La fundación española de Moquegua – XIV

El miércoles seis de junio de mil seiscientos dieciocho el capitán don Francisco de Salazar daba inicio a la anunciada ceremonia de fundación de la villa en el pueblo de San Sebastián de Escapagua.

ARCHIVO

POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS

AMENAZA DE EXCOMUNIÓN

En el mes de marzo de 1618, el virrey poeta don Francisco de Borja y Aragón, príncipe de Esquilache, había ordenado que el pueblo de Escapagua se debía elevar a la categoría de villa, con su nombre y el de su principado: San Francisco de Esquilache. A fin de cumplir con las solemnidades de la augusta ceremonia, faltaba completar algunos detalles.

El tres de junio, día de Pentecostés, fue comisionado el cura de Carumas, Lucas López de Gordejuela, como juez visitador eclesiástico en el valle de Moquegua, para que revise el templo de Escapagua. Dijo que tenía sesenta y dos pies de longitud (19 metros) y treinta y tres de latitud (10 metros), equipado con lo necesario para celebrar el culto divino.

Solo faltaba trasladar el Santísimo Sacramento del templo de Moquegua y dispuso que ninguna persona lo impida, so pena del mayor anatema, la excomunión mayor, que prohibía a los fieles todo tipo de trato con el excomulgado. Sibilina amenaza dirigida a los moqueguanos que tiempo atrás, apenas se enteraron, ya habían mostrado su resuelta disconformidad y el no estar dispuestos a colaborar con la fundación de la villa en este lugar.

SE FUNDA LA VILLA

El miércoles seis de junio de mil seiscientos dieciocho, el capitán don Francisco de Salazar, corregidor y justicia mayor de la provincia de Colesuyo, elegantemente vestido con sedas y luciendo sus mejores joyas de oro, daba inicio a la anunciada ceremonia de fundación de la villa en el pueblo de San Sebastián de Escapagua. Demás está decir, sin presencia alguna de los vecinos de Moquegua.

Portando el estandarte real el corregidor, con gran acompañamiento popular al son de música de flautas, cajones y tambor, paseó por la plaza e ingresó a la iglesia. Al terminar la misa, el cura bendijo el estandarte real.

Seguido por el pueblo, blandiendo el pendón en una mano, lo llevó a la plaza. Junto a una horca de tres palos, inequívoco símbolo de justicia, estaba el tabladillo; subió y, agitando el bendecido estandarte, por tres veces dio vivas al rey don Felipe tercero; en cada ocasión contestaba la plebe con entusiasmo.

A continuación, a grandes voces, le dijo al escribano Pedro Ibáñez: «dadme fe y verdadero testimonio» de la posesión que hacía de la villa de San Francisco de Esquilache a nombre del rey, y pedía a los presentes que fueran testigos del acto.

El corregidor, en virtud a lo ordenado por el virrey, señaló a la villa una legua de jurisdicción hacia los cerros de Ocolla, refiriéndose al Huaracane y al Estuquiña; igual al otro lado, hasta el cerro Chenchén, que era jurisdicción de la Audiencia de Charcas, provincia de Chucuito, que ahora la incorporaba a la Audiencia de los Reyes, adonde, en adelante, debían ir las apelaciones de todos los pleitos.

Enseguida, tomando una fuente de plata que estaba sobre la mesa conteniendo reales de a dos (monedas de plata que valían dos reales), tostones (eran de cuatro reales) y pesos (de ocho reales, llamados también Real de a ocho), los lanzó hacia el pueblo, que lleno de algarabía y gratitud daba vivas al rey.

El corregidor bajó del tabladillo y, en el acto, como simbólico gesto de tomar posesión del lugar, cogió la tierra con la mano, la pisó en nombre del rey y reiteraba al escribano le diese testimonio de lo ocurrido.

Dicho testimonio fue el acta de fundación de la villa San Francisco de Esquilache, la primera villa que se funda en Moquegua, unificando los pueblos que ahora quedaban bajo la jurisdicción de la Audiencia de Lima.

El virrey había ordenado que el pueblo de Moquegua se traslade a vivir a la nueva villa, donde debían edificar sus nuevas viviendas, abandonando las áridas y calurosas faldas del Chenchén.

PRIMER CABILDO

Los primeros regidores de la villa de San Francisco de Esquilache fueron: el almirante don Juan de Olea y Medina; don Cristóbal Cornejo y Paz; don José Fernández Cornejo y Arana; don Diego Fernández de Córdova y don José de Córdova.

Fue designado como procurador general Juanes de Saconeta; el teniente general fue don Juan Chacón de Cabrera, que en 1614 había sido teniente de corregidor y justicia mayor en Escapagua y en 1616 designado teniente de gobernador en el pueblo de Santa Catalina de Moquegua.

Acta de fundación de la villa de San Francisco de Esquilache el 6 de junio de 1618, por el corregidor capitán don Francisco de Salazar, redactada por el escribano Pedro Ibáñez.

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