El Mundial de las Cajas y la defensa de la confianza

Al final del día, seguimos metiéndole goles a la pobreza y defendiendo la confianza de millones de peruanos.

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POR: CARLOS CARPIO MONTOYA

A pocos días de iniciarse un nuevo Mundial de Fútbol y volver a desatar esa pasión capaz de paralizar países enteros, resulta grato recordar que hace apenas unas semanas Arequipa fue escenario de un evento que, guardando las proporciones, también tuvo su propio espíritu mundialista.

Durante el Seminario Internacional de Microfinanzas (SIM Arequipa 2026), que congregó a los principales actores del sistema financiero nacional, hubo espacio para algo más que conferencias y debates técnicos; hubo un pequeño mundial propio, con camisetas, rivalidades históricas y una hinchada cuya pasión no tenía nada que envidiarle a los grandes estadios.

Este encuentro deportivo no fue ajeno a los temas de fondo del seminario. Mientras en los auditorios expertos como Giovanni Pichling y Jorge Alva advertían que el verdadero riesgo del sistema hoy no es solo tecnológico, sino la potencial pérdida de la “confianza digital”, en el césped del Club del Abogado se ponía en práctica la mejor respuesta ante la adversidad: el trabajo en equipo.

El debate académico dejó claro que la inclusión financiera trae consigo nuevas vulnerabilidades, convirtiendo al usuario en el nuevo objetivo de la ingeniería social, y que, frente a un riesgo sistémico e interconectado, la respuesta individual ya no basta. Se requiere inteligencia colectiva.

Esa misma inteligencia colectiva y espíritu de cuerpo tiene raíces profundas. Todo empezó hace ya treinta y cinco años, durante el IX Curso de Capacitación para funcionarios de Cajas Municipales realizado en Piura.

Aquella vez, impulsados por Berd Zattler, jefe de la cooperación alemana (GTZ), y Juan Klingerberger, gerente de la FEPCMAC, veintiún jóvenes provenientes de diversas regiones organizaron un campeonato para el que nadie estaba preparado.

Fieles a nuestra identidad y a la improvisación de la época, salieron a jugar en jeans y zapatillas, evocando aquel histórico partido entre Perú y Alemania en México 70. Los europeos terminaron imponiéndose, pero la derrota trajo consigo una parrillada y cervezas heladas que, bajo el sol piurano, supieron a verdadera gloria.

Tres décadas y media después, la historia escribió un nuevo capítulo. Bajo el impulso de Jhon Sarmiento, desde la FEPCMAC, cada Caja organizó su selección. Esta vez, todos llegaron preparados.

Las tribunas vibraban con una intensidad desbordante. Cada equipo defendió sus colores con garra, y no faltaron esos momentos de vehemencia propios del orgullo en juego. Sin embargo, al pitar el árbitro el final, quedó una lección que conectó perfectamente con las conclusiones del foro académico.

Entendimos que, aunque llevemos camisetas distintas y compitamos en el mercado, el ecosistema está interconectado. Ya sea protegiendo la red financiera de las amenazas cibernéticas o impulsando el emprendimiento en las calles, todos compartimos un mismo propósito.

Al final del día, seguimos metiéndole goles a la pobreza y defendiendo la confianza de millones de peruanos, porque más allá de las rivalidades, hay una camiseta mayor que todos sudamos, y ese equipo se llama Perú.

Encuentro deportivo del SIM Arequipa 2026 0626 2 La Prensa Regional

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