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Tía María: Bendición o maldición (Parte II) – réplica y dúplica

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POR: ABOG. FREDDY GUTIÉRREZ TORRES     

ALGUNAS CIFRAS: RECORDARIS

Entre mayo y junio del año 2020, me atreví a escribir algunas ideas que se me ocurrieron. Y tuve la suerte de que mi escrito fuera acogido por el Diario Prensa Regional y, ulteriormente, por la Revista La Punta, edición 2021. Gracias. Por ese tiempo recogí algunas cifras que me parecieron…  de horror. Veamos y recordémoslas en 2 planos: nacional y provincial:

Allá, en junio de 2020, la población infectada en Perú se acercaba velozmente a los 250,000 (casi un cuarto de millón). Para agosto (2 meses después) ya teníamos más de 500,000 infectados (medio millón. Se duplicó) y más de ¡25,600 muertos! Nos convertimos en campeones mundiales de muertes por la Covid-19. Sin embargo, a enero de 2021 (siete meses después de que escribí el artículo o ensayo), ya teníamos más de 1’100,000 infectados y más de 40,100 muertos (en un lapso de 4 a 5 meses, la cifra de infectados y muertos se había duplicado). Y recién estábamos entrando a la formación de la segunda ola (En Europa, ya hablaban de la tercera ola. Bueno, es que allá siempre nos llevan la delantera) ¡Ah, pero, esas eran las cifras oficiales! Porque las extraoficiales ya eran de horror.

Pero, y ¿qué pasaba, mientras tanto, en nuestra hermosa y rica (pero pobre) provincia de Islay?

Cuando recién escribí, entre mayo y junio de 2020, nuestra hermosa provincia de Islay estaba prácticamente libre del mal. Apenas superábamos los 100 infectados, según el MINSA.  Empero, hasta agosto de 2020 había aumentado a 1,885 infectados y ¡carajo! 38 muertos. En ese panorama, Mollendo iba en primer lugar y Cocachacra en segundo. Sin embargo, a enero de 2021 (siete meses después de que escribiera el artículo) ya teníamos más de 4,500 infectados y más de 100 familiares y conocidos y amigos fallecidos. ¡Muertos! (en un lapso de 4 a 5 meses las cifras de infectados y de muertos casi se habían triplicado) Me había quedado corto.

Cuán alejado estaba de la realidad que sobrevendría. Casi un año después, esas cifras han quedado bastante relegadas. Casi ridículas comparadas con la realidad actual en que nos encontramos con la segunda ola. ¡Y todavía debemos esperar una tercera! Hay quienes sostienen que, prácticamente, ya la tenemos encima y, lo peor, con nuevas variantes o nuevas cepas del virus. Más letales y más veloces. ¿Cuáles son esas cifras? veamos sólo en el plano provincial:

Al 29 de abril, a las 00:00 horas, según el Gobierno Regional de Arequipa, por medio de la Gerencia Regional de Salud: nuestra hermosa y rica (pero pobre) provincia de Islay, tiene 5,788 personas infectadas positivas. Y ¡carajo! 162 muertos por Covid-19. En menos de un año. Es decir, en menos de un año, desde agosto de 2020, se ha cuadruplicado y más la cantidad de familiares y conocidos y amigos nuestros, han muerto. Ya no están. Nunca más estarán entre nosotros.

Y, de ese total, sucede que Mollendo tiene 100 muertos, Cocachacra tiene 29 muertos e Islay (Matarani) tiene 17. Justamente los distritos con más potencialidades económicas, pero a la vez los más problemáticos socialmente.

Hace casi un año, cuando me atreví a escribir la primera parte de este artículo o ensayo, también desglosé algunas cifras económicas a nivel nacional, regional y provincial. Resulta ocioso volver a hacerlo.

