La cuarta luz blanca de los semáforos regulará el tráfico del futuro

La “fase blanca” estaría dirigida principalmente a regular el tráfico de los vehículos autónomos, aquellos que no necesitan conductor.

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POR: DR. JAIME CALLALLA MAMANI

Una de las innovaciones más prometedoras en este sentido es la incorporación de la luz blanca en los semáforos. Ciudades como Madrid y algunas ciudades de Florida han comenzado a experimentar con esta nueva señalización, con el objetivo de mejorar la gestión del tráfico y facilitar la integración de vehículos autónomos.

¿Pero cuáles son los beneficios reales de esta medida y qué desafíos plantea?

La luz blanca en los semáforos es una nueva señalización vial que se suma a las tradicionales luces roja, amarilla y verde. A diferencia de estas últimas, que indican instrucciones universales para todos los conductores, la luz blanca está diseñada principalmente para comunicarse con los vehículos autónomos. Esta luz, al encenderse, indica al vehículo autónomo que puede seguir avanzando de manera segura, coordinándose con otros vehículos y sistemas de control del tráfico. Un semáforo, como tradicionalmente conocemos a la herramienta encargada de regular el tráfico y el paso de los peatones, está compuesto por tres colores: el rojo, el verde y el ámbar.

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte, una cuarta luz en los semáforos sería la solución perfecta para mejorar el tráfico, reducir los accidentes de tránsito, la siniestralidad y la contaminación. Esta nueva incorporación, una luz blanca a la que han llamado “fase blanca”, estaría principalmente dirigida a regular el tráfico para los coches autónomos, aquellos que no necesitan conductor.

En primer lugar, y para que este escenario sea posible, es necesario un software totalmente seguro y fiable para el entorno, donde los semáforos y los coches inteligentes estén conectados a un ordenador central que regule el tráfico. De esta manera, cuando un número suficiente de vehículos de este tipo se acercara al semáforo en cuestión, se activaría la luz blanca y serían los conductores de coches no automatizados quienes deberían seguir los movimientos de los vehículos que los preceden. Es decir, deberíamos imitar lo que hiciera el coche sin conductor que tenemos delante: si frena, usted frena. Y si pasa, usted pasa. Así de sencillo. En el caso de que el coche que llegara primero al semáforo fuera un coche convencional, el tráfico volvería a regirse con las tres luces que tradicionalmente conocemos: el verde, el ámbar y el rojo.

El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), en cooperación con el Ministerio de Tierras, Infraestructura y Transporte de Corea del Sur (MOLIT), desarrolla el Plan Maestro de Gestión Vial Inteligente para Carreteras Nacionales.

Este proyecto busca mejorar la seguridad vial y optimizar el tráfico mediante tecnología avanzada, así como establecer protocolos de respuesta ante desastres naturales para reducir la pérdida de vidas en las vías del país. Dado que el 55% de los accidentes fatales en los últimos años han ocurrido en la Red Vial Nacional, la Dirección de Seguridad Vial del MTC considera clave la incorporación de tecnologías inteligentes en la gestión del tránsito, así como en la mejora de la efectividad y eficiencia en la supervisión y sanción.

Este plan no solo modernizará la infraestructura vial, sino que también mejorará la seguridad de conductores, pasajeros y peatones.

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