La minería como motor de desarrollo

Creemos que es necesario recordar que la presencia de la minería en el Perú, sobre todo en momentos en que la vida humana estaba en peligro…

POR: ENRIQUE LAZO FLORES  

Recientemente el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, realizó en su espacio semanal de Jueves Minero, una exposición de la percepción poblacional sobre la importancia de la minería en el sentido que la Minería es el Motor de Desarrollo en el Perú, con participación de periodistas de Arequipa y Moquegua, como panelistas.

En esta exposición el encargado de dar a conocer la percepción fue Jorge Rubiños, gerente comercial de Arellano Consultores, quien dijo que la percepción principal es que 7 de cada 10 personas, reconoce que la minería es el motor de desarrollo en el Perú, cifras que pueden ser más, dependiendo en el universo donde se realice la encuesta.

Lo cierto es que la percepción de Arellano Consultores, no se aleja de la realidad, cuando en el contexto en que vivimos en este momento, es la minería formal la que viene solucionando muchos problemas y necesidades que el estado no lo hace y se refleja aun en la percepción de los mismos sectores antimineros que se opone a la actividad minera en el Perú, que son el 14 %.

Sin embargo, es necesario conocer los factores del por qué crece la percepción positiva a favor de la minería, no es solo porque las encuestas lo señalan así, sino, porque algún factor extraordinario está sucediendo en el medio y eso hay que destacarlo, en ese contexto se debe hacer un análisis de los factores, ubicándonos en dos escenarios, el antes y el después de la pandemia.

Antes de la pandemia, crecían los conflictos mineros, después de la pandemia todos miraron a la minería, resultado, la minería ayudó a salvar miles de vidas humanas, lo que ningún otro sector lo hizo.

No olvidemos que los cambios generados en la conducta y actitud de la población, producto de las medidas de prevención de contagios, como el uso permanente de las mascarillas, evitar todo contacto físico incluso con las personas íntimas, evitar salir a la calle inclusive a trabajar, hizo colapsar el movimiento comercial y, por ende, el aumento de la pobreza entre la población sobre todo de escasos recursos económicos.

En ese panorama la población vivía momentos de psicosis colectiva, las noticias diarias del aumento de contagios y de muertes eran alarmantes, el crecimiento de la población desocupada era peor aún, mientras esta crisis vivía la población, el gobierno no acertaba medida alguna para paliar la desesperación convertida en crisis sanitaria, laboral y alimentaria que hacía estragos en la población, el gobierno de turno y el actual estaban perdidos en su laberinto.

OXÍGENO, SINÓNIMO DE VIDA

Los hospitales clamaban por oxígeno los familiares de pacientes en camas UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), no sabían qué hacer para conseguir un balón, en Lima hacían cola días y noches enteras, para conseguir un balón, los pacientes morían en las puertas de los centros de salud,  mientras en provincia la gente sufría el abuso de las farmacias que elevaron el costo de las medicinas caseras, aumentaba los muertos, algunos no llegan ni a la puerta de los hospitales porque la muerte los sorprendía en el camino, no había quien los proveyeran de oxígeno, las farmacias empezaron hacer “feria” con pastillas de aspirina, naproxeno u otros, que empezaron a ser indispensable en el tratamiento contra el covid-19.

Los mecanismos de prevención como la fumigación de calles y locales públicos por parte de la minería pasaron a segundo plano, la pandemia era más fuerte y mortal y avanzaba, el sistema de salud en las ciudades colapsaba, las autoridades se mostraban incapaces de emplear sus recursos para atender la crisis sanitara y voltearon la mirada a la empresa privada, pese a que los gobiernos locales y regionales contaban con dineros del canon que no lo empleaban en estos casos.

Las empresas mineras hacen más efectiva su participación y desplegaron una ayuda que logró minimizar los contagios en casi todos los sectores poniendo al servicio de la comunidad, plantas de oxígeno, como en Ilo y la región Moquegua, donde la empresa Southern Perú que cuenta con su planta de fundición transformó su planta de oxígeno comercial en oxígeno medicinal y empieza a producir oxígeno para abastecer a hospitales más cercanos, para luego trasladar a hospitales de la región, sin descuidar al personal laboral y sus familias en sus unidades mineras, sin embargo, era escasa la dotación de este gas y, empiezan ampliar la planta de oxígeno en la fundición de Ilo, y comprar a Chile desde donde se traslada dotaciones en cisternas especiales,  para distribuirlos a hospitales del país.

COMPRA DE VACUNAS

Cuando el gobierno empieza a comprar vacunas, no abastecía al país, la minería empezó a ofrecerse para adquirir vacunas por su cuenta con la finalidad de vacunar a su población laboral, familiares y comunidades de su entorno, de esa manera ayudar al gobierno en la lucha contra la pandemia, pero lamentablemente fue negado por el MINSA, quienes no autorizaron la compra.

Ante esta negativa y pese a que los muertos aumentaban, los trabajadores conscientes de la necesidad de contar con vacunas para preservar y salvar vidas humanas, solicitaron al gobierno que autoricen a la empresa hacer las compras, que también les fue negado. La minería quería salvar vidas y ayudar a salvar y en su intento empezó ayudar a instalar “hospitales temporales COVID 19” provistos de camas UCI personal y plantas de oxígeno, además de ayudar a que la aplicación de vacunas sea más rápida en los centros de vacunación, simplemente querían ayudar al gobierno a salvar vidas.

APOYO CON PROGRAMAS SOCIALES

Paralelo a estos aportes de la minería, continuaron con las campañas de ayuda con programas sociales a localidades donde el gobierno no llegaba, llevando abrigo para niños y adultos mayores, alimentos y artículos de primera necesidad, así como medicinas, gestos de solidaridad humana que empezó a calar en el sentimiento de la población, que no sentía la presencia del Estado, pero sí de la minería.

Estos factores, (algunos no son todos), de las que paradójicamente casi ni se habla en este momento y otros que desde antes de la pandemia, la minería atendía a la población, fueron los motivos para que el informe de Jorge Rubiños, gerente comercial de Arellano Consultores, diera a conocer de manera acertada, en el programa del Instituto  de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) Jueves Minero, tomando el universo de los encuestados, donde incluso sectores antimineros y opositores, reconozcan la importancia de la minería en nuestro país.

Creemos que es necesario recordar que la presencia de la minería en el Perú, sobre todo en momentos en que la vida humana estaba en peligro, la ayuda fue indispensable y, que al ser reconocido por la gran mayoría de la población como el principal motor de desarrollo del país, está dándonos una muestra que lo que la naturaleza nos otorga, como los recursos naturales que tenemos bajos los pies,  deben servir no solo para sostener la economía, sino, para ser empleado en la atención a la población en sus necesidades prioritarios como salvar vidas, además, de  mejorar la calidad de vida de cada uno de los peruanos, lo que el gobierno de turno no puede atender, eso está claro.

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