POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS
El emprendimiento es la capacidad de transformar ideas en proyectos productivos, generando innovación, empleo y desarrollo económico. Sus aspectos favorables incluyen el aprovechamiento de nuevas oportunidades de negocio, la diversificación de la economía y la posibilidad de que jóvenes y profesionales encuentren espacios para aplicar sus conocimientos en iniciativas innovadoras.
ECOSISTEMAS FAVORABLES PARA EMPRENDER
A nivel mundial, los países mejor posicionados para emprender destacan por su simplicidad regulatoria, acceso al financiamiento y ecosistemas de innovación consolidados.
En Europa, naciones como Dinamarca, Irlanda y los Países Bajos figuran entre las más favorables. En América Latina, Chile, Colombia y México han logrado avances significativos en la promoción de startups y en la reducción de barreras burocráticas.
Estos resultados se explican por políticas públicas claras, inversión en innovación y articulación entre universidades, empresas y gobiernos.
EL PERÚ ENTRE LOS PAÍSES MÁS COMPLEJOS
En cambio, el Perú no se encuentra en una posición favorable. Según el Global Business Complexity Index (GBCI) 2026, elaborado por TMF Group, el país ocupa el décimo puesto a nivel mundial y el sexto lugar en América Latina entre los países más complejos para hacer negocios.
Esto significa que emprender en el Perú implica enfrentar trámites engorrosos, regulaciones poco claras, alta informalidad empresarial, escasa articulación entre universidades, gobiernos y empresas, grandes brechas tecnológicas y logísticas en las regiones, y dificultades para acceder al financiamiento.
LAS DIFERENCIAS REGIONALES
A nivel interno, no existe un ranking oficial que mida la facilidad o complejidad para emprender por departamentos según el GBCI. Sin embargo, otras fuentes, como el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el Ministerio de la Producción (Produce) y el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Perú, muestran tendencias regionales.
Lima y Callao concentran la mayor actividad emprendedora, mientras que Arequipa, Cusco y La Libertad destacan por sectores dinámicos como el turismo, la agroindustria y la manufactura.
En el sur, Tacna y Moquegua presentan oportunidades vinculadas con el comercio fronterizo, la minería y la agroexportación, aunque también enfrentan limitaciones estructurales.
FONDOS PARA SIETE REGIONES
En 2026, siete regiones recibieron fondos descentralizados para dinamizar sus ecosistemas de innovación: Arequipa, Cusco, Ica, La Libertad, Piura, San Martín y Tacna.
Estos fondos públicos, gestionados por ProInnóvate, programa adscrito al Ministerio de la Producción, alcanzan montos de entre S/ 1.5 millones y S/ 2.7 millones por región, y buscan fortalecer incubadoras universitarias, cooperativas y startups locales.
Lima no figura en esta relación porque se busca descentralizar el apoyo hacia regiones ubicadas fuera de la capital.
MOQUEGUA FUERA DE LA LISTA PRIORIZADA
Moquegua, por su parte, no aparece en la lista priorizada, aunque Produce ha destinado alrededor de S/ 1 millón a proyectos específicos.
También existen iniciativas privadas impulsadas por Southern Peru Copper Corporation (SPCC), Anglo American Quellaveco (AAQ), las cajas municipales y centros sociales como el CEOP Ilo.
Sin embargo, estas iniciativas no han logrado consolidar emprendimientos sólidos y permanentes. Las universidades locales recién comienzan a despertar en el ámbito emprendedor, con startups modestos que todavía carecen de una capacidad incubadora suficiente.
MÁS COMPLEJIDADES QUE OPORTUNIDADES
A pesar del crecimiento de la minería, la metalurgia, los servicios y el turismo, las complejidades tienen mayor peso en Moquegua: dependencia de la minería, limitado acceso al financiamiento público, escasa conectividad logística y tecnológica, reducida capacidad incubadora de las universidades y cajas municipales, y falta de inteligencia estratégica en el sector público regional y local.
Se requiere una mayor profesionalización de los jóvenes en iniciativas innovadoras para transformar estas limitaciones en oportunidades.
En conclusión, el emprendimiento en el sur peruano avanza, pero todavía enfrenta más complejidades que oportunidades, especialmente en Moquegua, donde la dependencia minera y la falta de articulación institucional limitan su desarrollo sostenible.

