Moquegua dejó de ser la región más competitiva del país y descendió al segundo lugar del Índice de Competitividad Regional (INCORE) 2026, después de haber encabezado esta clasificación durante los últimos tres años.
El informe, elaborado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), ubicó a Lima Metropolitana en la primera posición y a Moquegua en el segundo puesto. Ambas alcanzaron un puntaje de 7.5 sobre 10, aunque el orden final respondió a los criterios metodológicos aplicados por el estudio.
El INCORE evalúa a las 25 regiones del país mediante 42 indicadores agrupados en seis pilares: Entorno Económico, Laboral, Infraestructura, Salud, Educación e Instituciones.
MENOS HORAS DE AGUA Y CASI NULA CONECTIVIDAD AÉREA
En el pilar Infraestructura, Moquegua descendió del quinto al sexto puesto, tras registrar retrocesos en cinco de los siete indicadores evaluados.
La principal caída se observó en la continuidad de la provisión de agua, que disminuyó de 20.6 a 19.2 horas diarias en promedio.
También se desplomó la densidad del transporte aéreo nacional, al pasar de 46.7 a solo 1.1 pasajeros en vuelos nacionales por cada 100 mil habitantes. Este resultado se relaciona con la falta de vuelos comerciales en el aeropuerto de Ilo desde 2024.
El uso de internet también registró un ligero retroceso, al disminuir del 82.2 % al 82.0 % de la población.
COLEGIOS PIERDEN SERVICIOS BÁSICOS
En el pilar Educación, Moquegua cayó del segundo al tercer puesto, principalmente por el deterioro de la infraestructura educativa.
El porcentaje de colegios con acceso a internet disminuyó del 73.6 % al 69.9 %. Asimismo, los locales escolares con acceso a agua mediante la red pública se redujeron del 70.1 % al 68.7 %, mientras que aquellos con conexión al servicio de desagüe descendieron del 76.7 % al 74.4 %.
La región también mostró un menor desempeño en los resultados educativos de cuarto grado de primaria. El porcentaje de estudiantes con rendimiento satisfactorio cayó del 50.6 % al 48.8 % en lectura y del 53.9 % al 52.0 % en matemáticas.
MÁS VÍCTIMAS Y MENOR EFICIENCIA JUDICIAL
Aunque Moquegua mantuvo el segundo lugar en el pilar Instituciones, algunos indicadores evidenciaron un deterioro que también influyó en la pérdida del liderazgo nacional.
La población urbana víctima de algún delito aumentó del 12 % en 2021 al 24.2 % en 2025 y no presentó variaciones durante el último año.
En ese mismo periodo, la resolución de expedientes judiciales —indicador utilizado para medir la eficiencia del sistema de justicia— cayó del 52.7 % al 32.3 % de la carga judicial total.
AVANCES EN FORMALIDAD LABORAL
En contraste, Moquegua pasó del segundo al primer lugar en el pilar Laboral, principalmente por el incremento de la formalidad entre los trabajadores no agropecuarios, que avanzó del 39.4 % al 46.8 %.
Sin embargo, persisten brechas importantes en la participación laboral de las mujeres. Mientras el 82 % de los hombres menores de 65 años participó en el mercado laboral, solo lo hizo el 64 % de las mujeres de la misma edad.
Esta diferencia constituye la quinta brecha de participación laboral por género más elevada del país.
MOQUEGUA LIDERA EL ENTORNO ECONÓMICO
La región también ascendió del segundo al primer puesto en el pilar Entorno Económico, impulsada principalmente por el mayor uso de billeteras digitales.
Las transacciones mensuales por adulto aumentaron de 25.7 a 36.6. Además, Moquegua registró la mayor tenencia de cuentas del país, con el 71.5 % de la población adulta vinculada mediante una cuenta al sistema financiero.
Sus habitantes también alcanzaron el mayor gasto real mensual por persona, con un promedio de S/ 1,233.
LAS BRECHAS QUE DEBEN CERRARSE
El INCORE permite identificar brechas persistentes y exigir acciones concretas de las autoridades. En Moquegua, la prioridad debe concentrarse en mejorar los indicadores de infraestructura y educación mediante inversiones que aseguren la continuidad del servicio de agua y fortalezcan los servicios básicos y la conectividad de los colegios.
También resulta necesario agilizar la resolución de expedientes judiciales para recuperar la eficiencia institucional. En ese propósito, la expansión de las Unidades de Flagrancia podría contribuir a acelerar los procesos judiciales.
Al mismo tiempo, la región debe consolidar los avances alcanzados en formalidad laboral y entorno económico, sin perder de vista que mantenerse entre las regiones más competitivas del país exige continuar cerrando brechas en todos los pilares.

