POR: JULIO FARFÁN VALVERDE
¿Te imaginas caminar bajo la sombra de olivos que han permanecido en pie durante más de tres siglos, conocer la historia agrícola del sur peruano, disfrutar de los sabores de la región y desconectarte del estrés cotidiano en un ambiente natural? Esta experiencia es posible en el Fundo El Algodonal – Chiriwasi, un atractivo destino de olivoturismo que abre sus puertas a los visitantes en el valle de Ilo, distrito de El Algarrobal.
Este singular emprendimiento, cuya propietaria y representante es la señora Nohemy Elizabeth Porras Todco, constituye una invitación a descubrir las bondades naturales, agrícolas, históricas y gastronómicas de una zona que tiene mucho que ofrecer al turismo local, regional, nacional e internacional.
OCHO HECTÁREAS QUE GUARDAN MÁS DE TRES SIGLOS DE HISTORIA
Ubicado a aproximadamente 13 kilómetros del centro de la ciudad de Ilo y a 2,5 kilómetros después del Museo Municipal de Sitio de El Algarrobal, el fundo se encuentra enclavado en el fértil valle de Ilo, por donde discurre el río Osmore, cuyas tierras forman parte de la tradición agrícola de esta provincia moqueguana.
Con una extensión de ocho hectáreas, el fundo conserva una valiosa herencia de la época colonial: 280 olivos centenarios que superan los 300 años de antigüedad, cuyas cepas, según la información proporcionada por sus responsables, fueron traídas desde España.
Estos árboles patrimoniales, que continúan produciendo aceitunas de buena calidad, representan mucho más que una riqueza agrícola. Son testigos vivos de la historia del olivo en el valle de Ilo y del trabajo de generaciones que han contribuido a mantener esta tradición productiva.
El paisaje se complementa con olivos más jóvenes, árboles de palta Fuerte, pacayes y una diversidad de especies que convierten el recorrido en una experiencia de contacto directo con el campo y la naturaleza. Asimismo, antiguas maquinarias utilizadas para la recolección de aceitunas forman parte de la memoria histórica del fundo y permiten conocer cómo se desarrollaban las labores agrícolas en otras épocas.
OLIVOTURISMO: UNA EXPERIENCIA PARA DISFRUTAR CON TODA LA FAMILIA
El Fundo El Algodonal – Chiriwasi no es solamente un espacio de producción agrícola. Es también una alternativa para quienes buscan nuevas experiencias turísticas sin alejarse demasiado de la ciudad de Ilo.
Las visitas incluyen recorridos guiados por las instalaciones, durante los cuales los visitantes pueden conocer los olivos centenarios, apreciar las características de los cultivos y descubrir las particularidades de la producción olivícola. Según la temporada, también existe la posibilidad de subir a algunos olivos y participar en la cosecha de aceitunas.
La experiencia puede complementarse, de acuerdo con la programación del fundo, con actividades de yoga por las mañanas, encuentros especiales en Navidad y jornadas recreativas en el sector de camping, donde se pueden realizar parrillas.
Para las familias, grupos de amigos y visitantes que desean cambiar el ritmo de la ciudad por la tranquilidad del campo, este espacio ofrece una oportunidad para compartir, respirar aire libre y disfrutar de un entorno rural con historia propia.
El recorrido también permite apreciar la relación entre la agricultura actual y el patrimonio cultural del valle, cuya identidad se encuentra vinculada a importantes vestigios arqueológicos de la antigua cultura Chiribaya.
ACEITUNAS, ACEITE DE OLIVA Y SABORES QUE IDENTIFICAN AL VALLE
Uno de los principales atractivos de la visita es conocer la producción que se desarrolla bajo la marca Chiriwasi, con una variedad de productos elaborados a partir de las aceitunas y de otros recursos que ofrece el fundo.
Al finalizar el recorrido, los visitantes pueden acceder a la degustación, exhibición y venta de productos como aceitunas al natural, pasta de aceitunas y aceitunas verdes preparadas con rocoto, pimiento y orégano. La oferta incluye también aceite de oliva extra virgen, mermeladas elaboradas con diversas frutas cultivadas en el fundo, miel pura de abeja y algunos macerados.
Esta propuesta permite acercar al visitante al proceso que convierte los frutos del campo en productos con identidad propia, promoviendo el consumo de la producción local y poniendo en valor el esfuerzo de quienes apuestan por la agricultura y el emprendimiento.
El fundo cuenta, además, con un restaurante que funciona previa reserva durante los fines de semana y feriados, donde los visitantes pueden degustar diversos potajes de la región. De esta manera, el recorrido puede convertirse en una experiencia que combina naturaleza, cultura, gastronomía y productos locales.
OLIVOS PATRIMONIALES: UN LEGADO QUE MERECE SER CONSERVADO
La importancia del Fundo El Algodonal – Chiriwasi también se relaciona con la conservación del patrimonio agrícola de Moquegua.
Los olivos patrimoniales que alberga forman parte de una tradición que merece reconocimiento y protección. La Ley N.º 31776 declara de interés nacional la protección y conservación de los olivos patrimoniales del departamento de Moquegua, marco legal que destaca la importancia de preservar estos árboles como parte del legado natural, histórico y productivo de la región.
Asimismo, el fundo forma parte de la Ruta Turística de los Olivos Patrimoniales de Moquegua, iniciativa que contribuye a promover estos espacios como atractivos turísticos y a fortalecer la identidad olivícola de la región.
La conservación de estos árboles constituye una oportunidad para vincular el turismo con la educación, la historia y el desarrollo sostenible, de modo que las nuevas generaciones puedan conocer y valorar la herencia agrícola que distingue al valle de Ilo.
UNA INVITACIÓN A DESCUBRIR LAS RIQUEZAS TURÍSTICAS DE ILO
El emprendimiento de Nohemy representa una apuesta por mostrar que el turismo de Ilo no se limita a sus playas y atractivos costeros. El valle, sus cultivos, sus paisajes, su historia y sus productos agrícolas también pueden convertirse en protagonistas de una oferta turística capaz de atraer nuevos visitantes.
No hace falta viajar cientos de kilómetros para vivir una experiencia diferente. A pocos minutos de la ciudad de Ilo existe un lugar donde los olivos cuentan historias de siglos, el campo invita a la tranquilidad y los sabores de la tierra esperan al visitante.



