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Lima versus macro región sur

¿Qué criterios se emplean para distribuir desde el Ministerio de Economía y Finanzas el presupuesto del gobierno nacional? Investigamos y no se transparentan ellos.

POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS (ECONOMISTA DEL CEM)     

La rebelión de los departamentos del sur en los últimos meses del 2022 e inicios del presente 2023 han traslucido la preponderancia presupuestal del gobierno nacional de Lima en contraposición de la asignada a los departamentos de la macro región del sur.

Para entender la afirmación recordemos que el presupuesto de la República se asigna a tres niveles de gobierno: el nacional, los regionales o departamentales y los gobiernos locales. El del gobierno nacional es distribuido por el Poder Ejecutivo y debería serlo para grandes obras y para cerrar todas las grandes brechas en todos los departamentos del país.

Sin embargo, en la asignación presupuestal para productos y proyectos por departamentos y dejando de lado los proyectos mancomunados entre regiones, el departamento de Lima (Lima capital y sus provincias) recibe un presupuesto de 4,590 millones de soles y toda la Macro sur (Cuzco, Apurímac, Huancavelica, Puno, Madre de Dios, Arequipa, Moquegua y Tacna) solo reciben 2,314 millones de soles.

Si sumamos ambas cifras, Lima recibe el 66% y la macro sur el 34%. Se podrá afirmar que el departamento de la capital tiene más de 10 millones de habitantes, concentra la industria y los ministerios públicos, por tanto, son mayores sus necesidades. Estamos de acuerdo en el argumento, pero no en las asignaciones puesto que es demasiada distancia entre lo presupuestado para 8 departamentos pues ellos solo reciben un tercio y Lima dos tercios de presupuesto del total de ambos (Véase gráfico 01).

He ahí el caldo cultivo de la discordia nacional en las que las provincias del sur se sienten marginados, desplazados y vapuleados. Se les enrostra que los departamentos de sur que tienen canon y regalías mineras y que no saben gastar y quieren más. A los que afirman ello les decimos que estas partidas solo representan un 50% que se quedan en las regiones y que el otro 50% se va para el gobierno nacional a los que hay que sumar los otros impuestos que reciben como el IGV, ISC, ITF entre otros y que lo presupuestan de manera extremadamente centralizada sobre la capital de la república.

Al cliché de que no saben gastar les contradecimos también con la afirmación que la deficiencia es más notable en el gobierno nacional y basta ver las estadísticas de la página amigable para sustentar lo afirmado. Entonces a otros con su perorata. Y no es que seamos anti limeños o algo parecido, por el contrario, creemos que la desigualdad presupuestal, el centralismo, la inequidad y la desregionalización acrecentarán los reclamos de los descontentos.

La desigualdad presupuestal del gobierno nacional entre Lima y la macro sur también se replica entre los propios departamentos que la componen, lo que dramatiza más las ya espurias finanzas públicas.

Así tenemos que el Cuzco recibe 946 millones (41%), Puno 617 millones (26%), Tacna 301 millones (13%), Apurímac 169 millones (7%), Arequipa 135 millones (6%), Moquegua 84 millones (4%), Madre de Dios 42 millones (2%), y Huancavelica, como si no existiera, 17 millones de soles (1%) (Véase gráfico 02).

La pregunta es ¿Qué criterios se emplean para distribuir desde el Ministerio de Economía y Finanzas el presupuesto del gobierno nacional? Investigamos y no se transparentan ellos.

Si es la pobreza, no parece pues Huancavelica es pobre y solo recibe el 1% y Cuzco que tiene canon minero y regalías, turismo y otros recibe el 41%. Si fuera por población Arequipa que es la segunda ciudad del país solo recibe 6%, si por actividad minera Moquegua solo recibe el 4% y Tacna recibe el 13%.

Si fuera por proyectos de impacto, en el caso de Puno el gran porcentaje son para obras de mejoramiento del servicio y el de máximo presupuesto es la instalación de banda ancha para conectar todo el departamento con un monto de 60 millones de soles, los demás proyectos con montos menores a este.

Entonces, se deduce que el manejo presupuestal del gobierno nacional es sin criterios de impacto, sociales y económicos evidentes y que el Congreso que debe supervisar, revisar y aprobar el presupuesto se hace el desentendido. Consecuencia el centralismo político, económico cada vez más acentuado. Y que no nos engañen con el “Programa Punche Perú” porque son todas las obras de mediano presupuesto del gobierno nacional que trataran de transferirlas a los gobiernos regionales y locales con las intenciones nada santas de quienes deberán confesar algún día sus graves pecados.

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