POR: MIGUEL ARTURO SEMINARIO OJEDA (RESPONSABLE DEL MUSEO ELECTORAL Y DE LA DEMOCRACIA DE LA DNE DEL JURADO NACIONAL DE ELECCIONES)
El 18 de mayo, dentro de las conmemoraciones universales, se destaca el Día Internacional de los Museos, que este año adoptó el lema “Museos uniendo un mundo dividido”. Qué lejos estábamos del 18 de mayo de 1781, cuando, con el ajusticiamiento de Túpac Amaru y de su esposa, Micaela Bastidas, el mundo estaba dividido por los prejuicios raciales y por el afán de dominio de las potencias que controlaban económicamente a las sociedades más débiles en el globo terráqueo.
Un mes significativo en esta gesta es mayo, cuando aparentemente se eliminó para siempre a Túpac Amaru y a su esposa, Micaela Bastidas Puyucahua; pero, contradictoriamente para los vencedores, ambos son inmortales en el Perú y América, quedándose para siempre en la memoria colectiva.
Una visión actual de la historia evidencia las actuales miradas de igualdad con las que se interpreta el pasado. En 1981, en la emisión de una estampilla, destacaron la igualdad entre el cacique de Tungasuca, Surimana y Pampamarca junto a su esposa, los dos unidos, ya no por separado, como en otras emisiones, donde cada figura parecía estar desconectada de la otra, o que cada personaje tenía un valor diferente.
Perú ha dado al mundo hombres y mujeres que son conocidos mundialmente, entre ellos, Túpac Amaru y su esposa, nacidos en tiempos de injusticia social.
LA DESIGUALDAD MANIFIESTA EN LOS FUNCIONARIOS DE LA CORONA ESPAÑOLA
El visitador real José Antonio de Areche, en cumplimiento de órdenes emanadas desde el núcleo de poder que representaba, procedió a una serie de reformas para hacer frente a las denuncias sobre evasión de impuestos; y también impuso reformas que afectaron a las personas honestas, y de paso se oprimía a los menos favorecidos en el mundo virreinal.
El inca se vio afectado, como los nativos, por el establecimiento de aduanas y aduanillas, y por el alza de las alcabalas, que lo llevó a generar un reclamo, considerando también la liberación de los indígenas del trabajo obligatorio en las minas, al que estaban forzados, en un proceso que pasó por las instancias de Tinta, Cusco y Lima, sin que su queja fuera atendida. Todas estas reformas de aduana provenían de los cambios realizados en ese campo por el visitador Areche.
LA GRAN REBELIÓN
Túpac Amaru II se levantó contra el poderío español el 4 de noviembre de 1780, y su rebelión generó reflexiones en muchos peruanos de su tiempo, tanto hispanos como indígenas, mestizos, negros y criollos, y llevó a consideraciones reflexivas a las autoridades, y aun a los corregidores, que, si bien presenciaron la derrota de los rebeldes y su ajusticiamiento, entendieron paulatinamente que el mundo no debería continuar así.
Los peruanos tienen en la memoria colectiva a dos de las más grandes figuras de la historia nacional, asociadas al proceso de emancipación de su patria: a Túpac Amaru II y a Micaela Bastidas, líderes en una gran rebelión que comprometió a muchos peruanos batallando por la libertad de su patria. Por ellos se diría en un poema que querrán matarlos y no podrán matarlos, y, en efecto, ambos son inmortales.
La gran rebelión de Túpac Amaru es de conocimiento obligado en el Perú. Se escuchan y se leen sus nombres, tributándoseles un gran reconocimiento desde la independencia, y hasta hoy se les sigue popularizando en monedas, estampillas y billetes con su perfil. Su vida fue llevada al cine hace unos años, multiplicando estrategias para la difusión de su hazaña.
MEMORIA HEROICA
Las ideas del inca se expandieron a toda Hispanoamérica y, al respecto, el historiador Juan José Vega escribió, en dos tomos, las biografías de Túpac Amaru y sus compañeros, rescatando vidas heroicas que merecen ser recordadas para siempre, donde los protagonistas no son solo hombres y mujeres adultos, también hubo ancianos y niños cautivados por el ideal de la patria.
En algunos casos fueron martirizados, como se recuerda, en las atrocidades experimentadas en la “caravana de la muerte”, dirigida contra las mujeres tupacamaristas, como lo registra el Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, en el Panteón Nacional de los Próceres.
Evocando la gesta de Túpac Amaru y Micaela Bastidas Puyucahua, que abrieron el camino hacia la libertad que posteriormente se enlazaría con la democracia, en el Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones se montó el año pasado una exposición temporal sobre las figuras inmortales de ambos, puesto que los dos viven en el alma colectiva de los peruanos.

