POR: MIGUEL ARTURO SEMINARIO OJEDA
El 17 de junio de 1956 marcó uno de los hitos dentro de la historia electoral y el camino de la ciudadanía en el Perú. Si bien el año anterior las mujeres organizadas alcanzaron el logro jurídico de la igualdad ciudadana que, desde el siglo XIX, se había considerado solo para los varones, hace 70 años exactamente, un día como hoy, muchas mujeres sufragaron por primera vez y no lo olvidarían a lo largo de sus vidas.
Hemos podido conversar con varias de las que votaron por primera vez el 17 de junio de 1956, entre ellas algunas de las que fueron elegidas diputadas ese día, como Carlota Ramos de Santolaya, diputada por Piura; María Colina de Gotuzzo, diputada por Trujillo; y Juana Ubilluz de Palacios, diputada por Loreto. Asimismo, recogimos la emoción de las mujeres que, en la década del 60 del siglo pasado, cuando iban a votar en 1962 y 1963, evocaban la experiencia de 1956.
En todo el Perú debe haber mujeres que votaron por primera vez en 1956. Con toda seguridad, todas están sobre los 90 años, teniendo en cuenta que ese año la ciudadanía se consideraba a partir de los 21 años. Una de ellas es Melvi Florencia Vargas Rey, quien votó en un local del Paseo Colón, en la ciudad de Lima, y Luisa Mondragón de Castillo, electora ese año en la ciudad de Sullana. Ambas recuerdan con emoción la primera vez que delegaron poder a las autoridades, y saben que eso no fue una concesión del presidente constitucional de turno, sino un logro de todas las mujeres del Perú.
La población peruana se calculaba entonces en casi nueve millones y se determinó que los electores eran 1 575 741 personas, entre hombres y mujeres, de los que votó solo el 79,26 %. Del 100 % de los que fueron a votar, 33,73 % fueron mujeres y 66,27 % varones. Recordemos que los iletrados no votaban.
EL CAMBIO DE MENTALIDAD
Recién en la segunda mitad del siglo XX, la mujer en el Perú empezó a alcanzar una existencia social plena, superando gradualmente la exclusión social que progresivamente la convertiría en agente activo de transformación social. Este cambio social, en el que se ven alteraciones profundas en el comportamiento, la cultura y la estructura de la sociedad, fue influenciado por el pensamiento universal con respecto a la mujer y por la lucha de las precursoras que, desde hacía más de medio siglo, se enfrentaban a la estructura social y a la mentalidad colonial supérstite en la sociedad peruana.
Superada legalmente la exclusión de la mujer en la toma de decisiones, en 1955 no fueron pocas las seleccionadas en diversas agrupaciones políticas para la competencia electoral de 1956. Treinta mujeres de los diversos departamentos que conformaban el Perú aspiraron a ocupar una curul en el Congreso de la República: 28 postularon para diputadas y solo dos para senadoras, llegando ocho a la llamada Cámara Baja y una a la Cámara Alta, como consta en el Registro de Candidatos 1956, en el Archivo del JNE, documentación que ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación.
CIUDADANÍA LOGRADA, NO CONCEDIDA
Odría promulgó la histórica Ley N.° 12391 el 7 de setiembre de 1955, a las 6 de la tarde. Inmediatamente se anunció el registro electoral para la mujer en todo el Perú y que, para facilitar las inscripciones, los comisionados irían a los locales laborales, según declaró el secretario del Jurado Nacional de Elecciones. Se calculó que el número de ciudadanas era igual o algo mayor al de los ciudadanos. Las agrupaciones políticas de inmediato reactivaron sus comités femeninos y las que no tenían los crearon. Se estimó que casi 900 mil mujeres votarían en el proceso electoral de 1956. La lucha por el voto femenino no fue una conquista de la Revolución Restauradora que encabezara Odría. No fue así: la ciudadanía femenina fue un logro de las mujeres organizadas.
Treinta mujeres participaron en la contienda junto a las ganadoras, representando a sus departamentos. Ellas fueron: Margarita Sánchez Figueroa, Lola Blanco Montesinos de La Rosa Sánchez, Rosa A. Sotomayor de Checa, Beatriz Castillo La Rosa Sánchez, Juana N. Álvarez del Carpio, Hermelinda Morante de Vera, Frida Borja de Pretto y Esther Parori de Jáuregui.
Fueron parte de ese desafío a los varones: Irene Silva de Santolalla, Teresa Guerra García Cueva, Esther Carreño de Abrill Ferro, Rosa Lasanta de San Martín, María Eleonora Silva Silva, Alicia Blanco Montesinos, Amable León de Flores, María Mercedes Colina de Gotuzzo, Rosa J. Estrada Alva, Sara A. Llosa y López Lavalle, Lucila Valdez de Ducastaing, Victorina Prieto de Manrique, Manuela C. Billinghurst López, Esther M. Allison Bermúdez, Gabriela O’Connor de Escajadillo, Matilde Pérez Palacio Carranza, Juana Ubilluz de Palacios, Emilia Barcia Bonifatty, Carlota Ramos de Santolaya, Josefina Ramos de Cox, Rosa Gutiérrez y Blanca Puertas de Chávez.
El libro de inscripción de candidatos al proceso electoral de 1956 se encuentra en el Archivo Periférico de Secretaría General, en el Jurado Nacional de Elecciones, y en el año 2024 fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, por no haber otro documento con la información completa de las mujeres que participaron en la contienda electoral del 17 de junio de 1956.


