Viajes y viajecitos presidenciales: visitantes incómodos, Elecciones Españolas 29N

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POR: OMAHAR TORRES MENDOZA

 Los viajes presidenciales son importantes y necesarios cuando se tiene una planificación del porqué se van a realizar, los beneficios principales y colaterales que generarán, para ir ampliando los vínculos entre países, la promoción de los productos locales y la invitación a inversión extranjera, tal como está escrito en los cánones diplomáticos y constitucionales.

La Carta Magna indica que el Congreso de la República, por intermedio del Senado, aprueba por mayoría mediante resolución legislativa los periplos de los mandatarios. Asimismo, la salida del país está regulada por la Ley 28344, mediante un trámite de solicitud del Poder Ejecutivo aprobado por el Consejo de Ministros, quedando a cargo del despacho presidencial el primer vicepresidente mientras dure la ausencia.

En el presente periodo de gobierno, la mandataria ha viajado con su amplia comitiva en el mes de septiembre de este año a la Asamblea General de las Naciones Unidas, lo que resultó un acto más protocolar que efectivo; y del 28 al 31 de octubre visitó El Salvador, supuestamente para aprender y traer la fórmula mágica para enfrentar la delincuencia. Sin embargo, el encuentro de presidentes fue contrario a lo que se esperaba: con una jugada de ajedrez llamada el Gambito de Dama, Nayib Bukele escondió la reina de su gestión carcelaria y lanzó una frase lapidaria para el encuentro: la delincuencia no es como la del Perú, así que ustedes aprendan por su cuenta.

En el programa de turismo presidencial y su aglomerada delegación estaba previsto un viaje a España, donde la mandataria iba a participar en Madrid en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno, programada para los días 4 y 5 de noviembre con la asistencia de solo 10 gobernantes de los 22 invitados. No obstante, la visita ha sido cancelada bajo el argumento de que se debe tener presencia física ante la inminente llegada de la corriente oceánica del ahora denominado Super Niño, para hacer frente a la naturaleza y sus alteraciones originadas por el irreversible cambio climático.

Pero la suspensión del viaje al viejo continente tiene un trasfondo que resulta interesante analizar. España está a pocas semanas de tener elecciones generales adelantadas el domingo 29 de noviembre, en las que una vez más se decidirá quién asume el cargo presidencial entre los grupos políticos de mayor presencia: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de tendencia progresista; el Partido Popular (PP), con planteamientos de derecha; y movimientos complementarios como Vox, de ultraderecha; el Frente Amplio, del sector de izquierda, y otros más que adquieren importancia al momento de decidir quién será el nuevo mandatario, en caso de que ninguno obtenga la mayoría de diputados debido al sistema de monarquía parlamentaria que rige desde 1978.

Para seguir dilucidando por qué no se viajará a la tierra de los toros y del jamón, cabe recordar que hace una semana llegó por estos lares Javier Milei, supuestamente para reunirse con sus aliados de pensamiento ideológico. Sin embargo, tras reincidir con sus frases fuera de tono contra el presidente ibérico Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo —candidato del PP— y Santiago Abascal de Vox miraron a otro lado y no concretaron ninguna reunión, pues por estrategia electoral no representa un buen ejemplo de oferta de campaña ante la mala situación económica y social de los argentinos.

A ello se suma el pago del favor político de Fuerza Popular por el apoyo de Feijóo, quien mediante videos pidió el voto para la mandataria peruana en las elecciones presidenciales y estuvo presente en el Perú en la asunción del mando en el mes de julio. No obstante, en estos tiempos acelerados por ganar en la intención de voto, un encuentro con la visitante —a quien se le percibe más como la hija de un exmandatario condenado por delitos de lesa humanidad que como la representante del país andino— no sumaría en la aceptación del electorado español. Solo queda decir que la visita para comer paella, tortilla y mejillones gallegos, por ahora, tendrá que esperar.

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