POR: DRA. FANNY REAÑO BAYONA *
Ha concluido un mes más plagado de lazos de colores, discursos rimbombantes y fotos institucionales por las semanas de lucha contra el cáncer. Sin embargo, cuando las luces de los eventos oficiales se apagan, nos queda una interrogante incómoda pero insoslayable: ¿qué nos deja realmente todo este despliegue mediático? La respuesta, desde el rigor del derecho y la salud pública, es desoladora: un mero paripé, una simulación burocrática que enmascara la vulneración sistemática del derecho constitucional a la salud y a la vida digna.
A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agenda 2030 fijaron metas claras dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles e implementar, en el caso específico del cáncer de cuello uterino, la estrategia global 90-70-90 para su eliminación como problema de salud pública.
En el Perú, aunque contamos con la Ley N.º 31336 (Ley Nacional del Cáncer) y normativas de vacunación, el Estado sigue aplazado. Las estadísticas del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) revelan que una alta proporción de los casos de cáncer de cuello uterino (CACU), mama, estómago y próstata se diagnostican en estadios avanzados (III y IV). Cuando el diagnóstico llega tarde, el marco normativo se convierte en letra muerta y la ineficiencia administrativa muta en una forma silenciosa de violencia estatal.
EL CÁNCER Y LA PREVENCIÓN EN MOQUEGUA
En nuestra región, las cifras de la Dirección Regional de Salud (DIRESA) Moquegua confirman una cruda realidad epidemiológica: el cáncer de cuello uterino y de mama encabezan la mortalidad en mujeres en edad fértil y productiva, mientras que el cáncer gástrico y de próstata afectan severamente a la población adulta.
A este cuadro se suma una amenaza singular derivada de nuestra geografía y altitud: el cáncer de piel. Expuestos a índices de radiación ultravioleta (UV) extremos entre las 09:00 y las 15:00 horas, la DIRESA y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) advierten que una proporción mayoritaria de las neoplasias cutáneas se debe a la acumulación solar sin protección.
Aquí radica el mayor fracaso educativo de nuestro sistema de salud. Dermatólogos y oncólogos coinciden en que la prevención primaria evita el desarrollo de carcinomas basocelulares y escamocelulares. Sin embargo, se ha vendido la errónea idea de que fotoprotegerse equivale a aplicarse crema únicamente en el rostro.
Se invisibilizan por completo zonas de alto riesgo como el pabellón auricular (las orejas), el cuello, la nuca, el escote y el dorso de las manos. Para protegerse de manera efectiva, los especialistas recomiendan el uso diario de fotoprotectores de amplio espectro, evitar la exposición directa en las horas pico e incorporar sombreros de ala ancha, gorros y prendas de manga larga que cubran las zonas expuestas. Educarnos no es repartir folletos un día al año; es construir una cultura de autocuidado.
LA SALUD PÚBLICA FRENTE A LA SEGUNDA VUELTA REGIONAL
Esta crisis sanitaria adquiere hoy una dimensión política ineludible en el contexto de la segunda vuelta para la Gobernación Regional de Moquegua. Frente a propuestas electorales y candidaturas de perfil profesional médico, como la del candidato Juan Luis Herrera Chejo, cuyo background científico y de gestión en salud pública le impone un deber técnico mayor, la ciudadanía y el electorado deben exigir definiciones concretas. ¿Están contemplados en los planes de gobierno compromisos reales para descentralizar el presupuesto oncológico, o el tema de la salud pública seguirá relegado a promesas de campaña?
Ante este escenario, se impone un ejercicio crítico de reflexión:
¿Tienen los candidatos a la Gobernación Regional de Moquegua propuestas presupuestales claras para equipar los laboratorios de citología y lectura molecular del virus del papiloma humano (VPH) en el primer nivel de atención de Mariscal Nieto, Ilo y General Sánchez Cerro?
¿Qué medidas inmediatas implementará la futura gestión regional para garantizar que las nuevas autoridades resuelvan el desabastecimiento de reactivos y eviten las derivaciones tardías hacia Arequipa o Lima?
¿Cómo se articulará desde el Gobierno Regional una política integral de prevención que abarque desde la fotoprotección de orejas, cuello y piel en colegios y centros de trabajo hasta el tamizaje masivo de mamografía y Papanicolaou?
Las soluciones no vendrán de más conmemoraciones ni de discursos proselitistas vacíos, sino de la exigibilidad jurídica de nuestros derechos y de una gobernanza con probidad. Es urgente fiscalizar los planes de gobierno y exigir que la salud pública sea la prioridad de la futura gestión regional. Prevenir es educar y gobernar con responsabilidad; defender la vida no admite concesiones.
[*] Dra. Fanny Reaño Bayona. Doctora en Salud Pública y Doctora en Derecho y Ciencia Política (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, UNMSM). Obstetra, abogada y magíster en Administración de Servicios de Salud.


