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La independencia de poderes no significa callar ni perder la oportunidad de hacer una crítica a lo que ha sido el desempeño en el pasado.

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POR: FERNANDO VALDIVIA CORREA

El pasado 7 de marzo, la ciudad de Miami recibió a doce mandatarios latinoamericanos convocados por su homólogo norteamericano, Donald Trump, para adherirse a la denominada cumbre del “Escudo de las Américas”, una alianza internacional estratégica cuyo plan de trabajo prioritario contempla la desarticulación de redes delictivas vinculadas al tráfico ilícito de drogas, organizaciones narcoterroristas y trata de personas.

PERÚ SE INCORPORA AL ESCUDO DE LAS AMÉRICAS

Transcurridos cinco meses y antes de su arribo a nuestro país, procedente de Ecuador y tras haber visitado días antes Colombia, Marco Rubio, secretario de Estado de los EE. UU., anunció la incorporación del Perú a esta alianza regional, que actualmente integran Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Perú.

Y, recientemente, en Nueva York, durante su participación en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la presidenta Keiko Fujimori declaró: “Vengo de un país que conoce el alto precio de la paz. Vencimos al terrorismo, pero lamentablemente aún hoy, después de 34 años, quienes asumieron esa misión siguen siendo juzgados, a pesar de haber demostrado que el debido proceso fue transgredido”.

Y razón tiene, pues a la fecha aproximadamente seiscientos policías y militares, todos en situación de retiro y la mayoría octogenarios, siguen siendo forzados a acudir a declarar ante la Fiscalía o el Poder Judicial por presuntos delitos considerados como de “lesa humanidad”, negándose casi sistemáticamente la administración de justicia a aplicar la prescripción de la acción penal y, más específicamente, la comentada Ley N.° 32107, vigente desde el 10 de agosto de 2024, cuyo objeto es “precisar la aplicación y los alcances de los crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra en la legislación peruana, considerando la entrada en vigor del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional en el Perú y la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad”.

La norma se mantiene vigente luego de que el Tribunal Constitucional declarara infundadas las demandas de inconstitucionalidad recaídas en los Expedientes N.os 00009-2024-PI/TC y 00023-2024-PI/TC, al no haberse alcanzado los cinco votos conformes requeridos por el artículo 107, segundo párrafo, del Nuevo Código Procesal Constitucional y el artículo 5, segundo párrafo, de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional.

EL CRUCE ENTRE FUJIMORI Y TELLO

Sin embargo, fue precisamente esta alocución de Fujimori Higuchi la que provocó la ira incontrolable de Janet Tello, a la sazón titular del Poder Judicial, quien resaltó que “hizo afirmaciones que no las puedo permitir (…). Las rechazo totalmente”, requiriéndole, además, rectificarse.

Raudamente, Ernesto Álvarez salió al paso a defender al Gobierno. El ministro de Justicia manifestó que “militares, aviadores, marinos, policías (…) están investigados y siempre en vilo, siempre pensando en que pueden ser conducidos a una prisión por hechos que se supone cometieron defendiendo al país hace muchísimos años”.

Luego, aún desde la ciudad de los rascacielos, Keiko precisó: “Con absoluto respeto a la independencia de poderes, pero esa independencia no significa callar, no significa perder la oportunidad de hacer una crítica a lo que ha sido el desempeño del pasado”. Fuerte y claro.

VOCES A FAVOR DE LA CRÍTICA

Por su parte, el analista político Jaime de Althaus sostuvo en sus redes sociales: “¿Militares y policías juzgados hace más de 30 años no es un abuso? ¿No es violar el debido proceso? ¿No se ha violado la prescripción del delito? Criticar al otro Poder no es atentar contra la división de poderes. La crítica es democrática. De otro lado, Janet Tello hasta ahora no reconoce y no pide perdón por la politización de la justicia que llevó a la cárcel injustamente a muchos líderes políticos, que criminalizó las donaciones, las organizaciones políticas. Eso se convirtió en persecución política, algo inaceptable en una democracia”.

En esa misma línea, el periodista Aldo Mariátegui, para el diario Perú21, escribió: “Janet Tello es una autoridad que carece absolutamente del menor sentido de la autocrítica (…) una caviar ultrasensible (…) la libertad de expresión existe en decirle a los demás lo que no les gusta (…) efectivamente el Poder Judicial sigue procesando a uniformados a pesar de las décadas pasadas y de las leyes expresas que cortan estos juicios (….) sea agradecida con las fuerzas del orden que acabaron con un terrorismo que atemorizó y mató a muchos jueces”.

RESPALDOS EN EL PODER JUDICIAL

Paralelamente, Tello pretendió respaldarse con el pronunciamiento de la Sala Plena de la Corte Suprema; no obstante, según recoge el diario Expreso, solo 5 de los 19 jueces supremos la apoyaron, incluyendo su propio voto. Premio consuelo: los presidentes de las Cortes Superiores sí la auparon. Obvio, el presupuesto otorgado —que incluye pasajes, viáticos, cursos de capacitación, contratación de personal y locadores, alquiler de locales, etc.— viene del despacho de Tello.

Pero no seamos tan ingenuos como para creer que esta animadversión hacia Keiko es en defensa de la judicatura. No. Tello tiene sangre caviar. Recordemos que el 21 de mayo de 2018 fue condecorada con la “Orden al Mérito de la Mujer” por el entonces mandatario Martín Vizcarra. Debió abstenerse de acudir a la ceremonia, así como de recibir este reconocimiento. No fue así, toda vez que lució orgullosa con el diploma, posando sonriente al lado del hoy condenado en primera instancia por corrupción.

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