POR: DR. PHD. JAVIER PEDRO FLORES AROCUTIPA
El gráfico muestra que, en Ciencia y Tecnología para segundo de secundaria, ninguna región supera el 26% de estudiantes en nivel satisfactorio. Moquegua ocupa el primer lugar con 25.8%, seguida por Tacna, con 24.9%, y Arequipa, con 23.3%.
Sin embargo, esto debe interpretarse con cautela: aun en las regiones con mejor desempeño, alrededor de tres de cada cuatro estudiantes permanecen “en proceso”. Ello evidencia que el sistema educativo todavía no logra consolidar competencias científicas suficientes en observación, indagación, explicación de fenómenos, uso de evidencia y razonamiento tecnológico.
EVALUACIONES PARA DECIDIR
Desde el enfoque de la ECE/ENLA, el MINEDU señala que estas evaluaciones permiten conocer la situación de los aprendizajes y orientar decisiones pedagógicas y de gestión educativa basadas en evidencia.
Moquegua, Tacna y Arequipa encabezan la tabla. Esto podría asociarse a mejores condiciones institucionales, mayor urbanización, continuidad pedagógica, acompañamiento docente y disponibilidad de recursos educativos.
En cambio, regiones amazónicas y de alta dispersión territorial, como Loreto, con 3.3%; San Martín, con 6.9%; Madre de Dios, con 7.0%; y Ucayali, con 7.3%, presentan los resultados más críticos. Allí, más del 92% de estudiantes se encuentra en proceso, lo que expresa una brecha estructural vinculada a ruralidad, conectividad, infraestructura, formación docente especializada y acceso limitado a materiales experimentales.
BAJA CONSOLIDACIÓN NACIONAL
El gráfico confirma una baja consolidación nacional de aprendizajes científicos en segundo de secundaria. Moquegua lidera, pero no alcanza un estándar suficiente. La política educativa debe priorizar laboratorios escolares, enseñanza por indagación, capacitación docente en ciencia experimental, evaluación formativa y acompañamiento focalizado en regiones de menor logro, especialmente la Amazonía.
ENSEÑAR CIENCIA HACIENDO CIENCIA
Los países con mejores avances en ciencia y tecnología escolar no se limitan a “dictar contenidos”; organizan el aprendizaje como indagación científica progresiva. Singapur, por ejemplo, estructura su currículo de ciencias sobre investigación, aplicación, habilidades, procesos, ética y actitudes científicas desde primaria.
La OCDE muestra que sistemas como Singapur, Japón, Corea, Estonia, Finlandia, Canadá y Reino Unido se ubican por encima del promedio en ciencia, lectura y matemática, lo que sugiere políticas consistentes de calidad docente, currículo exigente y evaluación continua.
En Estados Unidos, el marco K-12 de la National Academies plantea una enseñanza tridimensional: prácticas científicas, conceptos transversales e ideas centrales; es decir, los niños no solo memorizan, sino que formulan hipótesis, modelan, argumentan con evidencia y explican fenómenos.
LECCIÓN PARA EL PERÚ
Se puede decir que los países desarrollados avanzan porque articulan cinco factores: docentes especializados, laboratorios y materiales, currículo por competencias científicas, evaluación formativa y cultura escolar de experimentación.
Para el Perú, la lección es clara: se requiere enseñar ciencia “haciendo ciencia”, con experimentos, problemas reales del territorio, pensamiento crítico, tecnología digital y acompañamiento docente sostenido.


