Por lo pronto ganó nuestra Constitución y su modelo económico

Se ha impuesto una realidad: ha ganado nuestra Constitución y el modelo económico que nos ha permitido avanzar como nación.

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POR: NICOLÁS VALDEZ CASO

En el escenario político actual, más allá de los resultados de quién pasa a segunda vuelta en esta elección, se ha impuesto una realidad: ha ganado nuestra Constitución y el modelo económico que nos ha permitido avanzar como nación. Este triunfo no es casual ni circunstancial, sino la manifestación clara de la voluntad de la gran mayoría del pueblo peruano, que en esta oportunidad ha rechazado las propuestas radicales que buscaban desmantelar el marco jurídico que sostiene nuestra estabilidad y crecimiento.

Los partidos y candidatos que impulsaron la creación de una nueva Constitución mediante Asamblea Constituyente han sido contundentemente derrotados. Los datos no mienten: apenas alcanzan un 15% de apoyo electoral, mientras que casi el 85% de la población respalda el vigente orden constitucional y, en particular, el modelo económico que ha sido el motor de nuestro desarrollo. Este resultado es una clara señal de que el Perú no está dispuesto a dar saltos al vacío ni a arriesgar los logros costosos que hemos conquistado con esfuerzo y sacrificio.

Los aspirantes de izquierda, quienes no solo desacreditaron nuestra Constitución, sino que llegaron al extremo de profanar públicamente nuestra Carta Magna, han recibido un castigo ejemplar en las urnas. Figuras como Ronald Atencio, Roberto Sánchez, Raúl Noblecilla y Antauro Humala representan una minoría que no alcanza ni una cuarta parte del respaldo popular. La lección es nítida: el Perú ha comprendido que la libertad económica, la promoción de la inversión privada, el estado de derecho, la estabilidad jurídica, el respeto a los contratos, la apertura al mundo a través de la globalización y los tratados de libre comercio, la independencia del Banco Central y la libertad de prensa son pilares insustituibles para su progreso.

La propuesta de una Asamblea Constituyente que impulse un Estado estatista, sostenido en subsidios, expropiaciones, nacionalizaciones y un poder estatal desmesurado, ha fracasado estrepitosamente. Los ejemplos de Cuba, Venezuela y Bolivia evidencian el abismo al que conduce una Constitución de ese signo: pobreza, autoritarismo y aislamiento. El Perú ha decidido no seguir ese camino.

LOS SENADORES Y DIPUTADOS TIENEN UNA MISIÓN IMPORTANTE

El Congreso electo en el 2026 es ligeramente de mayoría conservadora o de derecha; ellos tienen la responsabilidad histórica de ser el baluarte que defienda y mantenga la Constitución vigente. Legalmente, la posibilidad de una Asamblea Constituyente queda prácticamente descartada, limitándose cualquier reforma a los cauces que lo demanda la misma Constitución mediante el artículo 206. Este es un mandato claro: al menos tendremos cinco años más de protección al modelo económico y a la estabilidad jurídica que tanto valoramos.

INSTAURAR UNA DICTADURA SOCIALISTA, SÁNCHEZ Y ANTAURO SIEMPRE SON UNA AMENAZA

La única amenaza real a esta estabilidad es la instauración de una dictadura socialista, que podría imponer una Asamblea Constituyente de facto y borrar lo avanzado desde 1993. Antauro Humala y sus seguidores, socio político de Roberto Sánchez, conforman un bloque peligroso. Su discurso incendiario y sus propuestas de ruptura total con el orden jurídico actual representan ese peligro latente. Pretenden “refundar el Estado”, romper los contratos con inversionistas, expropiar las mineras, desmantelar el Banco Central y establecer un régimen autoritario que sumiría al país en una crisis irreversible. Esa opción, que incluye la promoción de la guerra civil, es una amenaza que todos los demócratas debemos rechazar con firmeza.

Hoy, el Perú avanza con paso firme; se está ganando el Congreso, pero no podemos bajar la guardia. La defensa de nuestra Constitución y de nuestro modelo económico es una tarea permanente. Con vigilancia, unidad y fundamentos, se puede vencer a las sombras del autoritarismo y el estatismo que promueve la izquierda, cuya corona máxima es una Asamblea Constituyente… estemos atentos.

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