.
Lo explica y sustenta en los manuscritos que dejó inéditos, de los que hizo una antología que recoge en su «Noticia de Moquegua». Documentos que, a su muerte, quedaron en manos particulares hasta mediados del siglo XX y durante este tiempo fueron consultados por investigadores locales. Su «Noticia» la obsequió en vida y, desde el primer momento, se conservó en archivo particular fuera de Moquegua; el original no fue conocido en nuestra ciudad.
DESCUBRIMIENTO, CONQUISTA Y FUNDACIÓN
En la «Noticia», Montenegro desarrolla el pleito entre los pueblos de Escapagua y Moquegua por ser la sede de la villa que debía fundarse. Concluye indicando que a partir del 10 de mayo de 1625 Moquegua empieza a llamarse villa. Sin embargo, más adelante dice con claridad: «De la fundación de Moquegua no se tiene la menor noticia de quien la fundó, solo se sabe que fueron trece sus fundadores, descubridores o conquistadores»; especula: «Algunos ponen la fundación de Arequipa en 1539, poca es la diferencia a 1540 y, en atención a lo limítrofe y cerca, es de deducir que por estos mismos años igualmente fue la conquista, descubrimiento o fundación de Moquegua».
Agregamos que Rospigliosi no ubicó la escritura fechada el 9 de mayo, en que por primera vez ya empieza a llamarse villa de Santa Catalina de Guadalcázar. Montenegro se confió en la información que le facilitaron y no se ocupó de constatarla. Explicable error por el desorden cronológico en el que fueron empastadas las escrituras por el escribano.
CONFUSIONES PRELIMINARES
Montenegro considera erróneamente que el descubrimiento, conquista y fundación fueron simultáneos en Moquegua. No fue así. Que Arequipa haya sido fundada en 1540 no implica que Moquegua lo fuera poco después. No hay relación de causa-efecto. Sí es posible que el descubrimiento y conquista de un lugar sean simultáneos a otro ubicado en las cercanías; la fundación, no, tiene otros alcances.
El descubrimiento fue hacia 1535; la conquista, entendida como ocupación del territorio, ocurrió de modo sostenido a lo largo de las siguientes décadas; la fundación de la primera villa, en Escapagua, fue en 1618 y la de Santa Catalina de Guadalcázar, en 1625.
Al final de su «Noticia», incluye una relación de vecinos y refiere que son «las familias que subsistían al tiempo de la fundación de la villa en 1625». Aquí nos ofrece con certera precisión el año correcto de la fundación, que contradice la fecha de 1540. Esto se explica por la confusión y ambigüedad de los conceptos descubrimiento y conquista con fundación, que no se manejaban con claridad en 1840. A esto sumemos la confirmación real del título de villa que se esperaba para 1629, que en nuestro caso contribuyó a enredar el tema.
La «Noticia», por 1840, se la obsequió a Cipriano Coronel Zegarra, que se desempeñaba como secretario de la prefectura del departamento de Moquegua. El libro pasó a su hijo Félix Cipriano Coronel Zegarra, diplomático, historiador y bibliófilo que en 1898 vendió su acervo bibliográfico a la Biblioteca Nacional, que dirigía Ricardo Palma. Por designio celestial se salvó del incendio de 1943. Allí se conserva en el fondo Zegarra.
ERRORES PALEOGRÁFICOS
La «Noticia» fue publicada en 1906 en la «Revista Histórica», con omisiones y algunos errores significativos. En un lado dice que Moquegua se titula villa «desde mayo 1 de 1625»; en otro, «desde mayo 10 de 1625». La fecha correcta es 10 de mayo de 1625, como lo he constatado en el original y en el archivo. En 1992 la edité a nombre de mi promoción 1967, «José Hurtado de Ichagoyen», con el afán de hacerla llegar a todas las bibliotecas escolares y públicas. Es el único de sus manuscritos ampliamente difundido.
Montenegro fue el primero en preocuparse por investigar sobre la fundación española; nadie se volvió a ocupar de ella hasta un siglo después.
Quienes en 1940 trataron de dilucidar la fecha de fundación española tuvieron como principal fuente lo publicado en 1906, que sumaba errores tipográficos y las imprecisiones del autor; terminaron por deducir una fecha inexacta que se maneja oficialmente hasta el día de hoy.


