POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS
RESPONDEN LOS DE ESQUILACHE
Apenas habían pasado cuarenta y ocho horas del escrito que enviaron los pobladores del pueblo de Moquegua solicitando que se anule la fundación de la villa de San Francisco de Esquilache, cuando el cabildo de esta villa no tarda en responder.
En buena cuenta, los moqueguanos pedían que el excelentísimo señor virrey príncipe de Esquilache se retracte o que, en su defecto, se fundase otra villa en Moquegua.
Es así que el 23 de julio de 1618 el flamante cabildo otorga poder al licenciado Cacho de Santillán, fiscal de la Real Audiencia de la Ciudad de los Reyes, y al almirante Juan de Olea que se encontraba presente, para que gestionen ante el virrey, la Audiencia y ante cualesquier justicias y jueces de su majestad y eclesiásticos, con el fin de impetrar mercedes orientadas a la conservación y aumento de la citada villa de Esquilache.
Es de notar que en esta ocasión ya no fue una relación de vecinos quienes protestaban, como lo hicieron en otras ocasiones. No, el documento fue suscrito por la principal institución, el cabildo, representando a todos los pobladores; de esta manera hacían ostentación de la jerarquía que carecía el pueblo de Moquegua, que ahora quedaba comprendido bajo la jurisdicción de la villa San Francisco de Esquilache.
ESCRIBANO DE AMBOS PUEBLOS
Llama la atención que fuera Diego Dávila, el escribano al que acudieron los de Moquegua, el encargado de redactar el poder en vez de Pedro Ibáñez, que fue escribano testigo y redactor del acta de fundación. Dávila era vecino del pueblo de Moquegua —bajo la jurisdicción de Chucuito—, es decir, del bando adversario.
Debido a esta condición, resulta irónico que uno de los firmantes más convencidos del documento que exigía anular la creación de la villa de Esquilache terminara redactando ambos escritos.
Mientras tanto, era una realidad innegable la fundación de la villa y Diego Dávila, a pesar de la orden virreinal para que todos se trasladen, siguió siendo vecino de Moquegua y ejerciendo como escribano de ambas jurisdicciones.
Acudían a él, sin reparo alguno, vecinos de la villa de Esquilache, como Luis del Alcázar y Padilla, para vender una esclava a don Cristóbal Cornejo y Paz, nada menos que regidor de esa villa; fueron testigos Bartolomé de Guevara y el español Juan Díaz Ochoa, residentes en ella. Igual servicio solicitaron Clara de Arana y su hijo José de Córdova, otro regidor de la villa.
A las pocas semanas de haberse fundado la villa, Diego Dávila redactaba y suscribía los ásperos escritos de un bando contra el otro, y uno de ellos era su pueblo, al que defendía.
MOQUEGUA SEGUÍA ADSCRITA A CHARCAS
No obstante que el virrey había dispuesto la unificación de los pueblos en Escapagua, al darle a la villa cinco leguas de jurisdicción abarcaba el lado Moquegua —supeditado a Charcas, ahora pasaba a Lima—, no deja de extrañar que desde Chucuito se siguieran designando a las autoridades.
Es el caso del capitán Rodrigo de Arteaga y Sotomayor. Él manifestó que «el gobernador de la provincia de Chucuito, en cuya jurisdicción se comprende este valle y pueblo de Moquegua y Torata, le ha proveído por su lugarteniente de gobernador de este valle y su jurisdicción».
El título que le fue despachado dice: «[…] Don Carlos de Bazán, caballero de la Orden de Calatrava, gobernador de la provincia de Chucuito por el rey nuestro señor, por cuanto conviene nombrar persona que administre justicia en el valle de Moquegua, de la jurisdicción de esta provincia, y porque el capitán Rodrigo de Arteaga y Sotomayor es persona de satisfacción y confianza […] lo nombro por mi lugarteniente de gobernador del dicho valle de Moquegua de esta provincia y sus términos y jurisdicción… hecho en el pueblo de Zepita el 14 de julio de 1619 […]».
Un año después que el virrey ordenara que los rebeldes moqueguanos se trasladen al lado Cuchuna, estos no solo seguían negándose a hacerlo, alegando que se cumpla el acuerdo de 1611 para que la villa sea en Moquegua, sino que Chucuito seguía ejerciendo jurisdicción sobre ella.
¿Qué razones tendrían las autoridades de la Audiencia de Charcas para no acatar la decisión virreinal?


