Tierritas y piedritas raras y estratégicas, las riquezas regaladas

ARCHIVO

POR: OMAHAR TORRES

Escandio, itrio, cerio, lantano, neodimio, disprosio, europio, terbio y otros nombres extraños, unidos al cobre, níquel, grafito, cobalto, litio, titanio, germanio, manganeso; parece que estamos recitando la tabla periódica de elementos químicos, pero son las ahora llamadas tierras raras y minerales críticos, por los que se utiliza la fuerza bélica, los engaños diplomáticos y los convenios internacionales para tener acceso y derecho de explotación, porque en un mundo tan vertiginoso por el avance tecnológico, el no tenerlos significa estar por detrás de otras potencias mundiales.

Estas tierras y piedritas son la clave de la movilidad eléctrica, artefactos electrónicos y de casa ahorradores de energía, en medicina, transición energética y lo que más le interesa a los dizque países desarrollados: utilizarlos en armamento, defensa y tecnología aeroespacial, porque se piensa que, al igual que un personaje animado, el infinito y más allá es el futuro habitacional de la humanidad, ya que estamos destruyendo tan rápido el planeta y se buscan nuevas opciones.

Como todo en la naturaleza es contradictorio y a la vez muy elaborado, la gran mayoría de estos elementos químicos son escasos en la corteza terrestre y los que existen se encuentran en países denominados pobres, no desarrollados o bajo el término tan deprimente de «tercermundistas», por lo que se están utilizando muchas estrategias nada claras para convencer a nuestros gobernantes de entregarlos a los casi dueños del planeta, sin poner condiciones, sin valor agregado y agachando la cabeza, haciendo creer que nos convierten en sus aliados y amigos fraternos, hecho que no es nada cierto, porque una vez en propiedad de explotación, y como ha ocurrido en la historia de la sociedad, nos dirán que no nos conocen y miremos hacia otro lado.

En la presente década se ha hecho más necesario tener la posesión de lo que llaman el futuro tecnológico y también militar; las tierras raras y metales críticos dan ese poder. Ante la supremacía geopolítica y económica que mantiene China, Estados Unidos, Rusia, Israel e incluida Europa, están tratando de convencer a presidentes de gobiernos entreguistas y sin visión de futuro de que la mejor manera es ser amigo del que te da migajas y no desarrollo, ejemplo ya existente en la historia humana cuando llegaban los colonizadores y daban baratijas insultantes a cambio de las riquezas territoriales.

En América Latina, incluido nuestro país, está ocurriendo como en tiempos pasados, ahora con un nuevo nombre: el Escudo de las Américas, con el pretexto de cuidarnos de la delincuencia y el narcotráfico con asesoría militar —la cual en el país norteño no pueden controlar o erradicar—. El trasfondo es generar compromisos obligatorios como el tener menor comercio con Asia, el imponer la compra de tecnología militar gringa y, claro, lo más importante: entregar una vez más a precios mínimos la novedad del siglo XXI, las tierras raras y metales estratégicos; y si se incumple, solo ellos saben los castigos a sufrir.

El Perú tiene zonas muy apetecibles como Junín, Puno, Cusco, Ica, Áncash y La Libertad en tierras raras ligeras y pesadas; y Arequipa, Moquegua, Tacna, Huancavelica, Cerro de Pasco y muchas ciudades más que tienen grandes cantidades de minerales estratégicos. Pero con la política de gobierno de concesionar las empresas estratégicas y regalar las riquezas naturales, estamos condenados a seguir siendo el denominado patio trasero de los que se autocalifican como países del primer mundo.

Nuestra provincia también tiene estas potencialidades mineras, pero con una normativa legal desfasada y leyes de protección ambiental que no se cumplen, minimizando otras actividades productivas como la agrícola. Nada garantiza la remediación de las consecuencias ya previstas, analizadas y advertidas a nivel local, nacional e internacional; la mesa está servida y, como siempre ha ocurrido, los pobladores de a pie nunca estamos invitados y mucho menos participamos de las ganancias.

LO ÚLTIMO