El nudo gordiano del Gobierno en el Congreso

El nudo gordiano lo encontramos en el rol que asumirá la Cámara de Diputados, al tratarse de una composición mayoritaria de oposición.

ARCHIVO

POR: VICENTE ANTONIO ZEBALLOS SALINAS

Con una autonomía exacerbada, reforzada con su protagonismo bajo un entendimiento casi unánime —extraño contubernio— entre las fuerzas políticas parlamentarias, soslayando la opinión pública y, aún más, el contundente rechazo a la consulta ciudadana, vía referéndum, de diciembre de 2018, se acudió a una reforma constitucional para restituir el Senado; una referencia adicional que evidencia el interés por su concretización la constituyeron las reiteradas y forzadas votaciones para lograr el quórum calificado y evitar un nuevo referéndum, advertidos del rechazo ciudadano. Y claro, más allá del mensaje de fortalecimiento democrático y mejora de la representación, el factor determinante fue permitir la reelección, tan cierto es que, de los 130 congresistas de entonces, 91 tentaron su reelección, aunque solo lo lograron 24.

BICAMERALIDAD Y NUEVA CORRELACIÓN DE FUERZAS

Los resultados electorales, con seis agrupaciones en ambas cámaras, pero sobre todo el reciente proceso eleccionario de sus respectivas mesas directivas, no solo nos permitieron apreciar la articulación de fuerzas políticas, sino especialmente cuál será el devenir de las relaciones entre los poderes Legislativo y Ejecutivo. La cámara política por excelencia, la Cámara de Diputados, tendrá una Directiva de la oposición, correspondiente al acuerdo de cuatro agrupaciones que generan una mayoría suficiente; el Senado, al que se le entregaron las decisiones más gravitantes, incluso no poder ser disuelto, tuvo su presidencia en manos de un representante del oficialismo, bajo el quiebre de un voto, por un fraccionamiento en partes iguales, 30 a 30, entre las bancadas oficialistas y de oposición.

VACANCIA Y CUESTIÓN DE CONFIANZA

A efectos de su instalación y funcionamiento, se aprobaron tres nuevos reglamentos: del Congreso, de la Cámara de Diputados y del Senado; y aquí es necesario ingresar, elucubrando bajo el contexto político presente, sobre la fluidez o los entrampamientos que tendrá el Gobierno que inicia gestión. La vacancia presidencial, tan recurrida, distorsionada en su ejercicio y convertida en instrumento para la vendetta política, se propone apaciguada, restándole la agilidad de los recientes tiempos, pues necesitará de la participación de ambas cámaras y su propia composición imposibilita alcanzar los exigidos dos tercios de votos, dado que la bancada de Gobierno es muy compacta y disciplinada.

Queda para la anécdota política que una de las primeras iniciativas legislativas aprobadas por el anterior Congreso, apenas instalado, fue una norma que acota la cuestión de confianza para evitar su disolución; lo que fue reforzado con la modificación del artículo 130 de la Constitución, que establece que la presentación del presidente del Consejo de Ministros no generará cuestión de confianza. Por consiguiente, Luis Galarreta acudirá al Congreso sin dudas de su concesión, aunque no está liberado de absolver las diversas inquietudes y posiciones políticas que en el escenario del debate en la Cámara de Diputados se pudieran suscitar.

ACUSACIONES CONSTITUCIONALES Y CONTROL POLÍTICO

Las acusaciones constitucionales contra los altos funcionarios permitieron el empoderamiento del Congreso; el acoso a los órganos constitucionales, con grave impacto en la separación de poderes, fue manifestando la concentración del poder parlamentario; el mismo que hoy se propone más equilibrado, dado que en su procesamiento intervienen las dos cámaras: Diputados acusa ante el Senado y, atendiendo a que el oficialismo no tiene mayoría en Diputados y que precisamente fueron quienes tuvieron bajo su discrecionalidad y liderazgo del Parlamento saliente el juicio político de los altos funcionarios, consideramos que no tendrá esos alcances de presión y persecución como se manifestó.

EL NUDO GORDIANO: LA CÁMARA DE DIPUTADOS

El nudo gordiano lo encontramos en el rol que asumirá la Cámara de Diputados. Al tratarse de una composición mayoritaria de oposición, puede acudir con regularidad a la figura de las interpelaciones e incluso a indistintas censuras ministeriales, generándole inestabilidad política al Gobierno. Para ello, este último debe impulsar una política de entendimientos y acuerdos políticos, recogiendo la problemática y expectativas que proponga la representación parlamentaria.

Qué pronto giran las puertas en política. Durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, lo primero que hizo la bancada parlamentaria fujimorista, arropada con sus 73 congresistas, fue buscarle la sinrazón al ministro Saavedra, cosechando su acción con su censura posterior. Fue corto el Gobierno de Pedro Castillo, sustituido por Dina Boluarte; bajo esta última, nada que decir, porque prácticamente se trató de un cogobierno.

FISCALIZACIÓN Y PRODUCCIÓN NORMATIVA

Si bien en la Cámara de Diputados se ha reducido el número de comisiones ordinarias y se ha eliminado una comisión emblemática, que concentraba la atención de la opinión pública, como era la Comisión de Fiscalización, de manera expresa se ha ratificado la posibilidad de constituir comisiones investigadoras, como lo ordena nuestra Constitución para todo asunto de interés público; damos por descontado que no renunciará esta Cámara al protagonismo y, en consecuencia, se constituirán diversas subcomisiones y, claro, detrás de ellas habrá una evidente connotación política frente al Gobierno.

En lo que respecta a la producción normativa, toda iniciativa pasa ineludiblemente por la Cámara de Diputados y luego por el Senado; es el caso de la delegación de facultades sugerida por el Gobierno, pero que aún no se formaliza. Y si no hay aprobación de la primera Cámara, no hay ley, por lo que el Gobierno tiene aquí un escenario bastante complicado en su derecho de iniciativa legislativa, aun tratándose de normas que tengan el ribete de urgentes.

El Gobierno puede hacer cuestión de confianza ante la negativa congresal, pero solo la Cámara de Diputados puede interpretar el sentido de su decisión, que está en manos de la oposición. Nadie sabe para quién trabaja. Una singularidad del Parlamento que se acaba de ir es que, como nunca antes, un número importante de leyes se aprobaron por insistencia, o bien para derrotar las observaciones presidenciales o bien ante la inercia del Ejecutivo; en el caso presente, la inmediatez de la respuesta parlamentaria se altera, pues intervendrán ambas cámaras, dilatando su promulgación y generando una mayor deliberación.

EL PRESUPUESTO Y LA RELACIÓN CON EL EJECUTIVO

Un tema nada menor es la Ley de Presupuesto, determinante para el ejercicio de gobierno. Desde el Parlamento se estructura una Comisión Bicameral, cuya composición es en partes iguales entre ambas cámaras, lo que significa que quien tendrá mayoría de votos será la oposición; aquí tendrá que bregar duro el Gobierno, en particular el MEF, para sacar adelante la Ley de Presupuesto de acuerdo con las políticas de gobierno que quiera impulsar y priorizar.

Como Estado, sus órganos constitucionales deben articularse y colaborar entre sí, porque más allá de los intereses particulares están las responsabilidades políticas frente al país; sin embargo, no puede obviarse el particular comportamiento político de quienes estuvieron en la oposición hasta hace poco, con un diezmado espíritu democrático y escasamente comprometidos con nuestra estabilidad institucional y gobernabilidad. Bien se dice en el argot criollo: una cosa es con guitarra y otra con cajón.

LO ÚLTIMO