POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS
Hoy es lunes y este artículo fue escrito el domingo. Por supuesto, aún no sabíamos quién sería el nuevo presidente de la República. Pero lo cierto es que el 28 de julio de este año culmina un periodo de gobierno marcado por una crisis política permanente: cinco años, cuatro presidentes y una inestabilidad que ha dejado a los departamentos y a la población sin la satisfacción de sus necesidades desde el Gobierno Nacional.
Cuando decimos Gobierno Nacional nos referimos al primer nivel de gobierno, responsable de ejecutar las grandes obras de impacto y trascendencia. Lo diferenciamos de los gobiernos regionales y locales, donde —mal o bien— sí se ha visto inversión pública notoria. El caso de Moquegua es emblemático: la efectividad, eficiencia y sostenibilidad del Gobierno Nacional es nula. Lo afirmamos categóricamente porque no existe una obra nacional notoriamente terminada en la región.
LA ÚNICA OBRA INCONCLUSA
La única obra asumida por el Gobierno Nacional fue la carretera Moquegua-Omate-Arequipa, pero, según el propio portal oficial del MTC, es una obra inconclusa, paralizada desde junio de 2022.
El proyecto inició formalmente en agosto de 2017 y apenas logró un avance físico cercano al 27%. Actualmente, Provías Nacional trabaja en el expediente de saldo de obra para retomar los trabajos. Es decir, ni siquiera la única obra emblemática ha podido culminar.
PROYECTOS SIN EJECUCIÓN FÍSICA
Todo lo demás son ideas de proyectos, perfiles o expedientes técnicos sin ejecución física: el Hospital de Ilo II, la Unidad Oncológica del Hospital Regional, el agua y desagüe para Omate, las represas Coralaque, Tambillo, Paltiture y Cuturi, el Instituto Tecnológico de Omate.
Algunos dirán que Moquegua, con su elevado canon y regalías mineras, es autosuficiente. Pero hay que recordar que las grandes obras de alcance regional y macrorregional son responsabilidad del Gobierno Nacional. Y en este quinquenio estamos en cero.
UN QUINQUENIO PERDIDO
Se quedaron en el estante proyectos estratégicos como la circunvalación vial de Ilo y Moquegua, el terminal de abrigo portuario en Ilo, la gasificación domiciliaria, la continuidad de paneles solares, el gasoducto sur, la expansión agrícola con riego tecnificado, la digitalización de telecomunicaciones, la construcción de instituciones educativas emblemáticas, hospitales, parques industriales y políticas de valor agregado a la producción minera y defensa ambiental.
Todo ello está en el Plan de Desarrollo Nacional del CEPLAN, pero no se ejecutó.
Se acaba este periodo de gobierno y, con él, un quinquenio perdido. Vendrá otro, y no perdemos la esperanza de que será mejor que los que estuvieron en este que fenece.


