Día de la Población: calidad de vida, rostros y desafíos

El verdadero desarrollo no se mide por el número de habitantes, sino por la calidad de vida que alcanzan.

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POR: ABOG. JESÚS MACEDO GONZALES

El 11 de julio se conmemoró el Día Mundial de la Población, una fecha instaurada por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 1989, a iniciativa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

La elección de esta fecha recuerda el momento en que, el 11 de julio de 1987, la población mundial alcanzó aproximadamente los cinco mil millones de habitantes, un hecho que llevó a reflexionar sobre los desafíos que implica el crecimiento demográfico para el desarrollo sostenible.

MÁS QUE CONTAR HABITANTES

Pero hablar de población no significa únicamente contar cuántas personas habitan el planeta. Significa preguntarnos si todas ellas tienen acceso a una educación de calidad, servicios de salud, empleo digno, vivienda adecuada y un ambiente saludable. De poco sirve que una ciudad crezca si no crecen también las oportunidades para quienes la habitan.

Pensemos en un ejemplo cercano. Imaginemos un distrito donde cada año nacen cientos de niños, pero el número de colegios sigue siendo el mismo. Las aulas se saturan, los docentes deben atender a más estudiantes y la calidad educativa disminuye.

Algo similar ocurre cuando aumenta la población, pero los hospitales continúan siendo insuficientes, o cuando miles de jóvenes buscan empleo y el mercado laboral no logra absorberlos. Entonces, tenemos que preguntarnos qué calidad de vida tiene nuestra población. El crecimiento poblacional, sin una adecuada planificación, termina generando desigualdad y exclusión.

OBSTÁCULOS PARA LOS JÓVENES

Por ejemplo, una encuesta reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) reveló que, si bien algunos jóvenes aspiran a formar una familia, la estabilidad financiera y el acceso a la vivienda son obstáculos que, a menudo, les impiden alcanzar esas metas. La realidad económica se interpone entre el deseo y la posibilidad.

En materia de salud y derechos a nivel global, casi 1 de cada 5 mujeres de entre 20 y 24 años se casó o inició una unión antes de los 18 años y, en países de bajos ingresos, casi 1 de cada 10 niñas de entre 15 y 19 años da a luz cada año. Esto no solo limita sus oportunidades, sino que pone en riesgo su salud y su futuro.

FERTILIDAD Y ENVEJECIMIENTO

Por otro lado, más de dos tercios de la población mundial vive en países donde la fertilidad está por debajo del nivel de reemplazo. Países como Vietnam, que hoy celebra 65 años de trabajo en población, se enfrentan al desafío del envejecimiento acelerado y a la tendencia a tener menos hijos, lo que puede llevar a una escasez de mano de obra en el futuro. Lo mismo está pasando en nuestro país: en unos años, habrá una mayor proporción de adultos mayores en la población.

Por eso, en el Perú también enfrentamos importantes retos. Nuestra población envejece progresivamente, mientras muchas comunidades rurales aún tienen dificultades para acceder a servicios básicos e internet. Al mismo tiempo, millones de jóvenes representan una enorme oportunidad para impulsar el desarrollo del país, siempre que existan políticas públicas que promuevan educación, innovación, empleo y participación ciudadana.

LAS PERSONAS EN EL CENTRO

En consecuencia, el Día Mundial de la Población nos invita a comprender que las personas deben estar en el centro de las decisiones públicas. Invertir en la niñez, la juventud, las mujeres, las personas adultas mayores y quienes viven con discapacidad no es un gasto, sino una inversión para construir sociedades más inclusivas, justas y sostenibles.

Recordemos que el verdadero desarrollo no se mide por el número de habitantes, sino por la calidad de vida que alcanzan. Un país progresa cuando cada persona tiene la oportunidad de desarrollar plenamente sus capacidades y ejercer sus derechos. La existencia de pobreza en el mundo, por ejemplo, es un desafío que nos lleva a preguntarnos: ¿cómo es posible que haya pobres en el mundo si tenemos todos los recursos para vivir dignamente?

Porque una población informada, saludable y educada siempre será el mejor camino hacia un futuro con igualdad, paz y desarrollo. Esperemos que nuestra presidenta electa piense de verdad que, de aquí a cinco años, habremos mejorado nuestra calidad de vida, y no solo la de aquellos que están en el poder.

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