100 años de “democracia criolla”

Lo expresado hace 100 años por Seoane calza para nuestros países sudamericanos, particularmente para Perú y Bolivia, en la actualidad.

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POR: EDGARD NORBERTO “BETO” LAJO PAREDES

Con este artículo rindo mi homenaje al insigne Manuel Andrés Seoane Corrales, llamado el Cachorro (considerado el número dos del aprismo), en el ciento veintiséis aniversario de su nacimiento (1/11/1900). Escribió el primer libro ideológico del aprismo, “Con el ojo izquierdo mirando a Bolivia”, publicado en 1926 en Buenos Aires. Así lo señaló el historiador Wilfredo Zenón Chino Villegas en el conversatorio “Los 100 años del libro de Manuel Seoane Corrales”, realizado en la Casa del Pueblo, en Lima (23/09/2026).

El libro describe la realidad de explotación vil e injusta de nuestros ancestros indígenas de la hermana República de Bolivia, país que visitó en 1925, a invitación de la Federación Universitaria Boliviana y en representación de los estudiantes peruanos, argentinos y chilenos; expone los ideales de antiimperialismo yanqui, en una época de predominio del poderoso país del norte; de integracionismo de América Latina; de indigenismo militante y orgánico; de deslinde con las oligarquías nacionales y su “democracia criolla”, es decir, de pseudo o falsa democracia; y hace una propuesta visionaria para resolver el problema de la mediterraneidad de Bolivia, como parte del anhelado proyecto de unión sudamericana, hacia la edificación de Indoamérica donde haya pan con libertad y justicia social para todos.

En el conversatorio, Wilfredo Chino lanzó la tesis: el aprismo se inició en el sur del país; retó pedagógicamente al auditorio “a comprender el sur”, sugiriendo la lectura de cuatro obras: “Por la Emancipación de América Latina”, de Haya de la Torre; el libro de Seoane; “El Imperativo Geográfico en la mediterraneidad de Bolivia”, de Rómulo Meneses; y “Tempestad en los Andes”, de Luis E. Valcárcel; todos apristas en esa época. El panel lo completaron los estudiosos, investigadores y organizadores Arturo Ojeda (sociólogo), Renzo Salas (abogado) y Javier Gutiérrez (economista).

LA DEMOCRACIA CRIOLLA

Manuel Seoane, en el capítulo VII, “La Democracia Criolla”, escribe: “En Bolivia las fuerzas políticas están distribuidas en dos grandes grupos, más o menos parejos: el del partido republicano y el del partido liberal” (p. 53). Agrega: “Los indios, -como factor étnico, -o los obreros, -como clase productora, -no tienen intervención ni representación directa o indirecta en los dos grandes partidos” (p. 53). Denuncia: “Jamás ninguno de los partidos bolivianos encaró los problemas sociales de la nación.

Si lo hizo, indirecta e inconscientemente, fue para empeorar la situación de los explotados” (p. 54). Más adelante, señala: “Las fuerzas políticas … son, para el espectador consciente, un conglomerado de ambiciones, de igual especie y género en sus bandos” (p. 54). Luego revela: “Los republicanos odian a los liberales con una intensidad que sólo encuentra paralelo en el odio de los liberales a los republicanos” (p. 54 y 55). Respecto a los criollos (falsos políticos), dice: “se apoderan del gobierno valiéndose de la indiferencia de los más, se sirven de él para sus necesidades y conveniencias, hundiendo, gradual y continuadamente en la miseria y en el abandono y en la explotación a la gran masa social boliviana” (p. 58).

Finalmente, el entonces exiliado autor, por la tiranía de Leguía, establece su compromiso en los siguientes términos: “nosotros, los que sufrimos en carne propia las injusticias y la explotación de este régimen abominable, denunciaremos siempre sus crímenes, aunque tengamos luego que sufrir el destierro, la prisión y aún la muerte” (p. 63).

CIEN AÑOS DESPUÉS

Lo expresado hace 100 años por Seoane calza para nuestros países sudamericanos, particularmente para Perú y Bolivia, en la actualidad; en cuyas realidades hay “ninis”, jóvenes que ni estudian ni trabajan; un alto porcentaje de la población económicamente activa (PEA) está en la informalidad (realizan labores con bajas remuneraciones, sin derechos y sin beneficios); en educación se está en los últimos lugares en la evaluación PISA; en salud, se ha incrementado la anemia infantil y han reaparecido enfermedades que creíamos erradicadas; la corrupción pública campea junto con los signos exteriores de riqueza (no justificados) del sector privado; las agrupaciones partidarias del oficialismo y la oposición son coaliciones políticas desconectadas de la problemática nacional y sin capacidad para gobernar.

La “democracia criolla” hoy se denomina “régimen híbrido”: combina elementos democráticos, como elecciones y garantías electorales básicas, con graves rasgos autoritarios, debilitamiento institucional, crisis en el sistema de justicia, alta inestabilidad política y una cultura política polarizada; igual es una falsa democracia.

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