Sin embargo, en ese y en este contexto de malignidad sanitaria, de pandemia, de muerte, de dolor, de ausencia presente, en ese contexto digo, en oposición a mi artículo o ensayo, salieron al frente dos personajes. Crítica, sana seguramente, pero ridícula. Lo que llevó a que se dijera que mi ensayo implicara una tesis y los escritos de los dos personajes implicaran una antítesis y una síntesis. ¿Qué dijeron? Veamos resumidamente:

PRIMER PERSONAJE (MÁXIMO MIRANDA) CON SU ANTÍTESIS: DICE QUE MI ENSAYO CONTIENE MEDIAS VERDADES

  1. Según Freddy, “solo con la inversión minera habrá futuro …” FALSO. Tendría que ser bruto para decir eso que yo no dije.
  2. “No dice una palabra sobre el neoliberalismo aplicado desde 1992…” ERROR. Mi ensayo lo escribí en un contexto perfectamente delimitado: la pandemia producida por el virus SARS CoV-2. Y no intento siquiera hablar sobre la situación económica de la provincia en el período que viene desde 1992, ni nada por el estilo. Y menos de Fujimori, Montesinos y otros corruptos y sus amigos de la COPRI o CEPRI u otras layas.
  3. “No dice nada sobre la privatización del puerto de Matarani… pese a que fue trabajador del puerto y hasta dirigente…” ERROR. La privatización del puerto en 1999 nada tiene que ver con la aparición del virus. Absurdo. Así como nada tiene que ver mi condición de ex trabajador y dirigente portuario. El contexto es otro. Estamos 2021.
  4. “No dice nada sobre otros proyectos de desarrollo energético, petroquímico… megapuerto de Corío ubicado en Punta de Bombón… y la inversión de 2100 millones de dólares…” ERROR y AGRAVADO. Mi “tesis” contenida en el ensayo sólo aborda la situación sanitaria actual, inmediata, en un contexto de pandemia. Y respecto de esta situación fáctica, qué hacer a partir de uno solo de los recursos que la madre naturaleza le ha entregado a esta, nuestra hermosa y rica provincia de Islay. Por lo demás, sin dejar de ser optimistas con el porvenir, no sigamos “vendiendo” o “tejiendo” la realidad sobre humo. Ya basta de ser ilusos. Ya hablaremos sobre estos grandes proyectos, pero antes de ello hay que hacer algo muy sencillo: exigir a las autoridades de turno a que saneen legalmente los territorios de la provincia, desde el límite con Camaná hasta el límite con Ilo. O sea, de punta a punta. Luego de ello, todo lo que queramos o que se nos ocurra.
  5. “No dice nada sobre la necesidad de una nueva constitución…” DESPISTE. De profesión abogado como soy, no logro visualizar qué tiene que ver, ahora, en la situación actual, el cambio de Constitución con la solución del enorme y fatal problema sanitario, aunque sea en parte.
  6. “No ahonda en las raíces; el sector educación abandonado… ni qué decir del sector salud…” TIBIO, TIBIO. Si Max, quería criticar mi ensayo, quizá debió quedarse y atrincherarse en este punto. Es lo más cercano a mi “tesis” o, mejor, a mi ensayo. Evidentemente, la educación debiera enseñarnos, siempre, a lavarnos las manos, tener higiene. Y el sector salud, donde él trabaja, y que debió ser el sector que formara la gran barrera de contención frente al virus: FRACASÓ. Temo que no por las clínicas y farmacias, sino porque el sector salud (MINSA y EsSalud) se retrajeron hacia sí, abandonando el nivel primario y, claro- cómo no, por la ineficiencia e ineficacia de los operadores (autoridades) de la salud por su falta de rapidez y previsión, en todo. Por lo demás, ratifico lo dicho en el punto 4 in fine.
  7. “No dice palabra sobre la política minera que descapitaliza al Estado y enriquece a monopolios… hasta que la Southern y su proyecto minero Tía María-La Tapada trastornó el escenario del valle de Tambo. Es lamentable que Freddy haya terminado como preventista de la Southern…” OPA. Yo no tengo ningún vínculo, de ninguna naturaleza, con la empresa citada. Soy el único abogado, en esta provincia, que le ha ganado un juicio a esa empresa minera por abusiva y defendiendo a un grupo de personas de esta provincia. ¿Preventista? OPA. Pero si de hablar del proyecto minero se trata, me pregunto: ¿esta empresa minera y su proyecto es la culpable de esta pandemia sanitaria? O, más bien, de pronto, se ha convertido en una aliada estratégica para el Estado y, sobre todo, para mucha gente que se puede morir por falta de oxígeno. Y yo nada tengo que ver con eso. “Al césar lo que es del césar…” reza el dicho.

