¿El uso de celulares quita capacidad cognitiva? Seis estudios

Investigaciones publicadas en 2025 y 2026 muestran que la conectividad móvil permanente, las notificaciones frecuentes, la comprobación compulsiva y el elevado tiempo de pantalla se relacionan con interrupciones del procesamiento y menor atención sostenida.

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POR: ROCÍO CORNELIO AIRA

CASTELO ET AL. (2025): LA EVIDENCIA CAUSAL MÁS IMPORTANTE

Noah Castelo realizó un ensayo aleatorizado en el que bloquearon durante dos semanas el acceso a Internet móvil, conservando llamadas y mensajes. La intervención redujo el tiempo de pantalla y mejoró significativamente la atención sostenida medida objetivamente. El 58,5 % mejoró en atención sostenida y el 90,7 % mejoró en al menos uno de tres resultados: atención, salud mental o bienestar. Este trabajo proporciona evidencia causal de que la conectividad móvil permanente puede perjudicar temporalmente la concentración, porque la atención mejora cuando se elimina esa exposición.

KOBAYASHI ET AL. (2025): DIFICULTADES EN EL CAMBIO ATENCIONAL

Nanase Kobayashi y colaboradores estudiaron la capacidad para cambiar la atención en usuarios problemáticos del smartphone y sus correlatos neuronales. Sus resultados señalan dificultades de control atencional relacionadas con el uso problemático y diferencias en los mecanismos cerebrales involucrados.

HARUKI ET AL. (2025): SESGO HACIA SEÑALES DEL SMARTPHONE

Este estudio comprobó que algunos participantes mantenían un sesgo atencional hacia imágenes relacionadas con smartphones incluso bajo una carga perceptiva elevada. Ese sesgo se relacionó con menor conciencia interoceptiva y mayor reactividad fisiológica.

El hallazgo indica que, para ciertos usuarios, las señales del teléfono adquieren una saliencia aprendida capaz de competir con la tarea principal. Es compatible con procesos de condicionamiento y aprendizaje atencional, pero no prueba que toda la cognición se haya vuelto superficial.

CAO ET AL. (2026): MEMORIA DE TRABAJO Y ACTIVIDAD CEREBRAL

Cao, Hu, Wang, Lin y Qiu compararon universitarios con alto y bajo tiempo de pantalla mediante una tarea 2-back y espectroscopia funcional de infrarrojo cercano. Los estudiantes con alto tiempo de pantalla mostraron menor precisión y menor tasa de aciertos; menor activación de la corteza prefrontal dorsolateral; menor conectividad funcional; y menor densidad y agrupamiento de la red neuronal.

FOURNIER ET AL. (2026): INTERRUPCIÓN CAUSADA POR NOTIFICACIONES

Se expusieron a estudiantes a notificaciones semejantes a las de redes sociales mientras resolvían una tarea de Stroop. Cada notificación ralentizó el procesamiento aproximadamente siete segundos.

Este estudio sustenta con precisión la tesis de la “fragmentación atencional”, pero demuestra una interrupción transitoria, no una erosión cerebral irreversible.

EL CONTRAPESO NECESARIO

Benge y Scullin (2025) analizaron 57 estudios, con 411 430 adultos mayores, y encontraron que el uso de tecnologías digitales se asociaba con menor riesgo de deterioro cognitivo: OR = 0,42; IC 95 % = [0,35–0,52].

También se relacionó con una menor tasa longitudinal de declive cognitivo. Este resultado contradice una versión general de la “demencia digital” y muestra que los efectos dependen de la edad, finalidad y modalidad del uso.

CONCLUSIÓN

Investigaciones publicadas en 2025 y 2026 muestran que la conectividad móvil permanente, las notificaciones frecuentes, la comprobación compulsiva y el elevado tiempo de pantalla se relacionan con interrupciones del procesamiento, menor atención sostenida y menor eficiencia de la memoria de trabajo. Algunos estudios identifican correlatos neurofuncionales compatibles con adaptación cerebral; sin embargo, todavía no demuestran que la neuroplasticidad inducida por el celular produzca un deterioro cognitivo general, permanente o irreversible.

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