POR: DR. ROBINSON ALMANZA CABE
Los candidatos, en sus propuestas electorales para el Gobierno Regional de Moquegua, muestran su preocupación reiterada por agua, agricultura, empleo, infraestructura vial, salud y educación. Son problemas que existen. Sin embargo, el debate parece concentrarse principalmente en redistribuir e invertir los recursos que genera la economía existente, antes que en preguntarse qué nueva estructura productiva debería tener Moquegua hacia 2035 o 2050. En varios casos, como es usual, solo está la propuesta, sin saber el tiempo que demanda ni el costo de los proyectos propuestos.
Los ejemplos de la experiencia internacional reciente señalan que China constituye un caso paradigmático. Chen et al. (2024), estudiando Made in China 2025, muestran que la política industrial china no consiste simplemente en subsidiar empresas: ha utilizado ciudades piloto y experimentación de políticas para promover innovación empresarial. La política industrial moderna se convierte así en un mecanismo deliberado para desarrollar capacidades tecnológicas.
La digitalización constituye la segunda parte de este proceso. Li, Zhang y Li (2024) encuentran que la economía digital incrementa significativamente la productividad total de factores de las empresas manufactureras chinas. Es decir, internet, datos, plataformas y tecnologías digitales no constituyen únicamente servicios de comunicación; modifican directamente la productividad industrial.
Wen, Liu y Liu (2024), utilizando datos provinciales de China, encuentran igualmente que la digitalización mejora la productividad verde de la manufactura mediante tres mecanismos particularmente relevantes: mayor capacidad innovadora, modernización industrial y mayor eficiencia de la inversión.
Otro vacío es concebir internet fundamentalmente como servicio público o mecanismo de inclusión. La evidencia muestra que la banda ancha es infraestructura económica, comparable, en determinados aspectos funcionales, con carreteras, electricidad y sistemas logísticos.
Un estudio publicado en Structural Change and Economic Dynamics analiza 284 ciudades chinas utilizando la política “Broadband China” como experimento cuasinatural. Sus resultados muestran que la infraestructura de banda ancha incrementó significativamente la innovación urbana mediante una mayor penetración de internet y el desarrollo de la industria de tecnologías de la información; además, produjo externalidades positivas sobre ciudades próximas (Wang y Wang, 2024).
Todavía más relevante para Moquegua es el trabajo sobre sistemas regionales de innovación publicado en la misma revista. Utilizando 330 ciudades, los investigadores encuentran que la economía digital incrementa la innovación al fortalecer redes regionales, cooperación y movilidad de recursos de I+D. Sorprendentemente, las ciudades menos desarrolladas pueden obtener beneficios particularmente significativos de esta transformación digital (Zhou et al., 2024).
Por tanto, una política regional moderna no debería preguntar únicamente: ¿cuántos hogares tienen internet? Debería preguntar: ¿cuántas empresas utilizan banda ancha, nube, big data, automatización e inteligencia artificial para incrementar productividad? Son preguntas económicamente distintas.
La IA tampoco debería reducirse al uso de ChatGPT en universidades o administración pública. Su importancia económica está en integrarla transversalmente a las actividades productivas.
Lin et al. (2024), estudiando diferentes regiones de China, encuentran que el desarrollo de la industria de IA favorece el desarrollo económico de alta calidad mediante incorporación tecnológica, acumulación de capital humano, innovación y mejor asignación de recursos.
Otra evidencia reciente profundiza esa relación. Un estudio publicado en Technology in Society encuentra que las zonas piloto chinas de innovación y desarrollo de IA aumentaron aproximadamente 2,6 % la sinergia entre digitalización y transición verde industrial. Los mecanismos comprenden mayor densidad de empresas de información, mejor asignación de recursos innovadores y aumento de la complejidad tecnológica de las exportaciones manufactureras (Kang y Shang, 2025).

