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Gozar de una buena reputación, siempre

¿Qué sucedió para que en cuestión de horas el engreído de doña Peta cambiase de parecer y decidiese asumir su responsabilidad arribando a la ciudad de la eterna primavera?;

POR: FERNANDO VALDIVIA CORREA     

El derecho más preciado, y absoluto a la vez, es a la vida. Luego está el de la libertad. Y razones sobran para coincidir con esta definición. Sin embargo, para quienes aspiramos al ascenso en la cotidianeidad sociolaboral, esto no es suficiente; es decir, para progresar en un centro de trabajo, o en un círculo de amigos (un club, por ejemplo), no basta con estar respirando sin coacción alguna. Robert Green en su obra “48 Leyes del Poder” describe la número 5 como “casi todo depende de su prestigio, defiéndalo a muerte”.

La tragicomedia del otrora ídolo de la bicolor no ha llegado a su fin. Por el contrario, solo ha dado vuelta de página. Ahora resulta que Paolo jugará para la Universidad César Vallejo en la presente temporada. Y lo hará en las mejores condiciones económicas (jet privado a disposición, así como el alquiler de una casa en la mejor zona de Trujillo, entre otras gollerías).

Pero aquí detengámonos un momento y absolvamos estas dos interrogantes: ¿qué sucedió para que en cuestión de horas el engreído de doña Peta cambiase de parecer y decidiese asumir su responsabilidad arribando a la ciudad de la eterna primavera?; y ¿quién ganó en esta mediática disputa extra futbolística? A la primera, el probable juicio millonario por incumplimiento contractual, que no solo iba a significarle pérdida dineraria, sino que además el grave deterioro de su imagen personal. El Diario Gestión refiere que en 2009 su valor fue de US$ 8.7 millones; mientras que hoy apenas ronda los US$ 120 mil, sin considerar los efectos del escándalo suscitado que serán reflejados posteriormente. Con este pronóstico, no sería de extrañar que en 6 meses Hugo “El Cholo” Sotil tenga mayor cotización que el sobrino del mítico Caico.

A la siguiente, es claro que los Acuña, padre e hijo, han salido airosos de esta casi frustrada operación comercial, utilizando la estrategia del policía bueno, policía malo. Desde el inicio, Richard se apegó al contrato suscrito como único medio para solucionar cualquier controversia. Por su parte, César se mostró más conciliador, anticipando ciertas facilidades en caso quisiera marcharse. A ello, sumar el factor mediático que le salió en contra a Guerrero Gonzáles. Al tratarse de un berrinche injustificado, los periodistas -independientemente del medio de comunicación al cual representan- viven de honorarios, sueldos, bonos, etc., sabiendo perfectamente lo que es un acuerdo firmado. Así, era cuestión de tiempo para que “tú capitán, mi capitán” reculase y aterrizara en la realidad. En resumen, los Acuña amortizaron el impacto en el mercado, apuntando principalmente a los inversionistas del equipo poeta.

En conclusión, lo más probable es que por un lado, la reputación del levantisco profesional siga cuesta abajo (más allá de la anunciada presentación oficial que de seguro será grandilocuente, y que la camiseta oficial con su nombre se hubiera duplicado en precio), y probablemente en un futuro bastante cercano opte por el retiro definitivo de las canchas (salvo que quisiera participar en el mundialito del Porvenir); mientras que los Acuña han demostrado nuevamente lo que ante todo son: empresarios.

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