Uno de los músicos con autenticidad y sonido particular que ha llegado a Mollendo este último fin de semana, es Raúl Montañez o conocido como Montaña en el circuito del rock nacional.

Charlamos en la previa a la velada acústica que dio en el restaurante Casa Blanca el pasado viernes 25. Hablamos de diversos temas y uno de los que en particular llamó mi atención, fue el enfoque a la realidad del país en el contexto del rock. Con un aplomo propio de quien se ha forjado prácticamente toda su vida en el rock. Ya bordeando losa 60 años, sus palabras son elocuentes.

“Para hacer música hay que ser creativo, ésa es la única manera de armar escena. Un ejemplo como este hay en Argentina, allí tienen a Spinetta, Cerati, Charly García, y esto se debe a tienen una base de rocanrol bien hecha, que empezó cuando decidieron cantar en español (…) Aquí tenemos a Los Saicos pero no hemos tenido una escena en los sesenta muy potente, por decirlo así.”

“Y todo esto nos pone difíciles las cosas. Es triste que los artistas más creativos no son los que salen a la luz, o están muertos o se dedican a otras cosas y eso da pena, que no existan músicos del peso como de esos argentinos”.

En esa dirección, su más amplia recomendación a los grupos jóvenes que hay en el Perú, es que deben continuar con el legado que los músicos de la talla de Montaña y otros de su contemporaneidad, sean creativos escribiendo sus propios temas en su entorno histórico civil.

DESEMBRAZARSE DE LOS ESTIGMAS DEL PASADO

Me cuenta que, para los músicos es difícil desembarazarse de aquel estigma como cuando fue en sus inicios la historia con las bandas que empezaron. Hay que indicar que Montaña no inició exactamente con Leusemia en 1984, ya había hechos sus descargas musicales con Kilowatt una banda de rocanrol tipo Status Quo y posteriormente en 1986 con la banda de hardcore Ataque Frontal.

Encontrar el sonido propio, no es tarea fácil, más aun si el estilo que se practica no está adecuado a los cánones de la industria musical. Otros músicos más conservadores, discutirán de ello y posiblemente lo vean como raro. Montaña supo darse cuenta que esas críticas porque a algunos no les parecía que tocara bien, le ayudaron a convertir, como indicó, sus defectos en virtudes “Ese sonido que es feo para algunos, ése es mi sonido, el sonido Montaña”, algo que capitalizó en el éxito del cual se sostiene ahora.

Por ello es capaz de decir, entre los pocos músicos de rock de la escena subterránea nacional, que puede vivir de lo que hace, sin necesidad de ser tragado ni dejarse tragar, por la opípara máquina de enlatados de la música comercial.

Aquella noche brindaron el soporte de acompañamiento para la interpretación de algunos temas en un formato acústico-eléctrico, la banda mollendino de punk rock, “Los Perros del Sotánico”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here