CONCLUSIÓN: Tía María, para Máximo Miranda (que trabaja en EsSalud), es una maldición. Bien por él. No sé si para los cientos de familiares, conocidos y amigos que han muerto y que podemos morir por falta de oxígeno (y/o por falta de dinero para comprarlo).

SEGUNDO PERSONAJE (LIC. MARIO CRUZ VELARDE) CON SU SÍNTESIS, DICE:

  1. “Hay quienes sostienen que (Tía María) es una bendición para el valle de Tambo; y para otros que es una maldición. Freddy Gutiérrez defiende la primera tesis…” ERROR. Lo que hice fue plantear una pregunta como hipótesis y, a partir de allí, formular algunas líneas prospectivas. Además, no se trata solo del valle de Tambo, sino de toda nuestra hermosa y rica provincia de Islay.
  2. “El abogado Freddy Gutiérrez enfocó en dos pilares de crecimiento que por obra de la naturaleza los ubicó en terrenos colindantes, la mina de cobre y la agricultura…” CIERTO. Y No se necesita mayor demostración, más que lo evidente, para concordar que así lo ha dispuesto la naturaleza. No el hombre, ni el autor del ensayo, sino la “pachamama”.
  3. “Máximo Miranda tiene una posición y concepción comunista, claramente opuesta a la visión de Freddy Gutiérrez…” INCORRECTO. Ambos somos comunistas, con la sola diferencia de que yo considero que Máximo Miranda tiene una concepción dogmática y la mía dialéctica. Lo que debe servir para enriquecer propuestas viables, realizables, que ayuden al desarrollo de nuestra hermosa y rica provincia de Islay y de todos quienes la habitamos, hoy y después.
  4. “Máximo Miranda, en su análisis, sale del enfoque maldición-bendición y esboza su percepción macrorregional desde los proyectos megapuerto de Corío, gasoducto, etc…” cierto. Evidente. Efectivamente, al hacer su análisis crítico sobre mi ensayo, Máximo Miranda, apasionado y obnubilado por su intransigencia y dogmatismo frente a este proyecto minero, sale del contexto pandémico sanitario y pretende jalonear añorando la historia pasada y futura, soslayando el presente, y nos empieza a relatar sus sueños. Y, cómo no, buenos deseos. Y al hacerlo así, olvida que la historia se escribe y construye a partir de realidades y no de situaciones oníricas. Esos y otros proyectos habrá que trabajarlos en su propio contexto socioeconómico y político y hasta ideológico. Pero “mi ensayo” no parte de ese contexto. Sino de algo o de una situación puntual: la crisis sanitaria producida por el virus SARS CoV-2, así como su correlato económico en la provincia de Islay y de cómo puede coadyuvar uno de los recursos naturales que tenemos bajo nuestros pies. Uno solo de esos recursos. No he hablado sobre las otras bondades que tiene nuestra hermosa y rica provincia de Islay. OK.

Así pues, a guisa de conclusión, me he permitido hacer una suerte de dúplica frente a la réplica efectuada por ambos personajes. A los que debo respeto y agradecimiento. Mismo que deberá trasuntar en debatir ideas que ayuden y construyan, no que obstruyan.

En esa línea de ideas, pero, sobre todo, a partir de las realidades, cifras y hechos arriba citados, y que se han venido dando después de aquella vez que escribí (hace casi 1 año), y lo que actualmente estamos viendo y sufriendo, volvemos a preguntar:  Tía María: ¿Bendición o maldición?

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