Locos al volante: tiempos turbulentos y gobiernos

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POR: OMAHAR TORRES MENDOZA

El problema de la vivienda en España ha ocasionado el adelanto de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre, con un gobierno socialista que enfrentará a una derecha y ultraderecha que en los últimos años ha bloqueado normativas de apoyo social y que, de llegar a La Moncloa, impondría más restricciones que acuerdos.

Al norte del continente americano, un gobernante de visión belicista busca mantener la supremacía mundial; pero, al no poder imponer su política en otros continentes y haber encontrado un hueso duro de roer en Oriente y el estrecho de Ormuz, ha visto en Sudamérica el área ideal para cogobernar e imponer sus intereses económicos por encima de las urgencias latinas. Ejemplo de ello es el disfrazado Escudo de las Américas, respaldado por presidentes de línea diestra.

En las antípodas la situación no es la excepción, con un presidente casi vitalicio que busca actualizar la vieja gloria de una URSS que no pudo hacer frente a los cambios de la época aplicados con la perestroika (que en ruso significa reconstrucción). Sin embargo, ahora se ha dado cuenta de que, declarando la guerra a expaíses aliados como Ucrania, busca apropiarse de recursos naturales tan necesarios en el mundo moderno —como el gas natural y el petróleo—, tal como lo quiere hacer el presidente norteamericano con los valiosos metales raros, imprescindibles en las nuevas tecnologías.

Las creencias y la fe han originado durante más de mil años guerras dizque santas para recuperar el territorio donde los historiadores ubican la vida y muerte del Mesías. Hoy, un país recién formalizado en 1948 está infligiendo mucho dolor en Palestina con un ataque permanente en el que despliega lo último en sofisticado armamento, mientras muchos organismos internacionales se hacen de la vista gorda ante las mortales imágenes difundidas por redes y medios.

Más cerca, en Sudamérica, la vorágine de gobiernos de derecha nos mantiene supeditados a intereses más empresariales que poblacionales. Países como Chile, Ecuador, Colombia, Argentina, Bolivia y Perú están con la cabeza agachada ante lo que determine el dizque amigo norteño, quien ordena a quién saludar y a quién repudiar, frente al avance experimentado desde hace décadas por China, convertido en el nuevo gigante tecnológico y comercial con el que mantenemos concesiones e intercambios millonarios.

En el espacio nacional vamos dando tumbos: tras más de quince años buscando volver al poder, una vez en la Casa de Pizarro han evidenciado su falta de cuadros políticos recurriendo a viejos adversarios o aliados para nombrarlos ministros y asesores. Esto demuestra que nunca maduraron ideológicamente ni en proyectos de gobierno, convirtiéndonos en un país de exportación primaria, sin tecnología propia, que subsiste perdonando o devolviendo impuestos a grandes empresas mientras oprime al microempresario y al trabajador.

A nivel local, con más de un cuarto del siglo XXI transcurrido, no destacamos a nivel regional ni nacional por falta de un ideario de desarrollo a largo plazo. Solo hay obras desfasadas para contentar temporalmente a una población presionada por la crisis, que afronta carencias básicas como la calidad y abastecimiento del agua. Con todo lo conceptuado, nos gobiernan locos al volante que aceleran sin importar los daños de una colisión ni la cantidad de víctimas que dejan en el camino.

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