La ciencia peruana necesita un nuevo impulso

El desarrollo científico y tecnológico ya no puede ser considerado un tema secundario.

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POR: PH.D. ING. AVID ROMAN-GONZALEZ

En un mundo donde la competitividad de las naciones depende cada vez más de su capacidad para generar conocimiento, innovar y desarrollar tecnología propia, el Perú enfrenta un desafío histórico: fortalecer su sistema de ciencia, tecnología e innovación (CTI) para responder a las demandas del siglo XXI.

En este contexto, surge una pregunta cada vez más recurrente entre académicos, investigadores, empresarios y tomadores de decisiones: ¿es momento de crear un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación?

BAJA INVERSIÓN EN INVESTIGACIÓN

Actualmente, el Perú destina menos del 0.2% de su Producto Bruto Interno (PBI) a investigación y desarrollo (I+D), una de las cifras más bajas de América Latina y muy distante de los niveles observados en países que han logrado transformar sus economías mediante la innovación.

Mientras naciones como Corea del Sur, Israel o Alemania invierten más del 3% de su PBI en investigación, el Perú continúa enfrentando limitaciones estructurales para impulsar el desarrollo científico y tecnológico.

UN MINISTERIO ESPECIALIZADO

La creación de un ministerio especializado permitiría otorgar a la ciencia y la innovación un espacio prioritario dentro de la estructura del Estado, con capacidad para formular políticas públicas de largo plazo, coordinar acciones intersectoriales y garantizar la continuidad de programas estratégicos más allá de los cambios de gobierno.

Un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación se convertiría en el ente rector encargado de coordinar los esfuerzos y construir una visión nacional compartida.

Además, un ministerio especializado permitiría fortalecer los mecanismos de financiamiento para la investigación científica. La existencia de una entidad con rango ministerial facilitaría la creación de fondos permanentes para investigación básica, investigación aplicada, innovación empresarial y transferencia tecnológica.

TALENTO HUMANO Y TRANSFORMACIÓN DIGITAL

Otro aspecto fundamental es la formación y retención del talento humano. Cada año, decenas de jóvenes peruanos realizan estudios de maestría y doctorado en universidades de prestigio internacional. Sin embargo, muchos de ellos encuentran dificultades para incorporarse posteriormente al sistema nacional de investigación o terminan desarrollando sus carreras en el extranjero debido a la escasez de oportunidades. Un ministerio especializado podría liderar políticas orientadas a atraer, retener y potenciar el talento científico nacional.

La transformación digital constituye otro argumento importante. Tecnologías como la inteligencia artificial, la computación cuántica, la biotecnología, la robótica, la nanotecnología y las tecnologías espaciales están redefiniendo la economía mundial.

El Perú necesita instituciones capaces de anticipar estos cambios y promover estrategias que permitan aprovechar las oportunidades que ofrecen estas nuevas tecnologías.

CIENCIA PARA SECTORES ESTRATÉGICOS

Asimismo, sectores estratégicos para el país, como la minería, agricultura, pesca, salud, energía, medio ambiente y gestión del agua, requieren cada vez más soluciones basadas en ciencia e innovación.

La creación de un ministerio permitiría impulsar investigaciones orientadas a resolver problemas concretos del país, promoviendo una mayor conexión entre universidades, centros de investigación, empresas y entidades gubernamentales.

La experiencia internacional demuestra que los países que han apostado por una institucionalidad sólida en ciencia y tecnología han logrado importantes avances en competitividad y desarrollo económico. En América Latina, varios países cuentan con ministerios especializados o estructuras equivalentes que lideran políticas nacionales de innovación y fortalecimiento científico.

UNA NECESIDAD ESTRATÉGICA

Sin embargo, la creación de un nuevo ministerio no debe entenderse únicamente como un cambio administrativo. Su éxito dependerá de contar con objetivos claros, recursos adecuados, personal altamente calificado y mecanismos de evaluación que garanticen resultados concretos para la sociedad.

Más allá de la estructura institucional que finalmente se adopte, el debate pone de manifiesto una realidad innegable: el desarrollo científico y tecnológico ya no puede ser considerado un tema secundario. En un contexto global marcado por la transformación digital, el cambio climático, las crisis sanitarias y la competencia por el conocimiento, apostar por la ciencia y la innovación no es una opción, sino una necesidad estratégica para el futuro del Perú.

La pregunta ya no es si el país necesita fortalecer su sistema de ciencia, tecnología e innovación. La verdadera discusión es qué tan rápido estamos dispuestos a hacerlo para construir un Perú más competitivo, sostenible y preparado para los desafíos de las próximas décadas.

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