Autocrítica: regidor Toledo admite que no fiscalizó con rigurosidad 

Pese a su autocrítica, aseguró que las comisiones no trabajaron de manera articulada durante el actual periodo municipal.

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La principal función de control del concejo provincial no habría sido ejercida con la rigurosidad necesaria durante la actual gestión. El propio regidor José Toledo Condori admitió que no cumplió plenamente su labor fiscalizadora y reconoció que la falta de preparación le impidió aprovechar las normas, herramientas y recursos disponibles para revisar la administración municipal.

“Como autoridad, como regidor, no he cumplido, y lo reconozco”, declaró a Prensa Regional al hacer un balance de su desempeño cuando restan escasos meses para que concluya el periodo.

Toledo explicó que las nuevas disposiciones de la Contraloría ampliaron las posibilidades de supervisión y permitieron contar con presupuesto para contratar ingenieros, arquitectos y otros especialistas. Sin embargo, sostuvo que los regidores no estuvieron suficientemente preparados para conducir investigaciones técnicas ni manejar adecuadamente este apoyo.

COMISIONES SIN TRABAJO ARTICULADO

El regidor señaló que las deficiencias no se limitaron a su actuación personal. También cuestionó el funcionamiento de las comisiones integradas por los miembros del concejo. “Las comisiones no estamos trabajando como debe ser”, afirmó.

Según explicó, varias revisiones son impulsadas de manera individual y los avances apenas son comunicados superficialmente a algunos regidores. Indicó que no existe una evaluación colegiada que permita analizar los casos a profundidad, compartir responsabilidades y definir acciones posteriores.

Esta falta de coordinación habría reducido la capacidad del concejo para sostener una fiscalización continua y convertir las observaciones iniciales en investigaciones debidamente sustentadas.

El regidor criticó la manera en que suelen realizarse algunas visitas a proyectos municipales. Señaló que acudir a una obra (por parte de los regidores), observar los trabajos y formular preguntas al residente o al responsable técnico, no basta para determinar si la ejecución se ajusta a lo establecido en los documentos.

“Hay que ser más incisivo, más exhaustivo en la investigación; poder corroborar exactamente lo que dice el papel y lo que se está ejecutando en la obra”, dijo.

PRESUNTA CORRUPCIÓN

Pese a las limitaciones reconocidas en el trabajo fiscalizador, Toledo identificó al área de Transportes como una de las dependencias donde se habrían detectado mayores deficiencias.

Aseguró que se advirtieron presuntas anomalías y señaló que algunas, de acuerdo con su evaluación, podrían alcanzar implicancias penales. 

El regidor afirmó haber encontrado “algunos indicios de corrupción” en obras, compras y procedimientos, aunque reconoció que todavía falta examinar con mayor profundidad esas situaciones.

OBRAS INCONCLUSAS

El balance de Toledo también alcanzó a la administración encabezada por el alcalde Richard Ale. Si bien consideró que la gestión tuvo un buen inicio, sostuvo que se irá “con dos grandes arrugas”, el Castillo Forga y el Malecón Ratti. 

El regidor afirmó que ambas intervenciones no serían culminadas antes del término del periodo y atribuyó los retrasos a la existencia de “errores garrafales”.

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