POR: DR. PHD. JAVIER FLORES AROCUTIPA
La data del BCRP (Banco Central de Reserva del Perú) y el MEF (Ministerio de Economía y Finanzas) muestra una aparente paradoja fiscal minera. En 2025, Moquegua registró la mayor producción de cobre entre las tres regiones comparadas, con 442,640 TMF, superando a Arequipa, que produjo 358,418 TMF, y a Tacna, con 210,453 TMF.
Sin embargo, Moquegua recibió el menor canon minero: S/ 643.4 millones (seiscientos cuarenta y tres millones cuatrocientos mil soles), frente a S/ 1,035.2 millones (mil treinta y cinco millones doscientos mil soles) de Arequipa y S/ 716.6 millones (setecientos dieciséis millones seiscientos mil soles) de Tacna.
MAYOR PRODUCCIÓN, MENOR CANON
Esta diferencia revela que el canon minero no se distribuye estrictamente según el volumen físico producido, sino también en función de pobreza y población, por lo que, mientras más pobreza haya en una región y mayor población tenga, mayor canon minero le corresponderá. Y esto va en contra del canon que le corresponde a Moquegua.
No obstante, desde una perspectiva territorial y ambiental, la situación genera una inequidad relevante. Moquegua soporta una mayor intensidad extractiva, lo que implica mayor presión sobre recursos hídricos, suelos, ecosistemas, infraestructura vial, salud ambiental y conflictividad social.
En otras palabras, los pasivos y riesgos ambientales tienden a permanecer en el territorio productor, mientras que la compensación fiscal no necesariamente guarda proporción directa con la carga ambiental generada.
Esto abre un debate técnico y político sobre la necesidad de reformar los criterios de distribución fiscal minera, incorporando variables como volumen producido, huella ambiental, pasivos ambientales, estrés hídrico, afectación territorial e inversión en cierre de brechas.
La riqueza minera no debe medirse solo por toneladas exportadas o utilidades empresariales, sino también por la capacidad del Estado de convertir esa extracción en justicia fiscal, reparación ambiental y desarrollo sostenible para las regiones que soportan directamente la actividad minera.
¡MAYOR PRODUCCIÓN, MENOR CANON!
La data confirma una asimetría fiscal minera relevante en el sur peruano. En el primer trimestre de 2025, Moquegua produjo 113,537 TMF de cobre, por encima de Arequipa, con 86,808 TMF, y Tacna, con 53,949 TMF.
En el primer trimestre de 2026, la tendencia se mantiene: Moquegua alcanza 102,807 TMF, mientras Arequipa registra 86,637 TMF y Tacna 49,482 TMF. Es decir, Moquegua continúa siendo la región con mayor producción cuprífera del grupo comparado.
Sin embargo, esta mayor producción no se traduce proporcionalmente en canon minero. En el primer tramo de transferencias de 2026, Moquegua recibió S/ 220.2 millones (doscientos veinte millones doscientos mil soles), cifra inferior a Arequipa, que obtuvo S/ 313.6 millones (trescientos trece millones seiscientos mil soles), y también menor a Tacna, que recibió S/ 237.0 millones (doscientos treinta y siete millones de soles).
Moquegua produce más cobre que Arequipa y Tacna, pero recibe menos recursos fiscales, pese a asumir mayores riesgos territoriales. El canon no debería ser solo una transferencia fiscal; debe operar como mecanismo de compensación, reparación y desarrollo sostenible para las regiones que sostienen materialmente la minería nacional.



