A 9370 kilómetros de ti: sentimiento de ausencia e identidad nacional

Hoy no es momento de hablar de política, ni de economía, muchos menos de autoridades (…) cuando preguntan de dónde somos al unísono casi entonando decimos “peruanos”.

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POR: OMAHAR TORRES MENDOZA

 La distancia es la medida del espacio o el tiempo que hay entre dos puntos, y cuando se inicia un viaje, con cada instante, se convierte en un buen motivo para saber lo bueno que se deja; esa sensación es la que nos dice que así pase el tiempo, la identidad de dónde venimos, las raíces que nos indican qué somos y los lazos con los nuestros hacen prevalecer el sentimiento al lugar que nos vio nacer.

A pesar que las desavenencias ideológicas, los intereses políticos, la desigual distribución de las riquezas, la categorización de las personas por el color de la piel y lugar de origen, por encima de ello está la perseverancia de hacer mejor el país día a día, madrugada a madrugada, anochecer tras anochecer, porque el sentimiento a lo nuestro nos convierte en perseverantes resilientes.

Los miles de kilómetros de lejanía hacen que se valore más lo ausente, como el cantar el himno nacional con voz muy fuerte y con la mano en el corazón que hace compás con los latidos, el escuchar un vals, una marinera, un huayno, un huaylas, un landó o el buri buriti amazónico, es el sentimiento a la tierra natal en su máxima expresión.

Con las nuevas generaciones que quizás no nacieron el Perú, o a muy temprana edad adoptaron una nueva identidad foránea, es un trabajo arduo hacerles sentir la inmensidad de nuestra riqueza étnica, arquitectónica, gastronómica y todo buen motivo en el que esté inmerso la blanquiroja, eso se hace en cada hogar. La prueba más fehaciente la he podido comprobar con la Asociación Civil Peruanos en Galicia Vigo, que hace dos décadas revalorizan lo mejor que tenemos que es la solidaridad de ayudar y preservar las danzas típicas con eventos culturales y artísticos. Eso es hacer patria a la distancia.

Hoy no es momento de hablar de política, ni de economía, muchos menos de autoridades, es de promover el sur arquitectónico, el norte paradisíaco, el oriente inexplorado, cada rincón con sus gentes que no se doblega. Eso es lo que nos enorgullece. Y cuando preguntan de dónde somos al unísono casi entonando decimos “peruanos”.

Son muchas las vicisitudes de los millares que por muchos motivos salimos del país, porque el estar en tierras extrañas, con nuevas costumbres y hasta a veces sentir el rechazo por causas de origen, solo hacen que el ímpetu de enfrentar el nuevo día sea más fuerte para seguir apoyando a los nuestros y la economía local. Según el Banco Central de Reserva del Perú en el año 2025 fueron 5368 millones de dólares el dinero enviado desde el extranjero y si hacemos la conversión a moneda local es la impresionante cantidad de 18 251 millones de soles más o menos.

Quizás el presente artículo se ha centrado en la nostalgia, y aunque no estemos allá siempre llevamos muy presente el blanco y rojo de la bandera nacional que nos incentiva a decir a viva voz “VIVA EL PERÚ”.

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