En la cocina y en la calle, siempre una reina

La excelencia no está solamente en el plato. También está en todo lo que ocurre antes de que ese plato llegue a la mesa.

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POR: CHEF JULIANNA TOKUNAGA

Hay algo que siempre digo: La disciplina es la madre de todos los éxitos.

Y bueno… ya saben que la ociosidad es la madre de todos los vicios.

Para mí, la limpieza y el orden de una cocina no son un detalle. Son una forma de trabajar, de respetar al cliente y, sobre todo, de respetarnos a nosotros mismos.

Ya sea una cocina doméstica o la cocina de un restaurante, hay algo que nunca debería negociarse: la higiene, el orden y la seguridad alimentaria.

Yo empecé a marcar la diferencia cuando entendí que no bastaba con preparar una comida rica.

Decidí invertir en seguridad en mis empaques, cuidar cada detalle de mi presentación personal, mantener una cocina donde mis clientes pudieran ver y apreciar mis procesos y convertir las Buenas Prácticas de Manipulación (BPM) en el pan nuestro de cada día.

MÁS QUE SABOR, SEGURIDAD ALIMENTARIA

Porque yo quería ofrecer algo más que sabor.

Quería ofrecer SEGURIDAD ALIMENTARIA. Quería que mi comida fuera no solamente deliciosa, sino inocua. Quería que mis clientes sintieran confianza desde que veían mi cocina hasta que recibían su pedido.

Y sí… también me propuse algo personal:

QUE ME RECONOCIERAN POR MI PULCRITUD

Por mi apariencia impecable. Por mis ollas brillantes. Por una cocina limpia y ordenada. Por mis manos y mis procesos. Por cuidar esos pequeños detalles que muchas veces nadie ve… pero que hacen TODA la diferencia.

Y aquí viene algo que quiero cambiar en nuestra cabeza:

¿Quién dijo que un buen cocinero tiene que ser desaliñado, sucio, descuidado o vivir entre manchas y grasa?

¡No, señores! A mí me gusta que mis ollas parezcan espejos, que el mandil esté impecable y que la cocina huela a limpio.

Porque aquí no cocina la mugre.

Podemos cocinar, sudar, trabajar duro, mover ollas, estar 12 horas de pie… y seguir viéndonos impecables.

Porque la profesión de cocinero también merece elegancia, orden y respeto.

UNA COCINA TAMBIÉN HABLA DE QUIEN COCINA

A mí me gusta pensar que una cocina limpia es como una carta de presentación.

Habla de tu disciplina. Habla de tu carácter. Habla de cuánto respetas lo que haces. Y habla, sobre todo, de cuánto respetas a la persona que se va a comer lo que tú preparaste.

Así que ya saben:

Cocina limpia. Ollas brillantes. Presentación impecable. Empaques seguros. Procesos ordenados. Comida rica y segura.

Porque la excelencia no está solamente en el plato. También está en todo lo que ocurre antes de que ese plato llegue a la mesa.

Y yo tengo una regla:

En la cocina y en la calle… siempre una reina.

Orden, limpieza y disciplina

¿Ustedes cómo tienen su cocina?

¿Son de los que limpian mientras cocinan o de los que dicen: “Después arreglo todo”?

Porque ese “después” a veces termina siendo mañana… y mañana se convierte en la próxima semana.

Así que, a trabajar, señoras y señores.

Orden, limpieza y disciplina.

Que una cocina limpia también es parte de la receta.

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