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Sistemas de partidos políticos: unipartidistas y pluripartidistas

Por: Edgard Norberto «Beto» Lajo Paredes   

La Constitución, estipula: “Los ciudadanos pueden ejercer sus derechos individualmente o a través de organizaciones políticas como partidos, movimientos o alianzas, conforme a ley. Tales organizaciones concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular. Su inscripción en el registro correspondiente les concede personalidad jurídica. Mediante ley se establecen disposiciones orientadas a asegurar el funcionamiento democrático de las organizaciones políticas y la transparencia sobre el origen de sus recursos económicos, así como su verificación, fiscalización, control y sanción” (art. 35).

DEFINICIÓN DE PARTIDOS POLÍTICOS

Los partidos políticos expresan el pluralismo democrático. Concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular, y a los procesos electorales. Son instituciones fundamentales para la participación política de la ciudadanía y base del sistema democrático. Son asociaciones de ciudadanos que constituyen personas jurídicas de derecho privado cuyo objeto es participar por medios lícitos, democráticamente, en los asuntos públicos del país dentro del marco de la Constitución Política del Estado y la ley. (art. 1 Ley N° 28094 LOP).

SISTEMAS UNIPARTIDISTAS

Luis Enrique Jiménez Borra, en su libro: Los partidos políticos ante la sociedad. Legalidad y caso peruano, nos dice: “En estos sistemas solamente existe un partido que detenta la representación política de la población y que realiza la función gubernativa aisladamente” (pág. 87). Dentro de los sistemas unipartidistas, el mismo autor, escribe: “podemos distinguir a su vez tres tipos: Sistema de partido único: Aquí prevalece un solo partido reconocido por la ley, no existen otros y de haberlos son considerados ilegales. Es el modelo propio de las dictaduras y regímenes autoritarios y totalitarios como el comunista o fascista” (pág. 87), ejemplo Cuba con el Partido Comunista Cubano. Sistema de partido hegemónico: “Según Sartori, este modelo permite la existencia de otros partidos a manera de satélites o subordinados a uno principal preponderante, sobre la base de un liderazgo indiscutible durante un tiempo dilatado.

El mejor caso para explicar este sistema es el mexicano, con el Partido Revolucionario Institucional” (págs. 87 y 88); se dio de 1929 a 2000, durante 71 años; en los años 2000, 2006, 2018, salieron elegidos presidentes de México, políticos de partidos diferentes al PRI; es decir, se acabó el sistema unipartidista del partido hegemónico. Sistema de partidos dominante: “En este caso, existe un partido que gobierna solo, sin alternancia siempre que electoralmente obtenga mayoría. Aquí el partido mantiene distancia de los demás gobernando en solitario. Este es el caso de Japón en la década de los ochenta” (pág. 88). El Partido Liberal Democrático de Japón ha recuperado su condición de partido dominante.

SISTEMAS PLURIPARTIDISTAS

“requieren la existencia de dos o más partidos concurrentes en las disputas de carácter electoral de un Estado. Estos pueden ser a su vez de dos tipos: Sistema bipartidista: … se requiere la presencia de dos grandes partidos que compitan de manera continuada como únicas alternativas de gobierno” (ob. cit. pág. 88), ejemplo EE.UU. Sistema multipartidista: “Aquí existe un mayor número de partidos …, que son capaces de establecer sistema de equilibrios y alianzas. Esto es posible cuando la opinión pública no está muy polarizada y cuando el sistema electoral es de representación proporcional de tal manera que no favorezca la formación de mayorías” (ob. cit. pág. 89). “Este sistema, según Sartori puede ser: Moderado: cuando concurren pocos partidos, generalmente el número se sitúa … entre tres y cinco, lo que permite establecer mayorías estables con coaliciones de dos partidos. Este es el caso de Alemania” (ob. cit. pág. 89). “Polarizado: cuando la cantidad de partidos es mayor a cinco. Aquí la distancia de los partidos a un centro imaginario -ideológicamente hablando- es mayor” (ob. cit. págs. 89 y 90). “Sistema atomizado: Clase de naturaleza residual en el sentido de que ya no se requiere una cuenta precisa, pues no es importante el número de partidos, ningún partido tiene un efecto sobre otros. En este supuesto la fragmentación en el sistema de partidos ha alcanzado tal grado que es prácticamente imposible configurar una mayoría de gobierno, sea cual fuere el número de partidos” (ob. cit. pág. 90).

Finalidad del partido político: Hacer democracia, gobernabilidad y ciudadanía.

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