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¿Se respetan los derechos de la mujer en el año 2022?

POR: DR. DELFÍN BERMEJO PERALTA    

En la II encuesta sobre derechos humanos, los peruanos creen que, uno de cada dos considera que las mujeres pueden trabajar siempre y cuando no descuiden la casa.

Si se analiza esta respuesta se observa que una proporción importante de la población reconoce que, en la práctica, las mujeres son tratadas como inferiores. En tal sentido, se observa que se encuentran extendidas las siguientes percepciones acerca de la situación de las mujeres: su trabajo se considera menos valioso, los varones se arrogan la potestad de coartar su libertad de expresión, La carga de la subsistencia de los hijos cae sobre ellas.

Si tenemos una perspectiva optimista, que el 53% de la población peruana está de acuerdo con que las mujeres deben tener los mismos derechos, y que deben revertirse ciertas injusticias como el salario desigual, la restricción de su autonomía y la carga excesiva que asumen en el cuidado y manutención de los hijos.

Uno de cada cuatro peruanos considera que los integrantes de los pueblos indígenas no saben qué es lo mejor para el desarrollo del país. Mejor dicho, que no saben tomar decisiones y que habría que tomarlas por ellos. Increíble.

Uno de cada cuatro peruanos y peruanas sigue creyendo en el castigo físico para corregir a niños y niñas. Mejor dicho, que creen en el castigo físico. Increíble.

Para el grupo de personas trabajadoras del hogar, el derecho que se percibe como más vulnerado es el derecho al trabajo y a un salario digno.

Asimismo, siete de cada diez peruanos y peruanas sienten que los derechos humanos son poco o nada protegidos y que esta situación ha empeorado. Se identifica al Estado como el garante de los derechos ciudadanos; sin embargo, perciben que este último no hace lo suficiente para garantizar los derechos de todos y todas.

Al respecto, puede destacarse que la mayoría de las personas encuestadas (56%) cree que la mujer puede trabajar siempre y cuando no descuide la casa. La buena noticia es que algunas creencias que parecían muy internalizadas están dejando de ser generalizadas. Un 79% responde que no está de acuerdo en que los varones reciban mayor paga por el mismo trabajo. Es decir, reconoce el valor de la contribución de las mujeres en el mundo laboral. Donde se observan cambios más dramáticos es en la sección referida al control de los hombres sobre las mujeres y en la manera de juzgar la violencia doméstica. El 50% considera que un piropo a una mujer es una forma de acoso contra un 30% que opina que no lo es.

Las personas reconocen que las mujeres son discriminadas, por lo tanto, la sociedad peruana sería sexista.  Sin embargo, existe un problema persistente. Las mujeres están marcadas por el hecho de ser madres y ello las fragiliza porque se asume que son las responsables de la crianza de los hijos y las tareas domésticas. Ello condiciona su inserción en el medio laboral (y por tanto su posibilidad de ser autónomas).

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