Tragedia de la educación latinoamericana

Los resultados de PISA 2025 vuelven a mostrar retrocesos en lectura y matemática, mientras América Latina mantiene grandes brechas en educación, ciencia y desarrollo tecnológico.

ARCHIVO

POR: EDGARD NORBERTO “BETO” LAJO PAREDES

En el año 2000 nuestro país participó, por primera vez, en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), que se realiza cada tres años y evalúa a estudiantes de 15 años que cursan algún grado de secundaria en Lectura, Matemática y Ciencia, de los países miembros de la OCDE y otros que lo hacen voluntariamente. Luego nos retiramos de dicha prueba; retornamos el año 2009 y participamos los años 2012, 2015, 2018, 2022 y 2025.

En el segundo gobierno aprista (2006-2011) se capacitó a miles de profesores y mejoraron sus remuneraciones; la comprensión lectora de 15% pasó a 27%, el razonamiento matemático de 9% se elevó a 17%; se erradicó el analfabetismo; se creó el Colegio Mayor Presidente de la República; se estableció la nota mínima de 14 para ingresar a los institutos pedagógicos. Lamentablemente, los sucesivos gobiernos no continuaron con la mejora de la educación de nuestros niños.

PISA 2025: RESULTADOS PREOCUPANTES

En este mes de setiembre hemos recibido el informe de la prueba PISA 2025. Los resultados son preocupantes: en los países de la OCDE, entre 2015 y 2025, la puntuación media en lectura disminuyó 28 puntos —equivale aproximadamente a un año y medio de aprendizaje— y la puntuación en matemáticas cayó 22 puntos —representa algo más de un año de aprendizaje—.

En relación con los participantes no pertenecientes a la OCDE, durante ese mismo período, la puntuación en lectura cayó 16 puntos y la puntuación en matemáticas, 8 puntos. Cabe señalar que los países de la OCDE, en las pruebas PISA, tienen mejores resultados que los países no integrantes de este foro.

UNA ADVERTENCIA ANTERIOR

En esta misma tribuna publiqué: “América Latina: PISA, Nobel e inteligencia artificial” (13/01/25). Escribí: “Se ha publicado el Índice de Latinoamérica en Inteligencia Artificial – ILIA, en setiembre de 2024, categorizados en tres grupos: Pioneros: países con importante infraestructura y buen nivel de talento humano en Inteligencia Artificial – IA. Adoptantes: países con integración incipiente de la IA en los sectores productivos, servicios y administración pública. Exploradores: países en etapas iniciales de IA, desarrollando capacidades básicas”.

Asimismo, señalé: “Según el Instituto de IA de Stanford, los diez países más avanzados son: primer lugar, EE. UU.: inigualable en investigación, inversión y desarrollo de modelos; segundo lugar, China: desventajas en inversión privada; tercer lugar, Reino Unido: un enfoque integral en investigación; cuarto lugar, India: crecimiento sostenido en investigación y talento; quinto lugar, Emiratos Árabes Unidos: un modelo de innovación y diversidad; sexto lugar, Francia: compromiso con la investigación y la diversidad; sétimo lugar, Corea del Sur: pionero en legislación y educación en IA; octavo lugar, Alemania: un pilar de la investigación responsable; noveno lugar, Japón: potencia tecnológica en ascenso; décimo lugar, Singapur: innovación en pequeña escala. Llama la atención que no estén Canadá ni Italia”.

Agregué: “Ningún país latinoamericano está en el top 10 mundial de IA. Es evidente la brecha con las potencias. Esto se agravará si seguimos con gobiernos mediocres. Otro hecho a señalar categóricamente: hasta ahora, nadie de América Latina ha obtenido el Premio Nobel de Física, se han otorgado 117; ni el Premio Nobel de Economía, se han dado 55. De 227 Premios Nobel de Medicina, América Latina ha obtenido tres; y, de 103 Premios Nobel de Química, América Latina obtuvo dos. Ninguna universidad de América Latina figura entre las diez mejores universidades del mundo del año 2024, del Times Higher Education: primer lugar, Universidad de Oxford (Reino Unido); segundo lugar, Universidad de Stanford (EE. UU.); tercer lugar, Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE. UU.); cuarto lugar, Universidad de Harvard (EE. UU.); quinto lugar, Universidad de Cambridge (Reino Unido); sexto lugar, Universidad de Princeton (EE. UU.); sétimo lugar, Instituto Tecnológico de California (EE. UU.); octavo lugar, Colegio Imperial de Londres (Reino Unido); noveno lugar, Universidad de California, Berkeley (EE. UU.); décimo lugar, Universidad de Yale (EE. UU.)”.

Terminé diciendo: “Esta es la triste y desastrosa realidad de nuestra América Latina. Ello es consecuencia de no tener calidad educativa, debido a la ineficiente inversión pública en educación; a la ausencia del hábito de lectura en la mayoría de la población; a la escasa, casi nula, inversión en ciencia; al surgimiento de universidades bambas. La alternativa es: elevemos la calidad de la educación pública con los mejores para la docencia, a fin de contar con científicos, matemáticos, expertos y especialistas, sin los cuales no tendremos ciudadanía calificada, economía con valor agregado, desarrollo integral ni ingresaremos al primer mundo”.

LO ÚLTIMO