POR: MAG. ÁLVARO MADUEÑO CASANI
VENEZUELA Y EL DETERIORO ECONÓMICO
El análisis comparado de la evolución del PBI per cápita entre Venezuela y Perú (1999–2024) muestra dos trayectorias económicas divergentes asociadas a modelos institucionales, políticas macroeconómicas y marcos regulatorios distintos. En términos empíricos, Venezuela alcanza un pico cercano a 9869 euros en 2012, seguido de una contracción sostenida hasta 3911 euros en 2024, mientras que Perú muestra una tendencia creciente relativamente estable, pasando de 1746 euros en 1999 a 8008 euros en 2024.
Desde la perspectiva de la economía política, el caso venezolano se asocia a un modelo estatista con fuerte intervención estatal, control de precios, dependencia extractiva del petróleo y debilitamiento institucional. La literatura reciente señala que la “paradoja de la abundancia” ha operado negativamente: la sobredependencia de rentas petroleras, sumada a una gestión izquierdista ineficiente, generó distorsiones macroeconómicas, inflación reprimida y colapso productivo.
Asimismo, diversos estudios sostienen que los controles de precios produjeron desabastecimiento y contracción del PBI per cápita desde 2014. El deterioro económico también presenta severos correlatos sociales. Investigaciones basadas en ENCOVI muestran niveles de pobreza superiores al 90 %, configurando una crisis estructural.
CRISIS SOCIAL Y EMERGENCIA HUMANITARIA
Otros análisis describen el escenario venezolano como una “emergencia humanitaria compleja”, caracterizada por hiperinflación, colapso institucional y pérdida de capacidades estatales. La desigualdad socioeconómica ha restringido incluso derechos fundamentales como la educación y el acceso a servicios básicos.
Desde el enfoque de derechos humanos, diversos autores sostienen que la crisis económica ha derivado en formas contemporáneas de esclavitud vinculadas a pobreza extrema y migración forzada. Complementariamente, estudios sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible evidencian retrocesos significativos en la lucha contra la pobreza.
EL MODELO PERUANO Y EL ROL DEL BCRP
Por otro lado, Perú ha seguido un modelo de economía social de mercado, con disciplina fiscal, autonomía del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y apertura comercial. La estabilidad macroeconómica ha sido un factor relevante.
El BCRP ha mantenido control inflacionario, credibilidad monetaria y políticas contracíclicas, lo cual ha permitido crecimiento sostenido del PBI per cápita y mayor previsibilidad económica. La evidencia empírica sugiere que la consistencia institucional y la estabilidad normativa favorecen la inversión y el crecimiento.
No obstante, el crecimiento peruano no está exento de desafíos estructurales como informalidad, desigualdad regional y pobreza persistente. Datos recientes muestran que cerca del 29 % de la población peruana se encuentra en situación de pobreza.
MODELOS ECONÓMICOS Y RESULTADOS
En términos comparados, mientras Venezuela muestra un patrón de desinstitucionalización económica y pérdida de productividad, Perú refleja un modelo de estabilidad macroeconómica con crecimiento progresivo.
Se confirma así que los modelos económicos tienen efectos directos sobre el desempeño social y productivo. El intervencionismo extremo, sin disciplina fiscal ni institucionalidad sólida, tiende a generar crisis prolongadas; mientras que un marco de mercado con regulación eficiente y estabilidad macroeconómica contribuye al crecimiento sostenido del ingreso per cápita.


