POR: ENRIQUE RIVERA SALAS
Aunque parezca mentira: es cierto, porque la estabilidad portuaria a fines del siglo XIX y principios del XX, creció debido a que se mejoró notablemente la construcción de obras, tanto públicas como particulares, en beneficio del puerto y de la ciudad.
Comenzamos a dar a conocer al cuerpo consular acreditado en Mollendo.
Brasil: Guillermo Elías (decano); Alemania: Martín Singelmann; Bolivia: Dr. Rafael Tejada Fariñes; Bélgica: James F. Rowlands; Chile: Arturo Moffett; China: Carlos J. Nieves; Dinamarca: William J. Donnelly.
Ecuador: James F. Rowlands; Gran Bretaña: Cecil J. Bowes; Holanda: William D. Donnelly; Francia: Cecil J. Bowes; Italia: Carlos Trebino; México: Juan J. Koster; Noruega: William J. Donnelly; Estados Unidos: Ernest Quenet; Panamá: Luis F. Méndez; España: Rodolfo Valdez; Uruguay: Juan J. Koster; Venezuela: J. Aureliano Benavides.
Es necesario indicar que en esa época se instaló en el puerto William J. Donnelly, agente de aduana y comerciante, quien era agente de la Compañía Holandesa de Vapores de Ámsterdam Latin America Line Liverpool. También se instaló el agente Lloyd’s Británico.
Asimismo, funcionó aquí en Mollendo el Board of Marine Underwriters de Nueva York, el Comité des Assureurs Maritimes de París y el Comitato di Assicurazioni Marittime de Milán.
Claro está que paulatinamente se instalaron los siguientes:
- Grace Line: la línea de vapores de itinerario fijo de Nueva York.
- Grace Line (North Pacific Division), de San Francisco.
- Nosa Line (New Orleans & South American Steamship Company), de Nueva Orleans, en el golfo de México.
- Gulf Line, de Liverpool y Londres.
- Nippon Yusen Kaisha, del Japón.
- Compagnie Générale Transatlantique, de Le Havre, Francia.
- Johnson Line, de Oslo, Noruega.
- International Freighting Corporation, de Nueva York.
Las agencias navieras de la época eran la Grace, que atendía a los “Santas” estadounidenses; eran los más grandes, hasta de 10 mil toneladas. J. A. Benavides se encargaba de los alemanes de la Hapag-Lloyd, de los japoneses de la Nippon Yusen Kaisha, que venían desde Osaka y Yokohama, y de los italianos de la flota Lauro.
La Compañía de Lanchas atendía a ingleses, chilenos y daneses; Donnelly servía a los europeos de Holanda y Francia; la Agencia Marítima, a naves de la Gran Colombia; Roberts tenía una mixtura, pero eran pocos; y la Compañía Peruana de Vapores atendía a la flota peruana.
Los trigueros venían de un solo tirón desde Nueva York y Vancouver. Aquí embarcaban el mineral del sur, también el estaño de Bolivia y los fardos de lana que llevaban a Boston.

