Opinología de sombrilla

El principal edificador del futuro de un pueblo no puede preferir tener las funciones de una beneficencia pública.

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POR: RODRIGO LLOSA

En todo ámbito existe una distancia entre la idealización y la realidad. Solo el 5 % de los votantes en Mejía son veraneantes, porcentaje que se ha mantenido desde 2022. Muchos olvidan que en la localidad viven personas con necesidades propias y una dinámica que determina las elecciones municipales.

RIESGOS INMINENTES

Mejía se estrellará con la realidad si la dejamos en su actual inercia. Dieciocho nuevas urbanizaciones instaladas —que suelen tensar las normas— añadirán 3 000 veraneantes a los 6 000 que se distribuyen entre diciembre y marzo.

Un megaproyecto minero a la espalda atraerá todo tipo de oportunidades y problemas que requerirán soluciones de una magnitud diferente. Sabemos que existen traficantes de terrenos en las cercanas pampas de Guerreros y Tambo. También está el alto poder adquisitivo de ciudades cercanas, acompañado de un bajo nivel cívico como mal generalizado de nuestra patria.

ELECCIONES CLAVE

Si no se impone el orden con reglas efectivas, será un desastre: conflictos, bulla, tráfico, inseguridad, pérdida de identidad y de áreas naturales. Ascenso aparente con posterior descenso del valor del metro cuadrado. Ante el notorio riesgo, no se requiere gente improvisada en el timón, sino alguien resolutivo y con demostrada capacidad.

Tampoco va a resultar esta vez hacernos los muertitos para evitar atraer gente nueva. Dejemos de entramparnos en carencias y adelantémonos en el ordenamiento de una ciudad balneario ejemplar. Empecemos a consolidar la idea de un eje empresarial en el litoral. El mejor aliado de Mejía es el urbanismo preventivo y un buen balance entre el precio y la calidad de los servicios para atraer a quienes valoran tenerla.

POBLADORES, VERANEANTES Y GOLONDRINOS

En las elecciones presidenciales de 2026 hubo 1 462 electores; 73 eran veraneantes, equivalente al 5 %. Votaron 1 050, es decir, el 72 %. Según el Censo 2025, Mejía tiene 1 732 personas, de las cuales 414 tienen entre 0 y 19 años, lo que deja unos 1 300 potenciales votantes. A la diferencia de personas no vinculables con Mejía —1 462 menos 73 y menos 1 300, igual a 89— se le deben sumar quienes probablemente estuvieron presentes en el censo también como golondrinos.

La población real permanente no parece superar por mucho los mil habitantes en 639 inmuebles: 87 % son casas y 12 %, departamentos. El 77 % de los inmuebles son propios, 16 % corresponden a cuidantía o trabajo y 8 % son alquilados. Pongo en duda algunos porcentajes. En el listado de votantes hay decenas de personas que nadie reconoce como del lugar. Estimamos que alrededor del 20 % de los votantes en Mejía son golondrinos, traídos para votar.

OBRAS NECESARIAS

La estructura económica local requiere generar puestos de trabajo, pero no de oficina municipal, como se han atiborrado, sino como semilla emprendedora. Abrir espacios a cafeterías, restaurantes, hospedajes, generación y venta de arte y artesanía; promover eventos deportivos que atraigan visitantes. ¿Por qué no hablar de un turismo que reconozca el valor de nuestras casas de madera y parajes naturales? Abrir playas, parques, bosques, canchas, ciclovías y usos del espacio para no perderlos por el agresivo crecimiento urbano.

PENSAR A FUTURO

Cualquier obra no puede ir aislada de proyectar su buena administración. Si se instala una cafetería en la playa, se debe asegurar que no termine siendo un antro. Los bajos niveles culturales generalizados del país no nos pueden condicionar a ser timoratos. Al contrario, actuemos para obligar a subir el nivel.

Imponerse no desde una trinchera de personas educadas y asustadas, sino todo lo contrario. No existe una ley más efectiva que esta: si quiere que algo se haga mejor, involúcrese. Por eso, a mis amigos Zegarra de Centenario, que tienen miedo de que el nivel caiga con una propuesta en medio de una laguna artificial, no le pierdan la confianza a quien hizo, en anteriores gestiones, que ese sector adquiriera valor. Súmense, participen.

EL ETERNO RETORNO

En anteriores gestiones de Juana Rosa Arenas se produjeron una serie de críticas, con juicios incluidos, frente a propuestas como el boulevard de la primera playa y el espacio deportivo público junto al Club Mejía. Muchos veraneantes se basaron en chismes malintencionados y percepciones erradas. No me sorprende, lo conozco en carne propia.

Como mujer fuerte, supo defender obras que demostraron acierto. Nada hizo la gestión ni el dinero de Southern, como se piensa; sí hubo cierta influencia de algunos veraneantes que se involucraron positivamente, como la pareja Bustamante Cuzzi.

BALANCE MUNICIPAL 2023–2026

Me gustó que legalizaran la playa Médanos y que pusieran servicios higiénicos en la playa Gaviotas, abriendo una vía litoral también necesaria. Las urbanizaciones no pueden estar por encima del planeamiento general. Por supuesto, si este es inteligente.

Me gustó que se enfocaran en el bienestar de las personas de edad, aunque también debieron brindar herramientas empresariales a los jóvenes locales para que no se vayan, sin condicionarlos a bailar al ritmo de los caprichos de turno.

CONTO

No me gustó nada que prometieran proteger los límites de Mejía, pero que, en paralelo, parezcan tener intereses personales. Todos saben que el señor Jhonny Tejada Torres del Arenal está relacionado con la directiva del simpático campamento familiar del Conto. Es padre de Tatiana Tejada Valdivia, encargada de Logística del municipio y persona más que íntima de Sosi, la actual alcaldesa.

No es poca cosa perder la administración de amplios espacios con potencial. Desde 2018, el Conto tiene la partida registral Sunarp N.° 12015182, con 36,8 hectáreas, donde explícitamente se señala que es propiedad del Estado peruano y que toda esa área está en el distrito de Mejía que ella representa. Quizá podríamos comprender sus puntos de vista si los expresa de forma transparente.

CONCENTRACIÓN DE PODER

En general, los pobladores están cansados de ver que las compras y puestos clave de cobros municipales recaen en los mismos. Esto les hace sospechar de posibles irregularidades. Lanzarse pese a la prohibición de reelección agudiza las suspicacias.

Me parece poco acertado que un alcalde salga a decir que no le importa ser recordado por sus obras. El principal edificador del futuro de un pueblo no debería preferir tener las funciones de una beneficencia pública. Es mal camino acostumbrar a los demás a recibir canastas en vez de enseñarles a producirlas. Condicionar o regalar paltas es distinto de incentivar bosques frutales, algo que se podría haber hecho.

ANTES DE IRME

Vengo terminando el libro junto con la edición de entrevistas que serán publicadas en verano. Ya no estaré aquí para verlo con ustedes. Pero no soy apático con el futuro de la localidad que aprecio. Mi apoyo siempre estará con quien pueda hacerla desarrollar con inteligencia. En mi opinión, una de las personas que ha tenido más aportes sensatos en la historia del distrito es Juana Rosa; lo escribí también hace dos años en el libro Joyas de Mejía. Su experiencia es la adecuada para esta etapa.

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