Científicos descubren por qué algunos terremotos se repiten en el océano Pacífico

Ciertas zonas internas de la falla actúan como “frenos naturales” que limitan la propagación de los terremotos y regulan su repetición periódica.

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POR: PH.D. ING. AVID ROMAN-GONZALEZ

Un grupo de investigadores ha logrado resolver uno de los misterios más intrigantes de la sismología moderna: la existencia de terremotos submarinos que se repiten con regularidad cada cinco o seis años, casi en el mismo lugar y con magnitudes similares. El hallazgo podría abrir nuevas puertas para comprender mejor el comportamiento sísmico del planeta y mejorar futuros sistemas de monitoreo y evaluación de riesgos.

El fenómeno ocurre en la falla transformante de Gofar, ubicada en el océano Pacífico oriental, aproximadamente a 1,600 kilómetros de la costa de Ecuador. Desde hace más de tres décadas, esta región ha registrado terremotos de magnitud cercana a 6, con una periodicidad tan precisa que los científicos comenzaron a describirlos como eventos “de reloj”.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica Science, identificó finalmente el mecanismo físico detrás de este comportamiento inusual. Según los autores, ciertas zonas internas de la falla actúan como “frenos naturales” que limitan la propagación de los terremotos y regulan su repetición periódica.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron datos obtenidos durante expediciones oceanográficas realizadas entre 2008 y 2022, utilizando sensores sísmicos instalados directamente en el fondo marino. Estos instrumentos registraron decenas de miles de pequeños movimientos sísmicos antes y después de grandes terremotos.

Los resultados revelaron que las llamadas “zonas barrera” están compuestas por estructuras geológicas complejas, donde la falla se divide en múltiples segmentos. Estas fracturas permiten la infiltración de agua marina en las rocas porosas del subsuelo.

Cuando ocurre un gran terremoto, la presión del agua y la estructura de las rocas ayudan a disipar parte de la energía, actuando como un sistema de amortiguamiento natural que detiene la ruptura sísmica.

Los científicos observaron, además, que estas zonas presentan una intensa actividad de pequeños sismos antes de un gran evento y luego quedan prácticamente silenciosas después del terremoto principal. Este patrón repetitivo permitió identificar un comportamiento consistente en distintos segmentos de la falla y en diferentes periodos de tiempo.

Aunque los expertos aclaran que este descubrimiento no significa que ahora sea posible predecir terremotos con exactitud, sí representa un avance importante para comprender cómo ciertas fallas geológicas acumulan y liberan energía.

En la mayoría de regiones sísmicas del mundo, los terremotos siguen siendo altamente impredecibles debido a la complejidad de las interacciones tectónicas.

El estudio también podría tener implicancias globales. Los científicos consideran que mecanismos similares podrían existir en otras fallas oceánicas e incluso en zonas sísmicas continentales de alto riesgo.

Comprender cómo funcionan estos “frenos sísmicos” ayudaría a desarrollar mejores modelos geológicos y sistemas avanzados de evaluación de amenazas naturales.

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