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Moquegua, tres veces benemérita a la patria

Moquegua, nuestra tierra, la de nuestros padres y abuelos, la de nuestros hijos y nietos y la de futuras generaciones, está en peligro de perder su identidad moqueguanista: su historia.

POR: CELSO VERA SUÁREZ   

Pienso, y seguramente muchos moqueguanos de nacimiento y adopción, que se hace de imperiosa necesidad reflexionar profundamente acerca del destino que le depara a la historia de Moquegua. Aquella historia que forjaron con tesón, pujanza y pundonor nuestros ancestros pre-hispánicos e hispánicos, legándonos una cultura basada en el trabajo y amor a la tierra que los vio nacer.

Moquegua, la de aromáticos frutos y cálido sol; la colonial, de iglesias, de casonas solariegas de balcones y añejas viviendas de mojinete y calles empedradas. La de gente bravía que supo ponerse al lado de la libertad en las horas gloriosas de la independencia, y soportar estoicamente la invasión y agresión chilena.

Moquegua, la de personajes ilustres que supieron ponerla en el sitial más alto de la literatura y política mundial. Moquegua, nuestra tierra, la de nuestros padres y abuelos, la de nuestros hijos y nietos y la de futuras generaciones, está en peligro de perder su identidad moqueguanista: su historia. La que ahora pervive en la memoria de pocos moqueguanos y se conserva aún en los anaqueles de algunas bibliotecas privadas, con el peligro de irse extinguiendo poco a poco hasta perderse irremediablemente en la noche de los tiempos. Es hora de ir a rescatar esa historia, nuestra historia, y hacerla que perviva como fuego eterno en el corazón y la mente de cada moqueguano y moqueguana.

Decía bien, el finado e ilustre historiador moqueguano, Ismael Pinto Vargas, en su “Pequeña Antología de Moquegua”, cuando señala su “…interés en dar a las nuevas generaciones de moqueguanos – muchísimos de ellos de padres foráneos que se han avecindado en Moquegua –, los elementos necesarios de juicio para que conozcan sus orígenes y puedan e intenten construir un futuro propio y el de su pueblo, con dignidad y justicia”.

Un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria. Sobre este tema nos hemos enterado, con mucha esperanza, de cómo el ex alcalde del Cusco, Carlos Moscoso Perea, dio a conocer a la opinión pública que la gran obra emblemática que llegará a las actuales y futuras generaciones, es la enseñanza de la Historia del Cusco como una asignatura en los niveles de inicial, primaria y secundaria, lo cual les permitirá fortalecer su identidad, conocer su pasado y proteger su patrimonio. Caro logro digno de resaltar e imitar.

Frente a ello, cabe preguntarse ¿por qué no podemos hacer lo mismo aquí en Moquegua? Es hora que nuestras provincias y región recuperen su identidad histórica y cultural para que nos den unidad y poder; y, para ello, es necesario que las autoridades y ciudadanía en general tomemos conciencia y hagamos las gestiones pertinentes para que en las I.E. de la región se enseñe la Historia de Moquegua como una asignatura y no en la forma retaceada como se hace actualmente. Autoridades, maestros, profesionales de toda índole y ciudadanos en general, tenemos esa sagrada misión. Hagámoslo.

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