POR: DRA. FANNY REAÑO BAYONA (*)
El retorno a la bicameralidad en el Congreso de la República para el periodo 2026-2031 abre un nuevo capítulo en la política peruana, pero también una etapa de profunda fiscalización de nuestras políticas sectoriales. Un reciente análisis y sistematización de los profesionales de la salud electos para integrar el Poder Legislativo revela que un total de 12 especialistas ocuparán curules en el nuevo Parlamento: ocho en la Cámara de Diputados y cuatro en el Senado.
Conforme se evidencia en el reporte analítico que acompaña este estudio, la representación está conformada por cinco cirujanos dentistas, dos médicos, dos enfermeras, una obstetra, una psicóloga y una química farmacéutica, distribuidos en diversas bancadas parlamentarias como Fuerza Popular, Juntos por el Perú y el Partido de la Buena Gestión. Desde la perspectiva de la administración de servicios de salud y el derecho constitucional, esta configuración representa una oportunidad técnica inédita. Sin embargo, como especialista en salud pública, considero imperativo plantear una interrogante jurídica y sanitaria medular: ¿lograrán estos 12 representantes traducir su experiencia en la primera línea asistencial en una legislación de impacto real, o sus competencias se verán neutralizadas por la disciplina partidaria tradicional ante un sistema que ya se encuentra en cuidados intensivos?
HOSPITALES EN CRISIS: EL COLAPSO ESTRUCTURAL EN EL MINSA Y ESSALUD
El estreno de este Parlamento bicameral coincide con una de las crisis estructurales más severas de la historia sanitaria del país. Quienes hemos gestionado servicios de salud sabemos que la situación de los hospitales públicos en el Perú es crítica y crónica, afectando de manera transversal a los dos grandes pilares de la atención nacional: el Ministerio de Salud (MINSA), encargado de proteger a la población no asegurada y más vulnerable, y el Seguro Social de Salud (EsSalud), que atiende a la población trabajadora asegurada. Ambos sistemas muestran signos severos de agotamiento institucional.
La falta de mantenimiento preventivo, el desabastecimiento permanente de medicamentos esenciales y los equipos biomédicos inoperativos son la norma tanto en los hospitales del MINSA y de los gobiernos regionales como en los centros asistenciales de EsSalud, donde las citas postergadas y el hacinamiento en emergencias vulneran el derecho a la salud. La presencia de médicos y una química farmacéutica en el Senado, tal como se desprende del reporte de autoridades electas, debería constituir el motor para una fiscalización rigurosa y sin miramientos de los presupuestos hospitalarios. El país necesita leyes que agilicen la inversión en infraestructura bajo un enfoque transparente, que sancionen con la máxima severidad la corrupción en las licitaciones de insumos y que reestructuren las Direcciones Regionales de Salud (DIRESA).
¿Qué acciones concretas implementarán desde sus curules para destrabar las obras de los hospitales paralizados que tanto el MINSA como EsSalud requieren con urgencia a nivel nacional?
EL FENÓMENO EL NIÑO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO: EMERGENCIAS SIN TREGUA
A esta debilidad estructural se le suma el factor ambiental. El Perú enfrenta actualmente los embates del fenómeno El Niño y los efectos innegables del cambio climático, que se manifiestan de forma asimétrica y violenta a lo largo de nuestro territorio. Las intensas lluvias e inundaciones están destruyendo la ya precaria infraestructura de los centros de atención primaria en el norte y la Amazonía, aislando a poblaciones enteras y colapsando los sistemas de agua y saneamiento.
Estas inundaciones actúan como un multiplicador directo de brotes epidémicos: el dengue, las enfermedades diarreicas agudas y las infecciones dermatológicas se disparan en los entornos inundados y cálidos. En paralelo, el cambio climático empuja climas extremos hacia los Andes, donde el friaje agrava las infecciones respiratorias agudas y la neumonía en niños y ancianos. Frente a este panorama de desastre, la labor legislativa no puede seguir siendo reactiva. Los nuevos diputados y senadores de la salud tienen la obligación legal y moral de promover normativas de adaptación al cambio climático con un enfoque estrictamente sanitario, asegurando que los presupuestos de contingencia para emergencias climáticas se ejecuten con criterios técnicos y oportunos, previniendo el colapso de las redes del MINSA y EsSalud antes de que ocurra el desastre natural.
EPIDEMIAS, SARAMPIÓN Y DEUDAS EN SALUD REPRODUCTIVA
El mapa epidemiológico actual también nos impone retos urgentes como nación. Enfrentamos alertas por sarampión, una enfermedad que se creía controlada, pero que ha ganado terreno debido a la caída peligrosa en las coberturas de vacunación comunitaria. Las enfermeras electas en la Cámara de Diputados conocen perfectamente la urgencia de fortalecer las estrategias de inmunización y las cadenas de frío en el primer nivel de atención. Su rol fiscalizador debe ser inmediato para exigir cuentas claras al Poder Ejecutivo sobre el cierre de brechas de vacunación infantil.
“La salud materna no puede seguir supeditada a vaivenes ideológicos ni a la desatención presupuestal; requiere un marco legal sólido que proteja tanto el acto médico y obstétrico como el acceso oportuno de las pacientes en las redes asistenciales de todo el país”.
Por otro lado, la salud reproductiva en el Perú sigue sufriendo un abandono alarmante, reflejado en el incremento del embarazo adolescente y la falta de acceso a servicios integrales de planificación familiar en las zonas más postergadas. La inclusión de profesionales de la obstetricia en la Cámara de Diputados coloca sobre la mesa una oportunidad clave para legislar con un profundo conocimiento de la realidad obstétrica nacional, blindando los presupuestos dirigidos a la prevención de la mortalidad materna y neonatal tanto en el ámbito preventivo del MINSA como en la atención especializada de EsSalud.
CONCLUSIÓN: EL VEREDICTO DE LAS COMPETENCIAS LEGISLATIVAS
El diagnóstico de la salud pública en el Perú está plenamente hecho: fragmentación del sistema, alta vulnerabilidad climática y colapso hospitalario. Lo que la ciudadanía y el gremio médico demandan de los 12 legisladores destacados en el presente balance de representación no son más discursos de campaña, sino el ejercicio real, eficiente y patriótico de sus tres funciones constitucionales: legislar, fiscalizar y representar.
Desde la tribuna académica y profesional, combinando el rigor del derecho constitucional y la salud pública, seguiremos de cerca cada una de sus votaciones y proyectos. El Perú no resiste un periodo más de inacción y componendas políticas. La salud es un derecho fundamental consignado en nuestra Carta Magna, y estos 12 profesionales de la salud tienen el deber moral y técnico de demostrar si llegaron al Congreso de la República para sanar el sistema legislativo o para convertirse en simples espectadores de su colapso.
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(*) Doctora en Salud Pública y en Derecho y Ciencias Políticas (UNMSM). Obstetra, abogada y magíster en Administración de Servicios de Salud.


